Washington – Brillantes globos sobrevolando
por un mar de carteles de colores, altavoces que emiten
música ensordecedora y anuncios, personas con sombreros
y camisas llenas de lemas distribuyendo volantes, pegatinas
y adornos. En Estados Unidos el día de elecciones
suele llegar vestido de carnaval, listo para atraer la atención
e incentivar a los votantes.
El día empieza temprano. El 7 de
noviembre en aldeas, pueblos y ciudades en todo Estados
Unidos miles de voluntarios se levantarán antes del
amanecer para ayudar durante las elecciones de mitad de
período. Algunos se reunirán en torno a sus
oficinas de la campaña, deseando recoger volantes,
panfletos y carteles que distribuirán en los locales
electorales con la esperanza de influir en las decisiones
de los votantes.
Otros irán directamente a las cafeterías
escolares, a los gimnasios y a los centros comunitarios
que sirven como locales electorales para ayudar a comprobar
las listas de votantes, ajustar las máquinas de votar
y asegurar que las elecciones se llevan a cabo de acuerdo
con las leyes y reglamentos aplicables.
Para estos dedicados voluntarios, el día
de las elecciones es la culminación de meses de arduo
trabajo, en que los voluntarios de todas las edades y entornos
disfrutan de la algarabía y caos ocasional que produce
la democracia en acción.
Los voluntarios son esenciales para
las campañas políticas en Estados Unidos
La participación de un trabajador
en la campaña puede haber empezado con un artículo
en el periódico, una llamada ayuda a un grupo comunitario
o un sindicato laboral, o la oportunidad de encontrarse
con un candidato. Puede haber sido un tema con el que la
persona se identica lo que le haya impulsado a darle a un
candidato algo más que un voto en el día de
las elecciones. Cualquiera que sea la razón que les
impulsó a participar en un principio, estos voluntarios
-casi todos trabajan gratis- donan su tiempo y experiencia
para informar, educar y animar a otros votantes a apoyar
a candidatos en particular, a partidos políticos
o determinados temas.
Su participación es esencial para
el proceso electoral en Estados Unidos. La mayoría
de las organizaciones políticas en Estados Unidos
se apoyan en gran parte en los voluntarios que trabajan
sin cobrar y organizan efectivas campañas. Ambos
partidos reclutan voluntarios activamente a niveles local,
estatal y nacional.
El sitio electrónico del Comité
Nacional Republicano solicita voluntarios para ser el nexo
del partido con sus comunidades y para “difundir el
mensaje del partido así como para prestar apoyo a
los candidatos, al presidente y a las propuestas del partido”.
El Comité Nacional Demócrata
ofrece asesoramiento específico para la semana antes
del día de las elecciones: “Fíjese si
su campaña local necesita ayuda el jueves o el viernes
por la noche” dice su sitio electrónico. “Puesto
que usted se quedará en la oficina de campaña
todo el fin de semana, compre barras de cereales, fruta
y agua para el personal y los voluntarios de la campaña”.
En Estados Unidos, los trabajadores de las
campañas llevan a cabo una variedad de tareas para
promover los mensajes de los candidatos y sacar el voto
a la calle:
• “Repartir panfletos”
– Consiste en distribuir a mano los folletos sobre
los candidatos en las residencias de los votantes. Los voluntarios
son asignados a zonas determinadas.
• “Recorridos” –
Consiste en ir de puerta en puerta para hablar con los votantes.
• “Envíos por correo”
– Se trata del envío de folletos a las residencias
de los votantes. Los voluntarios preparan los materiales,
doblan las cartas, llenan los sobres, sellan y ponen las
direcciones en los sobres.
• “Maratón telefónico”
– Los voluntarios hacen cientos, o a veces miles,
de llamadas telefónicas a los posibles votantes promoviendo
candidatos y animando a la participación en las elecciones.
Meses antes de la elección, los voluntarios
empiezan a distribuir los carteles para que los votantes
los pongan en sus ventanas o jardines y a distribuir panfletos
en las paradas de los autobuses y metros. Asisten a concentraciones
y actos de recaudación de fondos, luciendo camisetas
con los lemas de la campaña y despliegan banderines
y pegatinas en sus vehículos – para demostrar
el apoyo por los candidatos que han decidido apoyar.
El día de las elecciones los voluntarios
distribuyen folletos e información en los locales
electorales y sirven como testigos de su partido y de la
conducta legal durante el voto. Una larga jornada de trabajo
(en ocasiones más de 12 horas en los centros de voto)
que culmina con la ansiosa espera de la fiesta de la “victoria”,
hasta que los resultados sobre su candidato, pierda o gane,
sean anunciados.
La importancia de los voluntarios
no partidistas
Muchos de los voluntarios que trabajan en
el día de las elecciones toman una posición
no partidista a propósito e intentan trabajar para
educar, más que para influir en los votantes.
Los miembros de la Liga de Mujeres Votantes,
organización política no partidista establecida
en 1920, se dedican a mejorar el gobierno y ensalzar la
política pública por medio de la educación
ciudadana. La organización se describe a sí
misma como “una organización de base, que trabaja
a niveles local, estatal y nacional” en Estados Unidos
y sus territorios. Estrictamente no partidista, ni apoya
ni se opone a los candidatos a las elecciones para ningún
nivel de gobierno y actúa como una respetada parte
neutral en actos políticos tales como los debates
de los candidatos. Algunos de sus miembros también
actúan como funcionarios electorales.
Cada local electoral en Estados Unidos se
apoya en los funcionarios electorales para asegurar una
votación justa y en orden, para proteger los derechos
de los votantes y para hacer cumplir las leyes y reglamentos
sobre el voto. Los requisitos de los funcionarios electorales
varían de estado a estado, pero todos requieren que
estos estén registrados para votar. Los estados prohíben
que los candidatos a puestos en la elección así
como los miembros de sus familias actúen como funcionarios
electorales.
Los funcionarios electorales asisten a un
cursillo de formación antes del día de las
elecciones para familiarizarse tanto con los procedimientos
como con la maquinaria de votar. Aprenden a ayudar a los
votantes sin influir, interferir o entrometerse en su derecho
a votar libre y secretamente. Sobre todo, los funcionarios
electorales deben ser imparciales. No pueden promover a
un candidato específico y no pueden llevar o desplegar
ningún símbolo que anuncie a un candidato
o a un partido político.
El 8 de noviembre, los estandartes se bajarán,
los carteles se quitarán, los decorados de una activa
época de campaña se guardarán, y los
voluntarios volverán a sus rutinas habituales y sus
nuevos líderes electos empezarán a gobernar.
Y en oficinas por todo el país, empezarán
los planes para las elecciones de 2008.
Para más información, véase
Elecciones
de mitad de período.
Bridget Hunter
Redactora del Servicio Noticioso desde Washington
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