Washington -- La subsecretaria
de Estado para Diplomacia Pública y Asuntos Públicos,
Karen Hughes, manifestó su confianza el 4 de noviembre
en que los ideales de la libertad prevalecerían sobre
los extremistas, empeñados en arropar bajo el manto
de la religión el asesinato de personas inocentes.
Hughes pronunció un discurso durante
un almuerzo celebrado en honor del décimo aniversario
del Grupo de Política Exterior Femenino (WFPG), organización
no partidaria, sin fines de lucro y con sede en Washington
que promueve el compromiso internacional y el liderazgo
de la mujer, su presencia y participación en las
relaciones internacionales.
La subsecretaria describió una perspectiva
estratégica tripartita para prevalecer sobre el conflicto.
En primer lugar, se trata de comunicar "una perspectiva
positiva de la esperanza, arraigada en nuestra convicción
de que tiene que haber libertad y oportunidad para todos".
En alusión al discurso que pronunció
la secretaria de Estado Condoleezza Rice en la American
University de El Cairo el 20 de junio, discurso que Hughes
calificó de "muy significativo", la subsecretaria
afirmó que en ningún momento anterior han
sido tan importantes para la diplomacia de Estados Unidos
la democracia y los derechos humanos. (Ver nota
relacionada).
Reconoció que la pauta del cambio
es distinta para cada país, pero indicó no
obstante que se vislumbran "vientos frescos de reforma
y cambio" en diferentes países como Marruecos,
Kuwait, Ucrania y Georgia, así como en Iraq, donde
los ciudadanos desafiaron las amenazas terroristas y depositaron
sus votos durante elecciones libres.
"En todas partes la gente quiere ser
escuchada", dijo Hughes. "Quiere que se tenga
en cuenta sus opiniones. Quiere participar en su sociedad.
Quiere vivir en libertad".
La segunda faceta de la política
estadounidense de diplomacia pública, explicó,
es el esfuerzo para aislar y marginalizar a los extremistas
al desenmascarar sus verdaderas intenciones de "apropiarse
de la religión en nombre de su propósito violento".
Subrayando que los terroristas e insurgentes en Iraq matan
indistintamente al prójimo musulmán, Hughes
sostuvo que el asesinato de inocentes jamás tiene
justificación.
El tercer pilar estratégico, dijo
Hughes, es fomentar "una sensación de interés
y propósito común entre estadounidenses y
personas de distintos países, culturas y religiones
de todo el mundo".
Todo el mundo desea una educación
de calidad, oportunidades económicas y una vida mejor
para sus hijos, dijo.
El fomento de este tipo de intereses y valores
comunes, añadió, precisa un planteamiento
modesto. Por lo tanto, la diplomacia pública debe
abocarse por igual tanto a escuchar como a hablar.
A efectos de escuchar las voces de otras
sociedades, Hughes ha encargado a las embajadas de Estados
Unidos que organicen encuentros con ciudadanos de otros
países, sobre todo con los jóvenes. Dijo que
lo que se aprenda "ayudará a orientar nuestra
política, así como la manera en que la comunicamos".
La misión de Estados Unidos, explicó,
es crear un entorno en el que los pueblos del mundo puedan
conocer imparcialmente ideas opuestas y optar libremente.
Hughes dijo confiar en que escogerían la libertad
sobre la tiranía, la tolerancia sobre el extremismo,
la diversidad sobre la conformidad estricta y la justicia
sobre la injusticia.
Prometió también intentar
conseguir semejante entorno a través de lo que denominó
las cuatro E: participación, intercambio, educación
y facultación.
La participación, explicó,
propone por un lado una diplomacia pública que propugne
la noción estadounidense de la libertad y, por otro,
una respuesta inmediata a la desinformación en la
era de Internet, televisión satelital y comunicaciones
instantáneas.
El intercambio tiene que ver con los programas
internacionales de intercambio que constituyen la herramienta
más valiosa en el arsenal de Estados Unidos, dijo
la subsecretaria. Prometió alentar a más estadounidenses
a estudiar y viajar al extranjero y también traer
a más personas a Estados Unidos, donde conocerán
a "un pueblo generoso y trabajador que valora la familia
y la fe".
La educación abre el camino a la
movilidad social ascendente para niños y niñas
en todo el mundo, afirmó Hughes. Retó asimismo
a los estadounidenses a convertirse en "mejores ciudadanos
del mundo", lo cual incluye, entre otras cosas, capacitarse
en idiomas para aprender más sobre otros países
y culturas. Elogió la labor de la secretaria Rice
en cuanto a la elaboración de una iniciativa estratégica
de idiomas, para animar a la juventud estadounidense en
ese sentido.
La facultación, explicó Hughes
ante un público mayoritariamente femenino, es especialmente
importante para la mujer en el mundo musulmán, grupo
al que un reciente informe de las Naciones Unidos calificó
de "gravemente marginalizado". Las sociedades
que desatienden las capacidades de sus poblaciones femeninas,
explica el informe, paralizan la mitad de su potencial.
Hughes explicó que la facultación
de embajadores ciudadanos ha resultado ser de particular
importancia en casos en que las voces de funcionarios estadounidenses
no serían eficaces, y ofreció ejemplos de
sus recientes viajes a la región. Prometió
también crear un robusto programa que permita que
particulares estadounidenses "compartan sus historias
y habilidades singulares" y ayudar a asociar a mujeres
estadounidenses con mujeres de todo el mundo.
El presidente Bush, agregó Hughes,
has manifestado su convicción de que la mujer resultará
siendo una importante fuerza para el cambio en Oriente Medio.
Hughes prometió continuar elaborando
los "lazos comunes" que unen a los pueblos que
desean vivir en paz y libertad.
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