Washington – “Ninguna nación
es inmune a la corrupción” de acuerdo a Elizabeth
Verville, vicesecretaria adjunta de Estado, en funciones,
para Crimen Transnacional.
En una charla electrónica con el
Servicio Noticioso desde Washington, que tuvo lugar el 12
de diciembre, Verville y otros expertos del Departamento
de Estado discutieron las maneras en que la Convención
de las Naciones Unidas contra la Corrupción evitará
y reducirá la corrupción en el mundo. La convención
es “un logro histórico de la comunidad internacional
y una importante herramienta para mejorar las condiciones
del desarrollo económico y social en todo el mundo”,
dijo Gerald Anderson, vicesecretario adjunto de Estado para
Políticas Sociales y Económicas en la Oficina
de Asuntos de Organizaciones Internacionales.
La corrupción limita oportunidades
y reduce la competencia, de acuerdo con Andrew Haviland,
vicedirector de la Oficina de Asuntos Monetarios, en el
Departamento de Estado. Haviland dijo que las naciones deben
colaborar con el sector privado para establecer normas de
conducta. La convención es una parte importante de
este esfuerzo colectivo, agregó el funcionario.
Hay una relación entre corrupción
y pobreza, afirmó Haviland. “La corrupción
puede dañar a todos los segmentos de la sociedad,
pero tiende a dañar más a los pobres”,
aseveró Haviland. La corrupción impone altas
demandas financieras en países con limitados recursos,
señalo.
La convención de la ONU pide a los
gobiernos evitar la corrupción y mejorar la cooperación
entre las fuerzas encargadas de aplicar la ley. Requiere
que los países criminalicen las conductas corruptas
como el soborno, desfalco y lavado de dinero. Se espera
que las naciones eviten la corrupción asegurando
que los sistemas de administración financiera sean
transparentes, elaborando estrategias contra la corrupción,
instituyendo códigos de conducta, estableciendo apropiadas
normas de contabilidad y permitiendo el acceso publico a
la información.
“La convención compromete a
las partes a tomar medidas en una amplia variedad de frentes”,
acotó Verville, “reconociendo de esta manera
que la lucha contra la corrupción requiere de una
respuesta amplia”.
La convención se basa en la creencia
de que la buena gobernabilidad y la reducción de
la corrupción pueden mejorar el crecimiento y el
desarrollo económicos y reducir la pobreza, agregó
Anderson.
El documento de la ONU ha sido firmado por
140 naciones y ratificado por 80, incluyendo Estados Unidos.
Los representantes de estas naciones, incluyendo a Verville,
están reunidos en el Mar Muerto, Jordania, para elaborar
un proceso para promover el cumplimiento de la convención.
(Ver artículo relacionado)
Los funcionarios también discutieron
el papel que las personas pueden desempeñar en la
lucha contra la corrupción.
Aunque la convención puede parecer
muy distante de la vida diaria, comentó Anderson,
ofrece una guía a las personas la manera en que pueden
luchar contra la corrupción. Una persona normal puede
ayudar negándose a dar o recibir sobornos y alentando
a otros a que se comporten de la misma manera. “El
progreso lleva tiempo. Pero no sucede a menos que los individuos
tomen acción”, señaló Anderson.
“Todas las personas se deberían
respetar las más altas normas de integridad personal
en sus actividades diarias”, anotó Verville.
“Si todos lo hicieran, no necesitaríamos tratados”.
La transcripción,
en inglés, de la charla electrónica se encuentra
disponible en el sitio de Internet del Servicio Noticioso
desde Washington. Para más información sobre
políticas de Estados Unidos ver Comercio
y Economía.
Michelle Austein
Redactora del Servicio Noticioso desde Washington
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