El presidente George W. Bush dirigiéndose a la Asamblea General de la ONU en Nueva York, el 19 de setiembre de 2006. |
|
|
El presidente George W. Bush se dirigió
a la Asamblea General de Naciones Unidas y habló de
un mundo más promisorio, que deje atrás el terrorismo
y el extremismo, donde los hombres y mujeres comunes tengan
la libertad de decidir su propio destino, donde las voces
de la moderación se escuchen con fuerza, donde los
extremistas sean marginados por la mayoría que busca
la paz.
A continuación el texto del discurso
del presidente como fue publicado en español por
la Casa Blanca:
(comienza el texto)
LA CASA BLANCA
Oficina del Secretario de Prensa
Nueva York, Nueva York
Para su publicación inmediata
19 de septiembre de 2006
DECLARACIONES DEL PRESIDENTE
A LA ASAMBLEA GENERAL DE LAS NACIONES UNIDAS
Naciones Unidas
Nueva York, Nueva York
EL PRESIDENTE: Señor Secretario General,
señora Presidenta, distinguidos delegados y damas
y caballeros: Deseo agradecerles por el privilegio de dirigirme
a esta Asamblea General.
La semana pasada, Estados Unidos y el mundo
recordaron el quinto aniversario de los ataques que llenaron
de muerte y sufrimiento una mañana de septiembre
como ésta. Ese terrible día, extremistas mataron
a casi 3,000 personas inocentes, incluidos ciudadanos de
decenas de naciones representadas aquí mismo en este
recinto. Desde entonces, los enemigos de la humanidad han
continuado su campaña de asesinato. Al Qaida y aquéllos
inspirados por su ideología extremista han atacado
a más de dos docenas de países. Y recientemente,
un grupo diferente de extremistas provocó deliberadamente
un conflicto terrible en el Líbano. Al iniciarse
el siglo XXI, está claro que el mundo está
inmerso en una gran lucha ideológica, entre extremistas
que usan el terrorismo como arma para generar temor y gente
moderada que trabaja por la paz.
Hace cinco años, desde este podio,
hice un llamado a la comunidad de naciones para que defendiera
la civilización y forje un futuro más promisorio.
Éste es aún el gran desafío de nuestra
época; es el llamado de nuestra generación.
Esta mañana, deseo hablar sobre un mundo más
promisorio que está a nuestro alcance, un mundo que
deje atrás el terrorismo, un mundo donde los hombres
y mujeres comunes tengan la libertad de decidir su propio
destino, donde las voces de la moderación se escuchen
con fuerza, donde los extremistas sean marginados por la
mayoría que busca la paz. Este mundo puede ser nuestro
si nos lo proponemos y trabajamos conjuntamente.
Los principios de este mundo que deje atrás
el terrorismo se pueden encontrar en la primera frase del
preámbulo de la Declaración Universal de Derechos
Humanos. Este documento afirma que "la libertad, la
justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento
de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales
e inalienables de todos los miembros de la familia humana".
Uno de los autores de este documento fue un diplomático
libanés llamado Charles Malik, que llegaría
a ser presidente de esta asamblea. El señor Malik
insistió en que estos principios se aplicaban por
igual a todas las personas, de todas las regiones, todas
las religiones, incluidos los hombres y mujeres del mundo
árabe de donde provenía.
En las casi seis décadas desde la
aprobación de ese documento, hemos visto que las
fuerzas de la libertad y la moderación transforman
continentes enteros. Sesenta años después
de una guerra terrible, Europa está ahora unida,
libre, y en paz, y Asia ha visto que la libertad ha progresado
y que se ha sacado de la pobreza extrema a cientos de millones
de personas. Las palabras de la Declaración Universal
son tan ciertas hoy como cuando fueron escritas. A medida
que la libertad avanza, aumentan en las naciones la tolerancia,
esperanza y paz. Y estamos viendo que ese futuro brillante
comienza a echar raíces en el gran Oriente Medio.
Algunos de los cambios ocurridos en el Oriente
Medio han sido drásticos y vemos los resultados en
este recinto. Hace cinco años, Afganistán
era gobernado por el brutal régimen talibán,
y su escaño en esta organización fue cuestionado.
Ahora este escaño lo ocupa el gobierno libremente
electo de Afganistán, representado hoy por el Presidente
Karzai. Hace cinco años, el escaño de Iraq
en esta organización lo ocupaba un dictador que mataba
a sus ciudadanos, invadía a sus vecinos y mostraba
su desdén por el mundo al desafiar más de
una docena de resoluciones del Consejo de Seguridad de la
ONU. Ahora, el escaño de Iraq lo ocupa un gobierno
democrático que encarna las aspiraciones del pueblo
iraquí, representado hoy por el Presidente Talabani.
Con estos cambios, se ha dado a más de 50 millones
de personas voz en este recinto por primera vez en décadas.
Algunos de los cambios en el Oriente Medio
están ocurriendo gradualmente, pero estos cambios
son reales. Argelia ha celebrado sus primeras elecciones
presidenciales con oposición, y los militares se
han mantenido neutrales. Los Emiratos Árabes Unidos
anunciaron recientemente que la mitad de los escaños
de su Consejo Federal Nacional serán asignados por
un proceso electoral. Kuwait llevó a cabo elecciones
en las que, por primera vez, se permitió que las
mujeres votaran y fueran candidatas a puestos gubernamentales.
En Arabia Saudita, los ciudadanos votaron en elecciones
municipales, en Jordania y Bahrein hubo elecciones parlamentarias,
y en Yemen y Egipto, elecciones presidenciales multipartidarias.
Éstos son pasos importantes, y los
gobiernos deben continuar adelante con otras reformas que
muestren la confianza en su pueblo. Cada nación que
recorre el camino hacia la libertad lo hace a un paso distinto,
y las democracias que forjen reflejarán su propia
cultura y tradiciones. Pero el destino siempre es el mismo:
Una sociedad libre donde las personas vivan en paz, unas
con las otras, y estén en paz con el mundo.
Hay quienes sostienen que estos cambios
democráticos que estamos viendo en el Oriente Medio
están desestabilizando la región. Este argumento
se basa en una premisa falsa, que el Oriente Medio era estable
para comenzar. El hecho es que la estabilidad que pensábamos
que existía en el Oriente Medio era un espejismo.
Por décadas, millones de hombres y mujeres en esta
región han vivido atrapados en la opresión
y la desesperanza. Y estas condiciones crearon una generación
sin ilusiones e hicieron de la región un caldo de
cultivo para el extremismo.
Imagínense lo que es ser un joven
que vive en un país que no está avanzando
hacia la reforma. Tienes 21 años, y mientras que
jóvenes como tú en otras partes del mundo
emiten votos por primera vez, tú no tienes poder
alguno para cambiar el curso de tu gobierno. Mientras jóvenes
como tú en otras partes del mundo han recibido una
educación para prepararlos para las oportunidades
de una economía mundial, a ti se te ha alimentado
con propaganda y teorías de conspiración que
les echan la culpa a otros por las deficiencias de tu país.
Y dondequiera que vayas, oyes a extremistas que te dicen
que puedes escapar de tu miseria y recobrar tu dignidad
por medio de la violencia, el terrorismo y el martirio.
Para muchos en el gran Oriente Medio, éstas son las
trágicas opciones que se les presentan todos los
días.
Toda nación civilizada, incluidas
aquéllas en el mundo musulmán, deben apoyar
a aquéllos en la región que están ofreciendo
una alternativa más promisoria. Sabemos que cuando
las personas tienen una voz en su futuro, es menos probable
que se ofrezcan a morir despedazados en ataques suicidas.
Sabemos que cuando los líderes deben rendir cuentas
por sus actos, es más probable que busquen la grandeza
nacional en el éxito de sus ciudadanos, en vez del
terrorismo y la conquista. Por lo tanto, debemos apoyar
a los líderes democráticos y reformistas moderados
en el gran Oriente Medio. Debemos darles voz a las esperanzas
de hombres y mujeres decentes que quieren para sus hijos
lo mismo que nosotros queremos para los nuestros. Debemos
procurar la estabilidad por medio de un Oriente Medio libre
y justo donde los extremistas son marginados por millones
de ciudadanos que controlan su propio destino.
Hoy, me gustaría dirigirme directamente
a las personas en todo el gran Oriente Medio: Mi país
desea la paz. Los extremistas que viven entre ustedes diseminan
su propaganda al sostener que el Oeste libra una guerra
contra el islamismo. Esta propaganda es falsa, y su propósito
es confundirlos y justificar los actos terroristas. Respetamos
el islamismo, pero protegeremos a nuestro pueblo de aquéllos
que distorsionan el islamismo para sembrar la muerte y la
destrucción. Nuestro objetivo es ayudarlos a forjar
una sociedad más tolerante y promisoria que respete
a personas de todos los credos y promueva la paz.
Al pueblo de Iraq: Casi 12 millones de ustedes
corrieron el riesgo de coches bomba y asesinatos en diciembre
pasado para votar en las elecciones libres. El mundo los
vio alzar los dedos manchados de tinta púrpura, y
su valentía nos llenó de admiración.
Se mantuvieron firmes en su lucha por forjar una nación
libre. Estados Unidos y nuestros aliados en la coalición
continuaremos respaldando al gobierno democrático
que eligieron. Continuaremos ayudándolos a consolidar
la asistencia internacional e inversiones necesarias para
crear puestos de trabajo y oportunidades. Continuaremos
trabajando con las Naciones Unidas y por medio del Pacto
Internacional con Iraq ratificado ayer aquí en Nueva
York. Continuaremos entrenando a aquéllos de ustedes
que se han ofrecido para luchar contra los enemigos de la
libertad. No cederemos el futuro de su país a terroristas
y extremistas. A cambio, sus líderes deben ponerse
a la altura de los desafíos que enfrenta su país
y tomar las decisiones difíciles que logren la seguridad
y prosperidad. Trabajando juntos, contribuiremos al éxito
de su democracia, para que pueda convertirse en un modelo
de esperanza para millones en el mundo musulmán.
Al pueblo de Afganistán: Juntos derrocamos
al régimen del Talibán que les trajo penas
y miserias y refugió a terroristas que causaron la
muerte de ciudadanos de muchas naciones. Desde entonces,
los hemos visto escoger a sus líderes en elecciones
libres y forjar un gobierno democrático. Pueden estar
orgullosos de estos logros. Respetamos su valentía
y su determinación para vivir en paz y libertad.
Continuaremos respaldándolos en la defensa de sus
logros democráticos. Hoy en día, soldados
de más de 40 países --incluidos miembros de
la OTAN-- están luchando valientemente, lado a lado
con el pueblo de Afganistán contra los extremistas
que quieren destruir el gobierno libre que ustedes establecieron.
Los ayudaremos a derrotar a esos enemigos y a construir
un Afganistán libre que nunca más sea opresor
de su gente, ni un escondite para los terroristas.
Al pueblo del Líbano: El año
pasado, ustedes fueron una inspiración para el mundo
cuando salieron a las calles exigiendo su independencia
del dominio sirio. Ustedes obligaron a las fuerzas sirias
a retirarse de su territorio y reestablecieron la democracia.
Desde entonces, los ha puesto a prueba la lucha que empezó
con los ataques sin provocación del Jezbolá
contra Israel. Muchos de ustedes vieron sus hogares y comunidades
atrapados en el fuego cruzado. Vemos su sufrimiento, y el
mundo está ayudándolos a reconstruir su país
y a lidiar con los extremistas armados que socavan su democracia
al actuar como un estado dentro de un estado. Naciones Unidas
aprobó una buena resolución que autorizó
una fuerza internacional liderada por Francia e Italia,
para ayudar a restaurar la soberanía libanesa en
suelo libanés. Por muchos años, el Líbano
fue un modelo de democracia, pluralismo y apertura en la
región; y volverá a serlo.
Al pueblo de Irán: Estados Unidos
los respeta a ustedes y a su país. Admiramos su rica
historia y cultura, y sus muchas contribuciones a la civilización.
Merecen la oportunidad de decidir su propio destino, una
economía que premie su inteligencia y talento, y
una sociedad que les permita desplegar su tremendo potencial.
El mayor obstáculo hacia un futuro mejor para Irán
es que sus gobernantes han escogido negarle la libertad
al pueblo de Irán y usar los recursos de su nación
para financiar terroristas, alimentar el extremismo y procurarse
armas nucleares. Naciones Unidas ha aprobado una clara resolución
que requiere que el régimen en Teherán cumpla
con sus obligaciones internacionales. Irán debe abandonar
su ambición de tener armas nucleares. Aunque su régimen
les diga lo contrario, no objetamos que Irán obtenga
un programa de energía nuclear verdaderamente pacífico.
Estamos trabajando hacia una solución diplomática
de esta crisis. Y mientras lo hacemos, esperamos que pronto
llegue el día en que el pueblo de Irán pueda
vivir en libertad, y que Estados Unidos e Irán puedan
ser buenos amigos y aliados en la causa de la paz.
Al pueblo de Siria: Su territorio es el
hogar de un gran pueblo, orgulloso de su tradición
cultural y comercial. Hoy en día, sus gobernantes
han permitido que su país se convierta en paso obligado
de terroristas. Entre ustedes están Hamas y Jezbolá,
que buscan desestabilizar a la región, y su gobierno
ha convertido a su país en un instrumento de Irán.
Esto ha hecho que su país se aísle más
del mundo. Su gobierno debe escoger una mejor manera de
progresar, dejando de respaldar el terrorismo, viviendo
en paz con sus vecinos y abriendo el camino hacia una vida
mejor para ustedes y su familia.
Al pueblo de Darfur: Han sufrido violencia
indescriptible, y mi nación ha llamado a estas atrocidades
por su nombre: genocidio. En los dos últimos años,
Estados Unidos se ha unido a la comunidad internacional
para proporcionar asistencia de emergencia en alimentos
y apoyo para la fuerza de paz de la Unión Africana.
Sin embargo, su sufrimiento continúa. El mundo debe
hacerse presente para proporcionar asistencia humanitaria
adicional, y debemos fortalecer las tropas de la Unión
Africana que han hecho un buen trabajo, pero que no son
lo suficientemente fuertes para protegerlos. El Consejo
de Seguridad ha aprobado una resolución que transformaría
las tropas de la Unión Africana en una fuerza de
cascos azules más grande y de mayor poderío.
Para incrementar su potencia y eficacia, las naciones de
la OTAN deben proporcionar apoyo logístico y de otro
tipo. El régimen de Jartum ha paralizado el despliegue
de esta fuerza. Si el gobierno sudanés no aprueba
esta fuerza de paz prontamente, Naciones Unidas debe actuar.
La vida de mucha gente y la credibilidad de Naciones Unidas
están en juego. Así que hoy les anuncio que
voy a nombrar un enviado presidencial especial --al ex administrador
de USAID Andrew Natsios-- para encabezar los esfuerzos de
Estados Unidos para resolver las disputas existentes y ayudar
a llevar paz a su territorio.
El mundo debe pronunciarse por la paz en
Tierra Santa. Estoy comprometido a que dos estados democráticos
--Israel y Palestina--vivan lado a lado en paz y seguridad.
Estoy comprometido con un estado palestino que tenga integridad
territorial y viva en paz con el estado judío de
Israel. Ésta es la visión que el plan propone,
y uno de los grandes objetivos de mi presidencia es ayudar
a que las partes alcancen esta meta. El pueblo palestino
ha sufrido décadas de corrupción y violencia,
y la humillación diaria de la ocupación. Los
ciudadanos israelíes han soportado brutales actos
de terrorismo y el temor constante de un ataque desde su
nacimiento como país. Muchos hombres y mujeres valientes
están comprometidos con la paz. Sin embargo, los
extremistas en la región fomentan el odio y tratan
de impedir que las voces de la moderación prevalezcan.
Esta lucha está teniendo lugar en
los territorios palestinos. A principios de este año,
el pueblo palestino votó en elecciones libres. Los
líderes de Hamas hicieron campaña con un programa
político que ofrecía terminar con la corrupción
y mejorar la calidad de vida del pueblo palestino, y ganaron.
El mundo está observando si el gobierno de Hamas
cumple sus promesas o si opta por un programa extremista.
Y el mundo les ha enviado un claro mensaje a los líderes
de Hamas: Tengan en mente los intereses del pueblo palestino.
Abandonen el terrorismo, reconozcan el derecho de Israel
a existir, honren sus acuerdos y trabajen por la paz.
El Presidente Abbas está comprometido
con la paz y las aspiraciones de su pueblo de un estado
propio. El Primer Ministro Olmert también está
comprometido con la paz y ha dicho que desea reunirse con
el Presidente Abbas para alcanzar verdaderos logros en las
cuestiones pendientes entre ellos. Considero que se puede
lograr la paz y que un estado palestino democrático
es posible. Algunos líderes en la región desean
ayudar. Le he dado instrucciones a la secretaria de Estado
Rice para encabezar un esfuerzo diplomático en el
que participen los líderes moderados de toda la región,
que ayude a los palestinos a reformar sus servicios de seguridad
y que apoye a los líderes israelíes y palestinos
en sus esfuerzos para llegar a un acuerdo y resolver sus
diferencias. El Primer Ministro Blair ha indicado que su
país trabajará con sus aliados en Europa para
fortalecer las instituciones del gobierno palestino. Le
agradecemos su iniciativa. Países como Arabia Saudita,
Jordania y Egipto han dejado en claro que están dispuestos
a contribuir con la asistencia diplomática y financiera
necesarias para lograr que estos esfuerzos tengan éxito.
Soy optimista, y si respaldamos a las fuerzas de la democracia
y la moderación, podemos ayudar a israelíes
y palestinos a construir un futuro más promisorio
y lograr la paz en Tierra Santa que todos queremos.
La libertad, por naturaleza, no puede ser
una imposición; debe ser una opción. Desde
Beirut hasta Bagdad, el pueblo está optando por la
libertad. Y las naciones reunidas en este recinto también
deben tomar una decisión: ¿Apoyaremos a los
moderados y a los reformistas que trabajan por el cambio
en todo el Oriente Medio, o permitiremos que los terroristas
y extremistas se apoderen del futuro? Estados Unidos ya
ha tomado una decisión: Respaldaremos a los moderados
y a los reformistas.
Recientemente un valiente grupo de intelectuales
árabes y musulmanes me escribió una carta.
En ella decían: "Las costas de la reforma son
las únicas en las que hay luces, pero la travesía
exige valor, paciencia y perseverancia". La Organización
de Naciones Unidas fue creada para hacer que esa travesía
fuera posible. Juntos debemos apoyar los sueños de
la gente buena y decente que trabaja para transformar una
región en conflicto, y al hacerlo, llevaremos adelante
los altos ideales que son las bases sobre las que se fundó
la Organización de Naciones Unidas.
Gracias por su tiempo. Que Dios los bendiga.
(termina el texto)
###