El Departamento de
Estado de Estados Unidos publicó su séptimo
informe anual sobre la libertad religiosa internacional,
que examina la situación de la libertad religiosa
en el mundo.
El informe anual al Congreso, entregado
este año el 8 de noviembre, lo estipula la Ley de
Libertad Religiosa Internacional de 1998, cuyo objeto es
examinar los obstáculos a la libertad religiosa en
países individuales. El informe también señala
aquellos países en los que ha mejorado la situación
de la libertad religiosa, y describe las acciones de Estados
Unidos para promover la libertad religiosa internacional.
El informe de 2005 vuelve a nombrar a Birmania,
China, Eritrea, Irán, Corea del Norte, Arabia Saudita,
Sudán y Vietnam "países motivo de particular
preocupación" (CPC) por haber cometido violaciones
graves contra la libertad religiosa. En el informe de 2004
los mismos países fueron designados CPC.
El informe repasa el compromiso de países
individuales con la libertad religiosa y examina las limitaciones
que existen en diversos países para practicar libremente
la religión, entre los que figuran los CPC.
Según el informe, Georgia, India,
Turkmenistán y los Emiratos Árabes Unidos
han demostrado "mejoras significativas" en la
protección y promoción de la libertad religiosa
mediante la modificación de barreras jurídicas
y sociales.
Algunos países que figuran en el
informe limitan la libertad religiosa y controlan la expresión
y práctica religiosas. Esos países "consideran
ciertos grupos religiosos, o todos, enemigos del Estado
por motivo de sus convicciones religiosas o su independencia
de las autoridades centrales".
Otros países que se nombran en el
informe permiten practicar libremente la religión
para religiones establecidas o mayoritarias, pero limitan
la libertad religiosa de religiones "minoritarias o
no autorizadas". Estos gobiernos se comportan de manera
"hostil y opresiva" con las religiones minoritarias
y ponen en vigor políticas que "exigen que los
adeptos repudien su fe, ocasionan la huida del país
de los miembros de grupos religiosos, o intimidan y acosan
a ciertos grupos religiosos, o tienen como principal impacto
la intimidación y acoso de esos grupos", según
el informe.
El informe identifica también los
países que limitan la libertad religiosa a través
de la desatención estatal de la discriminación
o persecución de religiones minoritarias, legislación
discriminatoria o políticas que perjudican ciertas
costumbres religiosas, y a través también
de la denuncia de ciertas religiones mediante su afiliación
a "cultos" o "sectas" peligrosas.
El documento concluye con un panorama general
de los esfuerzos de Estados Unidos para promover y respaldar
la libertad religiosa internacional mediante la defensa
y el apoyo de la observación activa de las condiciones
de la libertad religiosa.
Según el informe, "la búsqueda
de la libertad religiosa apoya otras libertades, entre ellas
la de expresión, reunión y pensamiento".
"Cuando se favorece la causa de la libertad religiosa,
se favorece la democracia".
A continuación una traducción de la introducción
del séptimo Informe Anual sobre Libertad Religiosa
Internacional y una parte de la sección "Obstáculos
a la libertad religiosa internacional", que se refiere
a Cuba:
Informe anual sobre la libertad
religiosa internacional, 2005
INTRODUCCIÓN
A sólo una cuadra de la Casa Blanca,
en Washington, D.C., frente al Edificio Ronald Reagan y
el Centro Internacional de Comercio, hay un monumento conmemorativo
a Oscar Straus, uno de los estadistas estadounidenses más
renombrados de comienzos del siglo XX. Dos estatuas representan
lo que Straus apreciaba más acerca de este país:
nuestra gran estima por la iniciativa, por un lado, y nuestro
compromiso hacia la libertad religiosa por el otro. El monumento
a la libertad religiosa -- una mujer que representa a la
"Justicia", con su brazo descansando sobre los
Diez Mandamientos -- tiene en su base una inscripción
que dice: "Nuestra libertad de culto no es una concesión
ni un privilegio, sino un derecho inherente".
Lo que Straus vio en esta nación,
y lo que conmemoraron aquellos que procuraron rendirle honores
a la vida de éste, fueron las manifestaciones modernas
de los temas entretejidos en toda la historia de Estados
Unidos. En el siglo XVII, fueron los hombres y las mujeres
que buscaban huir de la persecución religiosa quienes
al mismo tiempo echaron los cimientos de la prosperidad
de nuestra nación mediante su determinación
y perseverancia. En el siglo XVIII, fue Thomas Jefferson,
un líder resuelto a ver que su país se beneficiara
de los últimos adelantos científicos, quien
formuló la primera ley para proteger la libertad
religiosa en los Estados Unidos. "A nadie se le debe
obligar", escribió Jefferson, "a frecuentar
o apoyar culto, lugar o ministerio religioso alguno o a
sufrir por causa de sus opiniones o creencias religiosas,
sino que todos tendrán la libertad de profesar y
mantener sus opiniones en cuestiones de religión".
En el siglo XIX, ante la inminencia de una
guerra civil, fue el presidente James Buchanan quien expresó
el temor de que el ejemplo de libertad civil y religiosa
de nuestra unión quizás no sobreviviría
para inspirar a otros pueblos. Y fue el presidente Ulysses
Grant, al contemplar la difícil tarea de reconstruir
nuestra nación después de esa guerra devastadora,
quien destacó la libertad de religión, junto
con la seguridad en lo que respecta a la propiedad, como
elementos esenciales para asegurar "el máximo
bien para el mayor número de personas".
Al comienzo del siglo XXI, los ciudadanos
de Estados Unidos continuamos apreciando nuestra libertad
religiosa tanto como nuestro derecho a buscar el bienestar
económico. El presidente George W. Bush nos ha instado
a tener presentes las hondas raíces que este derecho
básico tiene en nuestra sociedad. "Nuestros
próceres", dijo, "conocieron la importancia
que la libertad de religión tenía para una
Unión estable y duradera. Nuestra Constitución
protege el derecho de las personas a adorar a Dios como
deseen. Hoy, seguimos acogiendo con beneplácito las
contribuciones importantes de la gente de fe en nuestra
sociedad. Rechazamos toda forma de intolerancia religiosa
y nos esforzamos por tener una sociedad que honra la vida
y la fe de cada persona. Mientras mantenemos la vitalidad
de una sociedad pluralista, procuramos asegurar la igualdad
de trato para las organizaciones religiosas y las personas
de fe".
La resolución de Estados Unidos de
defender la causa de la libertad religiosa en el mundo es
alimentada por nuestra historia, pero se basa en ese "derecho
inherente" que Oscar Straus tanto valoraba. Hoy, esta
libertad fundamental está consagrada en varios tratados
internacionales, como la Declaración Universal de
los Derechos Humanos. El Artículo 18 de ese documento
fundador de las Naciones Unidas declara, "Toda persona
tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia
y de religión; este derecho incluye la libertad de
cambiar de religión o de creencia, así como
la libertad de manifestar su religión o su creencia,
individual y colectivamente, tanto en público como
en privado, por la enseñanza, la práctica,
el culto y la observancia". Como lo dijera el presidente
Bush, la libertad religiosa "es la primera libertad
del alma humana-el derecho de pronunciar las palabras que
Dios nos inspira a decir. Debemos defender esa libertad
en nuestro país. Debemos sostener esa libertad en
el mundo". Esta es precisamente la intención
del Informe Anual sobre la Libertad Religiosa Internacional.
Es necesario que haya una voz que hable
a favor de la libertad religiosa porque muchos gobiernos
solamente aparentan cumplir con sus responsabilidades conforme
a la Declaración Universal de los Derechos Humanos
y otros acuerdos. Los gobiernos represivos, sin embargo,
no son la única amenaza para la libertad religiosa
en nuestro mundo. También lo son los extremistas
violentos, los principales adversarios que nuestra generación
tiene en la lucha continuada por la libertad. Aun cuando
estamos unidos a aquellos que con razón exigen la
libertad religiosa, debemos estar firmemente en contra de
aquellos cuyas ideologías de odio actúan como
impedimentos de la libertad humana y la democracia.
El estado de la libertad religiosa no solamente
es importante de por sí, sino que es también
un indicador del nivel de la tolerancia y estabilidad que
existen en la sociedad en general. La búsqueda de
la libertad religiosa da apoyo a otras libertades, incluso
la de expresión, asociación y conciencia.
Cuando se promueve la causa de la libertad religiosa, se
promueve la democracia. El hecho de que la historia de nuestro
país manifiesta una continua intensificación
de nuestro compromiso esencial hacia la libertad religiosa
nos mueve a proteger lo que hemos ganado y a alentar a otros
gobiernos a que alcancen también un nivel alto de
libertad religiosa. Nuestro historial no es perfecto. Pero
nuestras imperfecciones no pueden servirnos de excusa para
retroceder del reto de hacer que este derecho universal
sea una realidad para toda la humanidad. "Al promover
Estados Unidos la causa de la libertad", dijo el presidente
Bush, "recordamos que la libertad no es un regalo que
Estados Unidos le hace al mundo, sino que es un regalo de
Dios para todo hombre y mujer en este mundo. Esta verdad
impulsa nuestros esfuerzos de ayudar a que los pueblos de
todas partes obtengan libertad religiosa y logren establecer
un futuro mejor, más brillante y más pacífico
para todos".
El Informe Anual
Este informe anual, exigido por la Ley de
Libertad Religiosa Internacional de 1998, es el producto
del trabajo continuado de cientos de funcionarios civiles
y diplomáticos del Departamento de Estado y de las
misiones diplomáticas estadounidenses en el exterior.
Nuestros funcionarios que se ocupan de los derechos humanos
en el exterior y el personal de la Oficina de Libertad Religiosa
Internacional, apoyados por sus colegas en la Dirección
de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo y en las direcciones
regionales del Departamento de Estado, merecen ser particularmente
reconocidos por su dedicación a que este informe
sea una realidad.
El propósito de este informe es documentar
los actos de los gobiernos que reprimen la expresión
religiosa, persiguen a creyentes inocentes, o toleran la
violencia contra minorías religiosas, así
como los que respetan, protegen y fomentan la libertad religiosa.
El informe detalla la situación jurídica,
el contexto cultural y las políticas pertinentes
que existen en cada país y describe las medidas que
el gobierno de Estados Unidos adopta para oponerse a la
persecución religiosa y para fomentar la libertad
religiosa.
La triste verdad que expone el informe es
que muchos millones de creyentes continúan sufriendo
por causa de su creencia o práctica religiosa, y
muchos gobiernos se niegan a reconocer o proteger este derecho.
El hecho de que haya tantos que soportan palizas, tortura,
encarcelamiento y hasta muerte, es una prueba de lo resistente
que es la fe. Es nuestra esperanza que al documentar la
gravedad de su situación, este informe sirva de testimonio
de la valentía de aquellos que sufren, y de desafío
a aquellos de nosotros en el mundo que defendemos la democracia
y la libertad. Como dijera en forma tan conmovedora la secretaria
de Estado Condoleezza Rice a principios de este año,
"Nosotros, los que estamos en el lado correcto de la
línea que divide la libertad, tenemos la obligación
de ayudar a aquellos menos afortunados que han nacido en
el lado incorrecto de esa línea divisoria".
La Oficina de Libertad Religiosa
Internacional
El embajador itinerante para asuntos de
libertad religiosa internacional es el principal asesor
del presidente y de la secretaria de Estado para asuntos
relacionados con promover la libertad religiosa en el mundo.
Bajo su dirección, la Oficina de Libertad Religiosa
Internacional ejecuta la política estadounidense
pertinente a la libertad religiosa, cooperando estrechamente
con nuestros colegas del Departamento de Estado, con otras
agencias del gobierno de los Estados Unidos y con las misiones
diplomáticas estadounidenses en el exterior, con
el fin de aumentar al máximo el alcance de los instrumentos
diplomáticos utilizados para atender los problemas
de la libertad religiosa. Para abordar la persecución
dondequiera que exista, desarrollamos y ejecutamos nuestras
estrategias por medio de negociaciones bilaterales formales
e informales con los gobiernos extranjeros, nuestra participación
en los foros multilaterales como las Naciones Unidas y la
Organización para la Seguridad y la Cooperación
en Europa, nuestra cooperación con organismos no
gubernamentales de derechos humanos y religiosos y por medio
de reuniones con víctimas de los abusos.
Con la publicación de este séptimo
número del Informe Anual sobre Libertad Religiosa
Internacional, deseo expresar mi agradecimiento por el liderazgo
firme y vigilante que el presidente Bush y la secretaria
de Estado Rice han aportado a este tema, así como
por el apoyo bipartidista aportado por el Congreso. Tenemos
también una deuda de gratitud hacia todos aquellos
que trabajan en las organizaciones no gubernamentales en
beneficio de las personas oprimidas. El presidente Ronald
Reagan dijo una vez que "la libertad prospera cuando
existe una religión vibrante y cuando se reconoce
el imperio del derecho bajo Dios". Al mirar hacia un
futuro en el que todos disfruten de una verdadera libertad
religiosa, nuestro trabajo conjunto rinde honor también
a aquellos en el mundo que al igual que Oscar Straus y el
presidente Reagan, quienes los precedieron-comprenden plenamente
el significado de este derecho inherente.
John V. Hanford III, embajador itinerante
para asuntos de libertad religiosa internacional.
(termina el texto)
(comienza el texto)
Informe anual sobre la libertad
religiosa internacional, 2005
Obstáculos a la libertad
religiosa internacional
Los regímenes totalitarios y autoritarios
procuran controlar el pensamiento y la expresión
religiosos. Tales regímenes consideran enemigos del
estado a algunos o todos los grupos religiosos, debido a
sus creencias religiosas o su independencia de las autoridades
centrales. La práctica de la religión es a
menudo considerada una amenaza a la ideología o el
poder del estado. A menudo el estado suprime a los grupos
religiosos basándose en el carácter étnico
de los grupos.
Cuba
El gobierno siguió controlando y
vigilando las actividades religiosas y empleando vigilancia,
infiltración y hostigamiento contra grupos religiosos,
clérigos y laicos.
El gobierno ignoró las solicitudes
de inscripción pendientes de reconocimiento legal.
La ley permite la construcción de nuevas iglesias
una vez que se han obtenido los permisos requeridos; sin
embargo, el gobierno casi nunca ha autorizado los permisos
de construcción, lo que obliga a muchas iglesias
a reunirse en viviendas privadas lo cual también
requiere permiso.
Continuó el hostigamiento gubernamental
de las casas privadas dedicadas al culto, y las iglesias
evangélicas informan desalojos de casas usadas para
el culto.
Los grupos religiosos deben obtener también
un permiso del gobierno para reconstruir o reparar lugares
de culto existentes, pero el proceso de obtener un permiso
y comprar materiales de construcción en los expendios
gubernamentales es largo y costoso. .
Las autoridades restringieron la importación
y distribución de literatura y materiales religiosos,
y vigilan las publicaciones dirigidas por iglesias.
El gobierno continuó con la política
de no permitir que la Iglesia Católica adiestre o
transfiera del extranjero suficientes sacerdotes para cubrir
sus necesidades, y no permitió tampoco establecer
instituciones sociales, inclusive escuelas y universidades,
hospitales y clínicas y asilos.
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