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Enfrentamiento frustró reunión OMC en Cancún

Estados Unidos no esperará por los países que no actúen
Por Robert B. Zoellick

setiembre de 2003

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(Esta columna de Robert Zoellick, representante de Comercio de Estados Unidos, se publicó en el Financial Times el 22 de septiembre y es del dominio público.)

 

Los minutos finales de la sesión de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Cancún fueron sintomáticos de toda la reunión: quedamos estancados después de que los representantes de los países menos desarrollados, africanos y del Caribe, informaron que sus colegas habían rechazado toda negociación para actualizar las reglas de 1947 sobre procedimientos aduaneros.

La ruptura ocurrió con respecto a medidas que simplemente habrían facilitado el comercio y ayudado a los países que carecen de salida al mar, al asegurar la pronta liberación de bienes, publicación de procedimientos y decisiones oportunas e imparciales sobre cuestiones aduaneras. Estas medidas sensatas responden al interés de todos; rechazarlas fue una declaración política. Tristemente, esta decisión fue emblemática de una cultura más amplia de protesta que definió la victoria en términos de actos políticos en vez de resultados económicos.

Mientras el secretario de Relaciones Exteriores de México y presidente de la reunión, Luis Ernesto Derbez, clausuraba la sesión, representantes de países en desarrollo influyentes se adelantaron para decir que querían seguir. Reconocieron correctamente que el texto del borrador ofrecía una oportunidad excelente de presionar a la Unión Europea (UE) para que eliminara los subsidios a las exportaciones agrícolas; de lograr grandes reducciones en los subsidios agrícolas en Estados Unidos, la UE y otros países; de imponer un límite a los aranceles japoneses increíblemente altos, y de abrir los mercados agrícolas a los países desarrollados y en desarrollo por igual. Pero llegaron demasiado tarde.

La noche anterior, un país tras otro se había expresado despectivamente del texto del borrador, el proceso de negociación y otros países. La Asamblea General de las Naciones Unidas tiene su función, pero no ofrece un modelo eficaz para las negociaciones comerciales. Unos pocos ministros señalaron que la retórica cada vez más extremista haría más difícil para todos - especialmente para los grupos de países en desarrollo con muchos miembros más pequeños - considerar compromisos realistas. Es improbable que los países que se sienten victimizados acuerden cosa alguna.

Cancún podía haber seguido un curso diferente. Sólo unas semanas antes habíamos trabajado juntos para resolver la difícil cuestión de asegurar que los países en desarrollo pobres pudieran conseguir acceso a medicinas de bajo costo y que salvan vidas, al tiempo que se protegía la propiedad intelectual. Pero en Cancún las tácticas de los negativistas frustraron a quienes habrían reducido los subsidios y aranceles agrícolas, impulsando la reforma de la política agraria en Estados Unidos, la UE, Japón y otras partes. Pasaron por alto una oportunidad de abrir gradualmente a otros países en desarrollo los mercados de los países en desarrollo. Bloquearon las redes mundiales de origen y producción que integran en beneficio mutuo a las empresas de los países desarrollados y en desarrollo. Y se apartaron de las reglas sobre apertura y transparencia que combaten el favoritismo y la corrupción.

Países en desarrollo claves de nivel medio usaron la retórica de la resistencia como táctica para presionar a los países desarrollados y para desviar la atención de sus propias barreras comerciales. El arancel agrícola general promedio de la India es del 112 por ciento, el de Egipto del 62 por ciento y el de Brasil del 37 por ciento, comparado con el promedio de Estados Unidos del 12 por ciento. Deberíamos ser capaces de reducir estas barreras mientras protegemos a las naciones más pobres y proveemos flexibilidad para las sensibilidades especiales en los países más grandes.

Después de que Estados Unidos presionó a la Unión Europea a desarrollar una estructura agrícola que pueda lograr reducciones de subsidios y aranceles agrícolas mucho más allá de los logrados en la última negociación comercial mundial, les pedimos a Brasil y a otras potencias agrícolas que trabajasen con nosotros. Brasil declinó, volviéndose en cambio hacia la India, que nunca ha apoyado la apertura de mercados, a fin de hacer hincapié en la división norte-sur en vez de en la reforma agrícola mundial.

Los países en desarrollo más pequeños resistieron la reducción de aranceles de Estados Unidos y de la Unión Europea porque calcularon que ellos podrían perder las ventajas ofrecidas por los programas especiales estadounidenses y de la UE que eliminan aranceles solamente sobre sus exportaciones. Desafortunadamente, estos programas bien intencionados de preferencias comerciales han debilitado el impulso a la apertura en ambas direcciones, perpetuando la dependencia.

Cuatro países africanos insistieron en una "compensación" de entre 250 a 1.000 millones de dólares anuales, y la eliminación unilateral de los subsidios al algodón. En el curso de los últimos 50 años las negociaciones mundiales han progresado porque los países pudieron canjear reducciones de productos e incluso sectores para lograr un resultado equilibrado. Estados Unidos no tiene subsidios de exportación para el algodón y propuso la eliminación de todos los subsidios de exportación. Nos comprometimos a reducir los subsidios internos al algodón como parte de un programa general que también habría reducido los subsidios europeos y chino al algodón, junto con todos los subsidios agrícolas. En vez de tomar al algodón como un símbolo, queríamos hacer una realidad del desarrollo por medio de resultados concretos para los productores y exportadores de algodón y fabricantes de productos de algodón, junto con todos los agricultores.

Las tácticas del enfrentamiento incluyeron un ataque a uno de los pocos mecanismos que puede usar la OMC para empujar a sus 148 miembros hacia un consenso: la presentación por la presidencia de un texto para discusión y negociación. Brasil, la India y otros se negaron siquiera a considerar un texto agrícola preparado por el presidente uruguayo de la OMC y presentado por el director general tailandés de la OMC. Incluso después de que el infatigable ministro de Singapur había preparado, trabajando incesantemente con todas las partes, un nuevo borrador agrícola que reflejara un compromiso equilibrado, Brasil y sus colegas presentaron una lista masiva de cambios requeridos. Si actuaban con seriedad en cuanto a negociar un compromiso para 148 países, excedieron su jugada al no señalar esa intención. Regresaron a sus países sin reducción alguna en subsidios o aranceles.

Cuando clausuraba la reunión de Cancún, el presidente de la conferencia, Derbez, pidió a los países que volvieran a evaluar las perspectivas para el 15 de diciembre. Sabemos bien lo que piden los países en desarrollo, pero no hemos oído si las economías en desarrollo más competitivas reducirán sus altas barreras. No sabemos si otros países en desarrollo que bloquearon la acción en Cancún ahora aceptarán programas que les piden poco o nada. Estados Unidos está dispuesto a trabajar con el texto del borrador a través de toda la agenda. Sin embargo, a medida que las negociaciones de Doha van a la deriva hacia el próximo año, reconocemos que una nueva Comisión Europea podría reflejar perspectivas diferentes.

Muchos países - desarrollados y en desarrollo - quedaron consternados por la transformación de la OMC en un foro para las políticas de protesta. Algunos resistieron la presión para unirse a la agitación de vecinos en desarrollo más grandes. Desde luego, las posiciones negociadoras difirieron. Pero la división clave en Cancún fue entre los que quieren hacer y los que no lo quieren hacer. Durante dos años Estados Unidos ha promovido mercados abiertos a nivel mundial, en nuestro hemisferio y con subregiones o países individuales. Estados Unidos no esperará mientras los miembros de la OMC ponderan el futuro: avanzaremos hacia el comercio libre con los países que estén dispuestos a hacer las cosas.

(Distribuido por la Oficina de Programas de Información Internacional, Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http://usinfo.state.gov/espanol)

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