Washington – La Oficina del Censo
de Estados Unidos estima que durante el mes de octubre el
total de la población del país llegará
a 300 millones de habitantes. La inmigración, especialmente
proveniente de América Latina y Asia, aporta la más
cuota más grande de este crecimiento y promete modelar
de nuevo a Estados Unidos como una nación diversa,
en la que la edad promedio aumentará más lentamente
que en la mayoría de las otras naciones industrializadas.
La Ley de el Servicio de Inmigración
y Naturalización de 1965 abolió las cuotas
de origen nacional establecidos en la década de los
1920 y abrió las costas de la nación a nuevos
inmigrantes. Hoy, Estados Unidos acepta más inmigrantes
legales como residentes permanentes que el resto del mundo
combinado.
El sitio de Internet de la Oficina del Censo
incluye un “reloj de población” que proyectó
que para el tres de octubre la población de Estados
Unidos llegaría a 299.895,404 con un crecimiento
neto de una persona cada 11 segundos.
El 12 por ciento de los estadounidenses
es nacido en el extranjero. Junto a sus hijos nacidos en
Estados Unidos, esas personas cuentan por más de
la mitad del crecimiento de la población de Estados
Unidos. Uno de los resultado de esto es que los hispano
americanos se han convertido en la etnia o raza minoritaria
más grande de la nación, con una población
estimada de 42,7 millones en 2005. Catorce por ciento de
los estadounidenses son de origen hispano, cifra que se
espera aumentará a casi 25 por ciento para esta mitad
del siglo.
Los residentes nacidos en Asia, comprenden
un cuarto de la población total de la población
nacional nacida en el extranjero y China es el segundo país
de origen más grande (después de México)
de los estadounidenses inmigrantes.
Las elevadas tasas de nacimientos entre
los nuevos inmigrantes prometen el constante crecimiento,
y también el ser una nación más joven
y diversa. Se proyecta que para 2043 la población
de Estados Unidos llegará a 400 millones, cuando
naciones desarrolladas en Asia y Europa experimentan una
disminución en su población. Hoy la edad promedio
es de 36,5 años y se espera que para el 2030 llegue
a 39 años y después se nivelará con
un aumento más pequeño que lo proyectado para
muchas otras naciones.
Las escuelas estadounidenses son el lugar
donde el futuro ya llegó. La revista Smithsonian
informa que casi la mitad de los estadounidenses de menos
de 5 años pertenecen a una minoría racial
o étnica. En el condado de Fairfax, Virginia, en
las afueras de Washington, las escuelas públicas
albergan a estudiantes de más de 100 lenguas nativas
diferentes.
La capacidad de la nación para acomodar,
tanto social como económicamente a estos nuevos estadounidenses,
es determinante para su continua prosperidad y crecimiento.
El periodista Joel Garreau predice que el
modelo de “crisol de razas”, en el que los recién
llegados se mezclan en una cultura estadounidense más
amplia manteniendo sus distintas identidades , seguirá
prevaleciendo. “Aunque los nuevos inmigrantes normalmente
no se casan fuera de su grupo étnico, los hijos adultos
si lo hacen con algo de controversia, pero los nietos adultos
ni recuerdan porqué fue el alboroto”, escribe.
William H. Fry, demógrafo del Instituto
Brookings, considera que las consecuencias de la elevada
inmigración –crecimiento y diversidad–
son beneficiosas. Cuando otras naciones pasen por “la
vejez en su mayor parte”, Estados Unidos disfrutará
de constante “crecimiento y vitalidad”, dijo
durante un evento del Consejo de Relaciones Exteriores.
Fry dice que la diversidad racial y étnica
más amplia “es una buena estrategia”.
“Nos permite estar más conectados con otros
países. Vivimos en una economía global en
la que cuanto más ideas nos lleguen de otras partes
del mundo, más interacción tendremos…
cuanta más gente de otros lugares del mundo sea parte
de nuestra fuerza laboral…más nos ayuda”,
aseveró.
Michael Jay Friedman
Redactor del Servicio Noticioso desde Washington
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