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Discurso radial del Presidente
(traducción)
[AUDIO
DE LA CASA BLANCA]
Buenos días. Este
es un día de conmemoración para
nuestro país. Y me siento muy honrado de
estar acompañado hoy en la Casa Blanca
por estadounidenses que tanto perdieron en los
horribles acontecimientos del 11 de septiembre,
2001, y que han sentido esa pérdida cada
día desde entonces.
Hace tres años, la
lucha del bien contra el mal se comprimió
en una sola mañana. En el espacio de apenas
102 minutos, nuestro país perdió
más ciudadanos de los que perdimos en el
ataque contra Pearl Harbor. El tiempo ha pasado,
pero las memorias no se borran.
Recordamos las imágenes
de incendio, y las últimas llamadas de
amor, y el valor de los rescatadores que enfrentaron
a la muerte y no huyeron. Recordamos la crueldad
de enemigos que asesinaron a los inocentes y se
regocijaron en nuestro sufrimiento. Recordamos
las muchas buenas vidas que terminaron demasiado
pronto y que nadie tenía derecho de tomar.
Y nuestra Nación
recuerda las familias que quedaron atrás
para soportar una carga de dolor. Ellas han mostrado
su propio valor. Y con la ayuda del favor de Dios,
y con el apoyo entre sí, las familias de
las víctimas del terror han mostrado una
fuerza que sobrevive a todo dolor. Cada una de
ellas permanece en el pensamiento y en las oraciones
del pueblo estadounidense.
Los ataques terroristas
del 11 de septiembre fueron un punto decisivo
para nuestra Nación. Vimos los objetivos
de un enemigo decidido de aumentar la escala de
su asesinato, y obligar a Estados Unidos a retirarse
del mundo. Y nuestra Nación aceptó
una misión derrotaremos a este enemigo.
Los Estados Unidos de América
está decido a proteger a nuestro territorio
nacional contra futuros ataques. Como concluyó
la Comisión del 11 de Septiembre, nuestro
país está más seguro hoy
de lo que estaba hace tres años; sin embargo,
aún no estamos seguros.
De modo que todos los días,
muchos miles de hombres y mujeres dedicados están
en servicio como mariscales del aire, revisores
en aeropuertos, inspectores de carga, oficiales
de patrulla fronteriza y personal de primera respuesta.
Al mismo tiempo, estadounidenses que sirven en
el FBI y la CIA están llevando a cabo sus
funciones cotidianas con profesionalismo, mientras
nosotros reformamos esas agencias para poder ver
los peligros a la vuelta de la esquina. Nuestro
país agradece a todos nuestros conciudadanos
que están alertas para detectar al enemigo,
y responden a las alarmas y protegen a Estados
Unidos con su vigilancia.
Estados Unidos está
resuelto a mantenerse a la ofensiva, y a perseguir
a los terroristas donde quiera que se entrenen,
o duerman, o busquen sentar raíces. Hemos
llevado a cabo esta campaña desde las montañas
de Afganistán, hasta el corazón
del Medio Oriente. a la punta del Africa, a las
islas de las Filipinas. hasta las celdas ocultas
dentro de nuestro propio país. Más
del setenta y cinco por ciento de los miembros
claves y asociados de alQaida han sido detenidos
o muertos. Sabemos que aún existe un verdadero
peligro para Estados Unidos. De modo que no transigiremos
hasta que los terroristas que planean el asesinato
de nuestro pueblo hayan sido encontrados y administrados
justicia.
Estados Unidos también
está decidido a avanzar la democracia en
el Medio Oriente más amplio, puesto que
la libertad traerá la paz y la seguridad
que todos anhelamos. Cuando los pueblos de esta
región reciban nueva esperanza y vidas
de dignidad, dejarán a un lado los viejos
odios y resentimientos, y los terroristas encontrarán
menos reclutas. Y a medida que los gobiernos de
esa región se unan en la lucha contra el
terror, en lugar de dar refugio a los terroristas,
Estados Unidos y el mundo estarán más
seguros. Nuestra actual labor en Irak y Afganistán
es difícil. También es histórica
y esencial. Mediante nuestro compromiso y sacrificio
de hoy, ayudaremos a transformar al Medio Oriente
y a aumentar la seguridad de nuestros hijos y
nietos.
Desde el 11 de septiembre,
los sacrificios en la guerra contra el terror
han recaído de forma más pesada
sobre los miembros de nuestras fuerzas armadas
y sus familias. Nuestra Nación agradece
a los valientes hombres y mujeres que están
tomando riesgos por nosotros en este mismo momento.
Y Estados Unidos nunca olvidará los que
han caído hombres y mujeres vistos por
última vez cumpliendo con su deber, cuyos
nombres honraremos por siempre.
La guerra contra el terror
continúa. La resolución de nuestra
Nación aún está siendo puesta
a prueba. Y ante el peligro estamos mostrando
nuestro carácter. Tres años después
del ataque contra nuestro país, los estadounidenses
continúan fuertes y comprometidos, pacientes
en una causa justa y confiados en la victoria
por venir.
Gracias por escuchar.
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