|
Mensaje
del Embajador Martin J. Silverstein:
11 DE SETIEMBRE DEL 2001: PARECE
QUE FUE AYER
Hace hoy tres años fuimos testigos de un
ataque sin precedentes contra el mundo civilizado.
Los ataques del 11/9 dejaron consternados a hombres
y mujeres en todo el mundo y terminaron con la vida
de ciudadanos de más de 90 países.
El recuerdo de estos acontecimientos alimenta los
continuos esfuerzos de Estados Unidos para defender
a los estadounidenses y nuestros aliados, eliminando
la capacidad de operar y atraer nuevos reclutas
a las organizaciones terroristas.
Las imágenes de ese día
siguen grabadas en la mente de todos los que las
vieron. Para muchos estadounidenses, el 11/9 parece
que hubiera sido ayer. Ese día, terroristas
de Al -Qaeda arrebataron el futuro de cerca de tres
mil inocentes de todas partes del mundo y devastaron
la vida de sus familias y amigos. Asesinaron niños
que sus madres acunaban en sus brazos y a abuelos
que volaban a visitar a sus seres queridos. Mientras
avanzan los planes de construir un monumento a las
víctimas del ataque terrorista, en la Zona
Cero en Manhattan, al igual que una nueva torre
de oficinas, como símbolo del año
de la independencia de Estados Unidos, rendimos
honores a los que murieron ese día en Nueva
York, Washington y Pennsylvania. Oramos por las
familias y los seres queridos que todavía
luchan por sobreponerse a su pérdida y a
quienes sólo les han quedado recuerdos.
Que no haya duda. Sacaremos fuerzas del recuerdo
de aquellos que murieron ese día y seguiremos
vigilantes contra los que todavía tratan
de hacernos daño, a nosotros y a nuestros
amigos en el mundo entero.
Los estadounidenses están
muy conscientes de que el terrorismo no se inventó
el 11 de septiembre. Demasiados países, en
todo el mundo, han sufrido ataques trágicos
durante décadas e incluso siglos. Incluso,
la región del Rio de la Plata no esta al
abrigo del terrorismo. Basta recordar los trágicos
atentados contra la sede de la AMIA y la Embajada
de Israel en Buenos Aires, donde fallecieron cientos
de victimas inocentes.
Pero los ataques del 11 de septiembre
demostraron que los terroristas de hoy se proponen
golpear hasta alcanzar el límite de su poderío.
En los últimos tres años la capacidad
de Al-Qaeda se ha visto reducida por la inexorable
acción internacional en los frentes de la
ejecución de la ley, militares, de inteligencia,
diplomático y financiero. Pero el deseo de
Al-Qaeda de matar en escala masiva aumenta cuando
los regímenes al margen de la ley fabrican
o adquieren armas de destrucción masiva así
como mantienen vínculos con los grupos terroristas.
Estados Unidos, tras la tragedia
del 11/9, está determinado a encarar estas
nuevas amenazas, a no pasarlas por alto o, simplemente,
esperar futuros ataques. Estados Unidos trabaja
con sus aliados para lograr acuerdos de seguridad,
nacionales e internacionales, para doblegar a los
terroristas, como así también a los
estados y organizaciones que los apoyan.
Nuestro objetivo es una paz duradera
y democrática que permita a las naciones
desarrollarse y prosperar libres de la amenaza del
terrorismo. Ayudamos a construir un futuro esperanzador
para la gente que ha sufrido demasiado tiempo. No
permitiremos que las regiones afectadas sigan empantanadas
en la desesperación y la violencia.
Al Qaeda y sus aliados no le ofrecen
al mundo ninguna perspectiva.. Su única misión
ha sido destruir lo que otros han construido mediante
el trabajo,y la dedicación. Nuestros esfuerzos
internacionales comunes para derrotar a los terroristas
sirven, por lo tanto, para garantizarla seguridad
mundial, con la cual las naciones libres y pacíficas
pueden alcanzar sus metas sociales, culturales y
de desarrollo económico.
Estados Unidos trabaja sin descanso
para cimentar la paz apoyando el desarrollo de la
democracia.
Uruguay ha sido un excelente socio
en esta lucha, no solamente con nosotros sino también
junto a los vecinos de la región.
Junto al Uruguay apoyamos la esperanza y el progreso
que la democracia ofrece como alternativa a la tiranía
y el terrorismo.
En las sociedades democráticas
y exitosas los hombres y las mujeres no adoptan
como política nacional el asesinato en masa;
dedican sus corazones y sus mentes a construir mejores
vidas para sí mismos y para sus familias,
mediante la educación y el trabajo empeñoso.
Los gobiernos democráticos no amparan campamentos
terroristas ni matan a hombres, mujeres y niños
inocentes. Todo lo contrario; elevan la condición
de sus ciudadanos, invirtiendo sus energías
y recursos para promover el imperio del derecho
y alcanzar nuevas oportunidades de comercio y otros
intercambios.
Los estadounidenses, junto a la
mayoría de los países en todo el mundo,
interrumpimos por un momento las actividades para
recordar a los caídos de 98 países
del mundo entero, que murieron el 11 de septiembre
del 2001.
Recordamos también a amigos
y parientes, cuyas vidas cambiaron para siempre.
Volvemos a vivir en nuestras mentes las imágenes
de ese día horrible, pero también
nos abrazamos a nuevas imágenes de esperanza.
Recordamos el torrente de dolor y solidaridad, en
las plazas de las ciudades y en las embajadas estadounidenses
, que fueron la semilla de la campaña internacional
contra el terrorismo iniciada luego de los ataques.
Nos hemos comprometido a seguir trabajando con la
comunidad internacional hasta el día en que
los mensajes de los terroristas no encuentren eco,
en que sus arcas estén vacías y en
que sus partidarios los abandonen y pueden ser conscientes
de las oportunidades que hacen posibles aquellos
que quieren construir y no destruir.
El pasado jueves,
junto al Presidente de la República, Dr.
Jorge Batlle, encendimos nuevamente los haces de
luz que simbolizan las torres gemelas y que todos
los uruguayos han ya visto. Esas luces son nuestro
homenaje a todos aquellos que perdieron sus vidas
en el ataque terrorista, incluyendo al uruguayo
Alberto Domínguez, otra victima inocente
y cuyos familiares estuvieron junto a nosotros.
Sin duda el
mejor mensaje que podemos dar es el que luce en
el frente de nuestra Embajada: "Para Recordar".
Ninguna persona civilizada podrá olvidar
el 11 de setiembre del 2001.
|