Bush designa a Condoleezza Rice Secretaria de Estado. Nombra también a Stephen
Hadley Asesor de Seguridad Nacional.
16 de noviembre, 2004
El
presidente Bush ha designado a Condoleezza Rice nueva secretaria
de Estado y nombrado a Stephen Hadley, actual vicesecretario
de Rice en el Consejo de Seguridad Nacional, Asesor de Seguridad
Nacional.
Bush anunció estos cambios en su
equipo de política exterior el 16 de noviembre, en
una comparecencia en la Casa Blanca junto a Rice, que se
desempeñó como Asesora de Seguridad Nacional
durante el primer mandato de Bush. El Senado debe confirmar
a Rice antes de que pueda ocupar el cargo de secretaria
de Estado. El Asesor de Seguridad Nacional no precisa confirmación.
A continuación la traducción
de la transcripción de las declaraciones del presidente
Bush y la secretaria de Estado designada, Condoleezza Rice:
(comienza la transcripción)
LA CASA BLANCA
Oficina del Secretario de Prensa
16 de noviembre de 2004
DECLARACIONES DEL PRESIDENTE Y LA SECRETARIA
DE ESTADO DESIGNADA, CONDOLEEZZA RICE
Salón Roosevelt
12:33 pm (Hora del Este)
EL PRESIDENTE: Buenas tardes. Me alegra
anunciar la designación de la doctora Condoleezza
Rice como secretaria de Estado de Estados Unidos. A Condi
Rice ya la conocen todos los estadounidenses y gran parte
del mundo.
Durante los últimos cuatro años
he confiado en su consejo, me he beneficiado de su extensa
experiencia y agradecido su criterio acertado y firme. Y
ahora me honra que haya aceptado servir en mi gabinete.
El secretario de Estado es el rostro de Estados Unidos ante
el mundo. Y en la doctora Rice el mundo verá la fortaleza,
la gracia y la decencia de nuestro país.
Tanto Condi como yo tuvimos el orgullo de
servir junto con nuestro amigo, el secretario de Estado,
Colin Powell, quien se ha destacado como uno de los diplomáticos
más eficaces y admirados en la historia de Estados
Unidos. El secretario Powell ayudó a congregar al
mundo en una guerra mundial, ayudó a resolver conflictos
regionales peligrosos y ayudó a enfrentar los desesperantes
desafíos del hambre, la pobreza y la enfermedad.
Se ha mostrado infatigable, desinteresado y fiel a los principios,
y nuestra nación entera le está agradecida
por toda una vida de servicio.
También le agradezco a Steve Hadley
que haya aceptado ser mi nuevo Asesor de Seguridad Nacional.
Antes de trabajar conmigo, Steve sirvió a los presidentes
Nixon, Ford y Bush, e hizo una labor estupenda como vicesecretario
de la doctora Rice estos cuatro años anteriores.
Steve es un hombre lleno de sabiduría y buen criterio.
Se ha ganado mi confianza y espero contar con su servicio
vital constante en mi equipo de seguridad nacional.
Cuando sea confirmada por el Senado, Condoleezza
Rice asumirá el cargo en un momento crítico
para nuestro país. Somos una nación en guerra;
encabezamos una coalición grande contra un enemigo
determinado; estamos instalando estructuras e instituciones
nuevas para enfrentar regímenes al margen de la ley
y oponerse a la proliferación de armas y materiales
peligrosos y para desbaratar las redes terroristas.
Estados Unidos asumió un gran llamado
de la historia al ayudar a las fuerzas de la reforma y la
libertad en Oriente Medio para que la región pueda
avanzar con esperanza, en lugar de crecer con odio. Seguimos
una dirección positiva para resolver el conflicto
árabeisraelí, a saber: un planteamiento que
honre las aspiraciones pacíficas del pueblo palestino
con un estado democrático y que garantice la seguridad
de nuestro buen amigo Israel.
Cumplir todos estos objetivos exigirá
un liderazgo acertado y hábil en el Departamento
de Estado y Condi Rice es la persona adecuada para ese desafío.
Es una reconocida experta en asuntos internacionales, profesora
distinguida y líder académica y funcionaria
pública con años de experiencia en la Casa
Blanca. Tiene un compromiso con la excelencia en cada aspecto
de su vida, desde el diseño de nuestra estrategia
para la guerra contra el terrorismo a la coordinación
de las políticas de seguridad nacional con todo el
gobierno, hasta tocar música clásica en el
escenario. Sobre todo, la doctora Rice tiene una profunda
creencia firme en el valor y poder de la libertad, porque
ha vivido la libertad negada y la libertad renacida.
De niña, en el sur del país,
segregado, la doctora Rice presenció la trasgresión
de la promesa de Estados Unidos a manos de la discriminación
racial y la violencia que surge del odio. Pero su madre
Angelina y su padre, el reverendo John Rice, le enseñaron
que la dignidad humana es don de Dios y que los ideales
de Estados Unidos superarían a la opresión.
Esa temprana sabiduría ha guiado toda su vida y esa
verdad ha guiado a nuestra nación hacia mejores días.
Yo sé que el reverendo Rice y su
señora estarían llenos de orgullo de ver a
la hija que criaron en Birmingham, Alabama, ser elegida
para el cargo que ejerció por primera vez Thomas
Jefferson. Sin embargo, algo me dice que ellos no se sorprenderían.
(Rias).
Como muchos de ustedes saben, la verdadera
ambición de Condi está lejos de mi poder como
para concedérselo. A ella de verdad le encantaría
ser la Comisionada de la Liga Nacional de Fútbol.
Estoy contento de que, por el momento, haya suspendido esos
planes. El país la necesita. Urjo al Senado a que
confirme sin demora a Condoleezza Rice como la 66a. Secretaria
de Estado de Estados Unidos.
Enhorabuena. (Aplausos)
DOCTORA RICE: Gracias. Gracias, señor
presidente. Ha sido un honor y un privilegio trabajar para
usted durante estos cuatro años, durante tiempos
de crisis, decisión y oportunidad para nuestra nación.
Bajo su liderazgo, Estados Unidos libra y gana la guerra
contra el terrorismo. Usted ha organizado coaliciones grandes
que han liberado a millones de personas de la tiranía;
coaliciones que ahora ayudan a los pueblos iraquí
y afgano a elaborar democracias en el corazón del
mundo musulmán. Y ha trabajado usted para ensanchar
el círculo de la prosperidad y el progreso en todos
los rincones del mundo.
Como secretaria de Estado, espero con interés,
con el consentimiento del Senado, proseguir su agenda optimista
y ambiciosa. Es un honor, señor presidente, que me
pida una vez más servir a su administración
y a mi país.
Y siento humildad al pensar que soy la sucesora
de mi querido amigo y mentor, Colin Powell. Él es
uno de los mejores funcionarios que jamás haya producido
nuestra nación. Colin Powell ha sido un secretario
de Estado magnífico e inspirador. Fue un honor para
mí servir junto con él, y se le extrañará.
Será difícil, por supuesto,
dejar la Casa Blanca, y sobre todo dejar atrás al
magnífico personal del NSC (Consejo de Seguridad
Nacional), que ha servido a su presidente y a su país
de manera tan capaz en tiempos de enormes desafíos.
No obstante, puedo irme con la certeza de que estarán
bajo la dirección de un profesional consumado, un
hombre a quien conozco y admiro, mi colega y amigo, Steve
Hadley.
Por último, permítanme decir
que en mis 25 años de experiencia en asuntos exteriores,
tanto fuera como dentro del gobierno, he llegado a conocer
a los hombres y mujeres del Departamento del Estado. Tengo
la más profunda admiración y respeto por su
habilidad, su profesionalismo y su dedicación. Si
me confirma el Senado, espero con interés trabajar
con las magníficas personas del Servicio Exterior
y del Servicio Civil. Y una de mis prioridades más
altas como secretaria será asegurar que tengan a
su disposición todos las herramientas necesarias
para llevar hacia adelante la diplomacia estadounidense
en el siglo XXI. Señor presidente, gracias nuevamente
por esta gran oportunidad y por su confianza constante en
mi persona.