El senador Ben Campbell, derecha, un indigena de la tribu Cheyenne del norte, aplaude a W. Richard West Jr. de la tribu Cheyenne del sur. |
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Washington –
A muchas personas les extraña escuchar al presidente
de Estados Unidos emplear frases tales como “con los
gobiernos tribales, de gobierno a gobierno”, “soberanía
tribal” o “autodeterminación” al
referirse a los indígenas de Estados Unidos. ¿No
es Estados Unidos “una nación...indivisible”,
como declara el juramento de lealtad?
La respuesta resulta ser más interesante
que un simple “sí” o “no”.
Según la Oficina de Justicia Tribal del Departamento
de Justicia de Estados Unidos, las tribus indígenas
de Estados Unidos son consideradas “naciones dependientes
dentro del país”. Como tales, conservan poderes
soberanos sobre sus miembros y territorios excepto cuando
las leyes estadounidenses han modificado dichos poderes.
Más que miembros de una minoría racial, los
indígenas de Estados Unidos son pueblos indígenas
del continente americano con condición jurídica
semejante a la doble nacionalidad.
En su proclama del 1 de noviembre con motivo
del Mes Nacional de la Herencia Indígena Norteamericana,
el presidente Bush reiteró el compromiso de su administración
con una política nacional de autodeterminación
en lo relativo a las tribus indígenas, una política
que inició el presidente Richard Nixon.
Estados Unidos “continuará
trabajando con los gobiernos tribales de gobierno a gobierno,
honrando los principios de soberanía tribal y el
derecho a la autodeterminación, y ayudará
a asegurar que Estados Unidos continúe siendo una
tierra de promesas para los indígenas norteamericanos,
los pueblos originarios de Alaska y todos nuestros ciudadanos”,
dijo Bush. (Ver el texto de la
proclama).
Durante una reunión celebrada en
febrero entre delegados de gobierno e indígenas con
motivo de la redacción de la “Declaración
Interamericana de Derechos de los Pueblos Indígenas”,
el representante permanente de Estados Unidos en la Organización
de Estados Americanos, John Maisto, dijo que Estados Unidos
“se enorgullece de su prolongado compromiso con la
soberanía y autodeterminación tribales y las
relaciones de gobierno a gobierno con las tribus reconocidas
por el gobierno federal”. (Ver artículo
relacionado).
“Una política de autodeterminación
para los indígenas de Estados Unidos es uno de los
aspectos más positivos de la experiencia estadounidense,
y puede servir potencialmente como modelo de mejores relaciones
entre otros países y los pueblos y poblaciones indígenas”,
dijo.
El gobierno federal estadounidense reconoce
actualmente a 561 naciones indígenas. La Oficina
de Asuntos Indígenas del Departamento del Interior
gestiona 22,5 millones de hectáreas en fideicomiso
de Estados Unidos para los indígenas. También
es responsable de la administración de los colegios
tribales que instruyen a cerca de 48.000 estudiantes indígenas
de primaria, secundaria y universidad.
Afiliación tribal
Cada tribu determina quien reúne
los requisitos de afiliación y una persona puede
reunir los requisitos de afiliación de más
de una tribu. En consecuencia, en el último censo
de la Oficina del Censo de Estados Unidos (con fecha del
1 de julio de 2005), muchos de los 4,5 millones de ciudadanos
estadounidenses –o lo que equivale al 1,5 por ciento
de la población total del país– que
se identifican total o parcialmente como indígenas
de Estados Unidos o pueblos originarios de Alaska, pueden
sostener que pertenecen a más de una nación
indígena.
Por lo general, las tribus emplean el sistema
de cociente sanguíneo, el de ascendencia o una combinación
de ambos como criterio de afiliación. Las tribus
pueden tener también requisitos de residencia o de
otro tipo para quienes desean afiliarse.
Según el sistema de cociente sanguíneo,
el eventual miembro tiene que probar que ha heredado cierto
porcentaje de “sangre indígena” de la
tribu a la que desea afiliarse. Por ejemplo, la Nación
Nez Perce otorga pertenencia solamente a aquellos que tienen
“al menos una cuarta parte de ascendencia indígena
Nez Perce, nacidos de padre o madre de la tribu Nez Perce”.
El sistema de ascendencia no establece un
requisito mínimo de sangre. En lugar de ello, los
eventuales miembros han de demostrar que descienden directamente
de un miembro de la tribu de una época determinada.
Por ejemplo, la Nación Cherokee de Oklahoma exige
a los posibles miembros rastrear su linaje al menos a una
persona que figura en la lista Dawes Rolls de 1899-1907,
la relación oficial de pueblos que la Comisión
Dawes aceptó como miembros de la tribus Cherokee,
Creek, Choctaw, Chicasaw y Seminole.
Los indígenas de Estados Unidos participan
activamente en todos los aspectos de la sociedad estadounidense.
Entre los más famosos indígenas cabe mencionar
al antiguo senador Ben Nighthorse Campbell (Cheyene); al
director fundador del Museo Nacional del Indígena
Americano W. Richard West Jr. (Cheyenne del sur, Cheyenne
y Arapaho); el físico Fred Begay (Navajo y Ute);
el medallista olímpico Billy Mills (Lakota); el compositor
Louis Ballard (Quapaw y Cherokee); la bailarina Maria Tallchief
(Osage); el poeta Simon Ortiz (Acoma); el cantante Felipe
Rose (Lakota) del grupo Village People; el actor Floyd Red
Crow Westerman (Dakota del pueblo Sioux); la actriz Irene
Bedard (Esquimal Inupiat y Cree); la autora Leslie Marmon
Silko (Pueblo Laguna); el autor N. Scott Momaday (Kiowa);
y la activista y escritora Winona LaDuke (Ojibwa).
Para ver una cronología de acontecimientos
jurídicos decisivos que han influido en la situación
jurídica de los indígenas de Estados Unidos,
ver la hoja
informativa, en inglés.
Peggy B. Hu y Jeffrey Thomas
Redactores del Servicio Noticioso desde Washington
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