Inauguran 21 de septiembre Museo Nacional del Indígena
Americano.
Rinde homenaje a culturas y logros de pueblos
indígenas
21 de setiembre, 2004
Washington
-- Como ciudad capitalina dominada por edificios de mármol
y granito de estilo neoclásico, Washington ofrece
una multitud de referencias visuales que aluden a las antiguas
raíces griegas de la democracia representativa y,
por ende, del patrimonio europeo de los fundadores de Estados
Unidos.
Sin embargo el paisaje arquitectónico de Washington
incluye ahora también un testimonio poderoso del
legado duradero de los primeros americanos es decir, de
los pueblos de afiliación tribal diversa que se establecieron
en el Hemisferio Occidental siglos antes de la llegada de
los colonos europeos. El Museo Nacional del Indígena
Americano (NMAI), recién terminado, tiene prevista
su inauguración el 21 de septiembre y es una estructura
curvilínea audaz que evoca las mesetas del sudoeste
de Estados Unidos barridas por el viento. Ubicado cerca
del edificio del Congreso de Estados Unidos, el museo proporciona
un contraste austero y deliberado frente a sus vecinos más
convencionales del Paseo Nacional.
El exterior del museo, de piedra caliza áspera en
tono amarillo maíz luminoso, se asemeja a una formación
natural rocosa esculpida por los elementos del aire y el
agua. Refuerza el motivo orgánico del diseño
del edificio el espacio de 1,6 hectárea que rodea
al NMAI, que se distingue por tener un pequeño terreno
agrícola que pone de relieve los cultivos tradicionales
de los pueblos autóctonos de la región del
Atlántico medio (maíz, frijoles y tabaco);
una zona pantanosa separada que alude a la importancia de
la armonía con el mundo natural; 40 peñascos
conocidos como las "rocas de los Abuelos" y un
espacio para funciones al aire libre alrededor de un foso
donde se enciende el fuego. En consonancia con muchas de
las tradiciones indígenas, el museo mira hacia el
este, hacia el sol naciente.
Establecido en 1989, en virtud de una ley del Congreso,
el nuevo museo "se dedica a la preservación,
el estudio y la exposición de la vida, lenguas, literatura,
historia y artes de los pueblos indígenas del Hemisferio
Occidental", según la Institución Smithsoniana.
La Smithsonian, como se lo suele llamar, es un complejo
de museos y centros de investigación en Washington
y Nueva York. El NMAI es el miembro más reciente
de la familia de museos Smithsonian.
La recaudación de fondos para el NMAI comenzó
tan pronto como el Congreso aprobó los estatutos
del museo, y los trabajadores comenzaron las obras en 1999.
Por último, en 2002 se inició la construcción
del edificio en sí. Los funcionarios del NMAI apuntan
que el museo entero, su entorno y sus exposiciones fueron
planificados en consulta estrecha con pueblos indígenas.
Participaron en la creación del museo arquitectos
y diseñadores de proyecto indígenas, así
como una empresa constructora de afiliación tribal.
NMAI es el primer museo nacional en Estados Unidos dedicado
exclusivamente a los indígenas americanos "y
el primero que presenta todas sus exposiciones desde una
perspectiva indígena", según explican
los curadores. Si bien se examinará con detalle el
abundante relato que constituyen las diversas historias,
costumbres y folklores de los pueblos indígenas,
el museo espera resaltar que la cultura indígena
americana sigue siendo una fuerza dinámica y en desarrollo
y no, como podrían suponer algunos, una reliquia
marchita del pasado.
"Los visitantes abandonarán el museo sabiendo
que los indígenas americanos no figuran solamente
en la historia", dice el director fundador del NMAI,
W. Richard West, Jr., de los cheyenes del sur. "Por
ejemplo, una de las galerías expone exclusivamente
arte indígena moderno e innovador y en todo el museo
exponemos una serie de obras como puntos de referencia,
que fueron encargadas por el Smithsonian. Además,
nuestra colección de 800.000 objetos incluye millares
que no tienen precio y que aparecerán en las tres
exhibiciones inaugurales y en otras partes del museo".
El día de apertura al público, el 21 de septiembre,
el NMAI presentará tres exhibiciones principales
donde se mostrarán 7.500 objetos de la colección
permanente del museo. Entre éstas hay una, "Nuestros
universos: la sabiduría tradicional configura nuestro
mundo", que explora las filosofías y perspectivas
tribales del mundo. "Muestra cómo las comunidades
tribales han forjado sus propias relaciones íntimas
y complejas con el mundo que las rodea y cómo los
sistemas filosóficos resultantes proporcionan los
principios a partir de los cuales entienden, configuran
y mantienen sus universos", revelan los funcionarios
del NMAI. La exposición ofrece las perspectivas de
las comunidades mapuche (Chile), lakota (Dakota del Sur),
quechua (Perú), yup'ik (Alaska), q'eq'chi maya (Guatemala),
Santa Clara Pueblo (Nuevo México), anishinaabe (Winnipeg/Canadá)
y hupa (California).
En la exposición "Nuestros Universos" los
visitantes se sentarán bajo un toldo de estrellas
que se distingue por sus marcas del equinoccio y el solsticio,
además de presentar relatos sobre el papel de las
estrellas y las constelaciones en la cultura indígena.
Por otra parte, "Nuestros Universos" ilustra acontecimientos
intertribales, tales como la Asamblea Indígena que
se celebra en Denver en marzo, los Juegos Indígenas
Norteamericanos y el Día de los Muertos en México.
Entre los objetos figuran una calavera de papel maché
pintado para los festejos del Día de los Muertos
y un adorno Abasaroke (crow) de brida confeccionado con
cuentas y procedente de Montana, entre muchos otros.
La segunda exhibición principal es "Nuestros
pueblos: nuestras historias a través de la voz indígena"
y se enfoca en las historias indígenas mediante una
serie de relatos de las comunidades que cuentan los acontecimientos
importantes según lo deciden los miembros de las
tribus. Si bien se investiga el pasado, la galería
ofrece también un "análisis más
amplio de los acontecimientos históricos, conceptos
e ideas que proporcionan una mejor comprensión de
los acontecimientos y cuestiones actuales que influyen en
la vida indígena contemporánea", dicen
representantes del NMAI. El punto focal de "Nuestros
pueblos" es "La tormenta", situada en el
centro de la galería. Aquí, las paredes de
vidrio y acrílico de la instalación cambian
a partir de colores y luces que se mueven y revelan una
multitud de artefactos, desde biblias hasta documentos de
tratados.
En la sección denominada "Nuevo Mundo",
la exhibición "Nuestros pueblos" presenta
una espectacular pared de oro como telón de fondo
para las más de 450 figuras y objetos de oro precolombinos,
junto con espadas europeas, monedas y cruces de oro fundido.
Por último, una pared conmemorativa de más
de cuatro metros de altura rinde homenaje a los pueblos
autóctonos que se mencionan en esta exhibición:
las comunidades de los banda de los cheroquí del
este (Carolina del Norte), los tohono o'odham (Arizona),
los kiowa (Oklahoma), los tapirapé (Brasil), los
seminolas (Florida) y los nahuas (México).
La tercera exhibición principal se denomina "Nuestras
vidas: vida e identidad contemporáneas" y se
enfoca en "las vidas contemporáneas de los individuos,
a la vez que demuestra que las culturas indígenas
siguen estando fuertemente conectadas con su pasado ancestral
y sus comunidades", informan funcionarios del NMAI.
Esta exhibición de 300 objetos ejemplifica cómo
los pueblos y las tribus indígenas siguen viviendo
en comunidades diferentes, a pesar de los desafíos
que encaran. Entre los objetos de la muestra se encuentran
un par de zapatillas de deporte kiowa bordadas con cuentas,
y una máscara yupik hecha con espátulas y
cucharas con ranuras, "lo que demuestra que los materiales
modernos pueden convertirse en arte y que los artistas indígenas
se inspiran en materiales diversos para confeccionar sus
obras", dice el personal del museo.
Es más, estos objetos demuestran las formas innovadoras
en que los pueblos indígenas del siglo XXI renuevan
y adaptan las tradiciones indígenas artísticas.
Las obras artísticas en la exposición se arraigan
profundamente en el patrimonio indígena americano,
a la vez que reflejan un espíritu totalmente contemporáneo,
estableciendo de esta manera la continuidad entre el pasado
y el presente de una tribu. "Nuestras vidas" presenta
a las siguientes comunidades: los indígena urbanos
de Chicago (Illinois), los iglúlik (Nunavut), los
Saint-Laurent (Manitoba), la banda Campo de los kumeyaay
(California), el territorio Carib (Dominica), la nación
yakama (estado de Washington), la tribu de los pamunkey
(Virginia) y los kahnawake (Quebec). Y, dado el contexto
sobre las cuestiones importantes que encaran los pueblos
indígenas de América del Norte y Central,
la exposición "trata también los tiempos
difíciles de los años 1960 y 1970, época
en que nació el movimiento del "poder rojo",
agregan los curadores.
A fin de complementar sus tres exposiciones principales,
el museo ha instalado en puntos estratégicos del
edificio una serie de "objetos de referencia"
hechos por artistas indígenas. Estos objetos guía
sirven no sólo para resaltar el talento de los artistas
y artesanos indígenas, sino también para ayudar
a los visitantes a desplazarse por el museo. Se podrá
admirar un tótem de más de seis metros de
altura, realizado por el reconocido tallista Nathan Jackson
(de la tribu tlingit) y una escultura en bronce de Roxanne
Swentzell (de los Santa Clara Pueblo), así como un
tótem kwakiutl y un tejido návajo procedentes
de las colecciones del NMAI.
La galería de exhibiciones temporales del museo resaltan
la labor de dos artistas indígenas estadounidenses
del siglo XX, Allan Houser (1914-1994, apache chiricahua)
y George Morrison (1919-2000, banda Grand Portage de los
chippewa) al "reunir las mejores obras de la extraordinaria
carrera artística de cada uno de ellos", según
explican los curadores. El museo instalará también
una exhibición titulada "Una ventana a las colecciones",
ubicada en las plantas tercera y cuarta fuera de las galerías
de exhibiciones permanentes, a fin de que los visitantes
se hagan una idea de la enorme diversidad de objetos y experiencias
de los indígenas americanos. Un panel de más
de 12 metros de extensión de cajas de vidrio, junto
con cajas más pequeñas que contienen objetos
y pantallas táctiles de video, permitirán
al visitante seleccionar un objeto y aprender algo sobre
el mismo.
Pero incluso antes de recorrer las exhibiciones, seguramente
al visitante le impactarán los indicios de "la
presencia y diversidad significativas de los pueblos indígenas
de las Américas", dicen los curadores. Al entrar
en el museo, los visitantes se encontrarán con el
Mural de bienvenida, donde podrán leer expresiones
de saludo en casi 200 lenguas indígenas. El teatro
Lelawi, un bonito teatro circular con capacidad para 120
personas y ubicado en la cuarta planta, presenta el museo
al visitante mediante un programa multimedia que dura 13
minutos y que prepara al visitante para su recorrido del
museo.
El público podrá también disfrutar
de otras atracciones. En el centro del Potomac, nombre del
espacio que es la entrada principal del museo, se podrá
observar una demostración de la construcción
de embarcaciones y el primer año de la apertura del
NMAI habrá tres embarcaciones indígenas en
construcción. El 21 de septiembre, día de
la inauguración, los visitantes podrán presenciar
cómo se construye una canoa indígena hawaiana
y un kayak inuit. En el 2005, un artesano indígena
construirá un barco boliviano aymara de tororas.
Para degustar la cocina indígena auténtica,
el visitante podrá dirigirse al Café Mitsitam,
un comedor de dos plantas cuya entrada se encuentra en la
planta principal del NMAI. La palabra "mitsitam"
significa "vamos a comer" en el idioma de los
pueblos piscataway y delaware y el establecimiento invita
al visitante a hacer eso mismo ya que "sirve comidas
y refrigerios basados en los alimentos indígenas
y las tradiciones culinarias de las Américas"
anotan funcionarios del museo.
Conforme el museo se prepara para su esperada fecha de apertura,
tanto el interés generalizado del público
como la atención mediática a nivel mundial
han generado una expectativa cada vez mayor. Los espectadores
que acudan al National Mall el 21 de septiembre disfrutarán
de un despliegue impresionante de pompa. Los acontecimientos
el día de apertura del NMAI comienzan a las 9:30
de la mañana, hora en que empieza la Procesión
de naciones indígenas, un desfile de indígenas
americanos de todo el Hemisferio Occidental, muchos de ellos
vestidos con sus prendas tradicionales. La procesión
se desplazará desde la sede de la Institución
Smithsoniana, denominada "El castillo", a lo largo
del National Mall y hacia el edificio del Capitolio de Estados
Unidos continuando hasta el mediodía, hora en que
comienza la ceremonia de dedicación del museo.
Para celebrar aún más la inauguración
del museo, el Festival de los Primeros Americanos se celebrará
en el Paseo Nacional durante seis días (del 21 al
26 de septiembre) y el ingreso es gratuito. Este encuentro
cultural al aire libre presentará música,
bailes, narración de cuentos, demostraciones de elaboración
de instrumentos y prendas de vestir, comidas indígenas
y artes y artesanías de muchas tribus y comunidades
indígenas. Entre los intérpretes del Festival
de los Primeros Americanos figuran el cómico Charlie
Hill (nación oneida de Wisconsin), el cantautor Buffy
Sainte-Marie (cree), la música Lila Downs (mixteca),
la cantante Rita Coolidge (cheroquí), la flautista
Mary Youngblood (aleut/seminola), Indigenous, la banda de
rock infundida por el blues (nakota siux), la banda de rock
y soul Star Nayea, los músicos de blues The Pappy
Johns Band con Murray Porter (reserva indígena Six
Nations) y el músico de rock alternativo Keith Socola
(anishinaabe).
Mucho después de que hayan concluido los festejos
del día de apertura, el museo en sí promete
seguir siendo un imán para visitantes de todo el
mundo. Los observadores están de acuerdo en que el
Museo Nacional del Indígena Americano es un triunfo
arquitectónico y su deslumbrante muestra de tesoros
de indígenas americanos rinde homenaje a los logros
que van alcanzando los pueblos indígenas del Hemisferio
Occidental, cuyas tradiciones siguen prosperando y cambiando.
Los curadores del NMAI afirman que los visitantes "aprenderán
algo nuevo sobre las culturas vivas y la historia de los
indígenas americanos y se irán llevándose
una nueva perspectiva" de los primeros ciudadanos del
hemisferio. Agregan que para poder valorar en su totalidad
el histórico tapiz complejo de América del
Norte y América del Sur se precisa un entendimiento
más profundo sobre las culturas indígenas.
El objetivo principal, concluye el personal del museo, es
de que los visitantes "se marchen del museo con una
idea sobre sus propios orígenes y los orígenes
de Estados Unidos y de todas las naciones del Hemisferio
Occidental".