Martin J. Silverstein. En las negociaciones
para establecer un acuerdo comercial bilateral con su país,
cuyo inicio está previsto para el próximo
12 de abril en Washington, el diplomático entiende
que Uruguay "está asegurándose que las
cosas ocurran en los tiempos que deben ocurrir"
JAVIER A. PASTORIZA
"Ante nada debo decirle que leo su diario
todos los días y que tengo gran respeto por el gran
nivel de periodismo que demuestra". Diplomático
al fin y al cabo, Martin J. Silverstein se presentó
distentido y dispuesto a conceder su primera entrevista
a la prensa uruguaya desde que asumió el cargo de
Embajador de los Estados Unidos en Uruguay en octubre del
año pasado. Aún no habla español --maneja
sí algunos términos--, pero ya sabe que aquí
el fútbol es capaz de dividir a la gente, que se
come mucha carne y que la crisis económica, sea por
culpas ajenas o propias, obliga a que el anunciado inicio
de las conversaciones que pueden derivar en un acuerdo bilateral
comercial con su país se concreten para "darle
trabajo a los uruguayos", tal como desea el presidente
Jorge Batlle.
El embajador Silverstein está seguro
en que "amará a los uruguayos". Y quiere
demostrarlo ya desde que uno ingresa a la residencia de
la calle Lord Ponsomby y, como él mismo dice, en
lugar de encontrarse con el retrato del presidente George
W. Bush --"como es habitual en cualquiera de nuestras
embajadas", asegura--, se enfrenta a un auténtico
Pericón de Pedro Figari. Cuenta con orgullo que sus
seis hijos van a colegios de Montevideo donde sólo
se habla español, donde ya tienen muchos amigos,
y que en los tres años y medio que le restan para
completar la misión aprenderá a hacer asados
y a tomar mate.
Y con un sentido muy particular del humor,
propio de su sangre --es judío practicante--, exhibe
la escultura que adquirió este verano en La Pedrera
al artesano Alvaro Santa Cruz, la que le sedujo porque tiene
"la nariz como yo", mostrando mientras lo dice
que el órgano de la obra está hecho con una
bombilla para mate.
En casi dos horas de conversación,
el acuerdo bilateral comercial de su país con Uruguay
fue el tema central. Pero otros aspectos como el terrorismo,
la embajada y sus vecinos, el caso de Pablo Moreira y hasta
sus recorridas por el interior, "donde conoceré
a los uruguayos auténticos", también
fueron abordados.
--¿Cómo ve las relaciones entre
EE.UU. y Uruguay?
--La relación entre EE. UU. y Uruguay
está creciendo de manera positiva. Uruguay es un
bastión de las tradiciones democráticas, ha
tomado riesgos en desmonopolizar muchas partes de su economía,
y hay que ver que el comercio no sólo es una cuestión
de estabilizar una economía sino también la
de la salud política de un estado, máxime
en un momento de crisis como el que está enfrentando
la región. Es importante ver el caso del Uruguay,
que se ha mantenido en cierta medida, a diferencia de los
otros países, salvaguardando la democracia.
--En lo que puede ser el inicio de las conversaciones
para un acuerdo comercial entre EE.UU. y Uruguay, desde
el punto de vista uruguayo uno conozca a fondo las necesidades
que tiene este país de concretarlo. Pero me gustaría
conocer cuáles son las motivaciones que llevaron
a EE.UU. a intentar tener un acuerdo bilateral comercial
con Uruguay.
--Vamos a seguir adelante con nuestro esfuerzo
hacia el área de Libre Comercio de las Américas,
que es nuestra prioridad número uno y pese a lo que
está sucediendo en Argentina continuaremos con nuestros
esfuerzos en el 4 más 1. Y ahora, como resultado
de los esfuerzos del viaje del Dr. Batlle, vamos a tener
también un cuarto canal que serán las tratativas
bilaterales con Uruguay.
--La actitud de Uruguay de intentar tener
un acuerdo con Estados Unidos ha sido criticada en el Mercosur.
¿Está claro que EE.UU., independientemente
de un acuerdo con Uruguay, seguirá negociando a nivel
del grupo Mercosur?
--Pese a las dificultades que Uruguay tiene
con el Mercosur, la cuestión es que EE.UU. no es
integrante del Mercosur, entonces no está en manos
de EE.UU. criticar estas actitudes que corresponden a los
propios países del Mercosur.
--Las conversaciones para el acuerdo comercial
bilateral van a comenzar en abril. ¿Qué puede
hacer Uruguay para de alguna forma apurar las gestiones?
--Parecería que Uruguay está
haciendo todo bien. Quiero volver al tema de la visita del
presidente Batlle. Debido al fuerte trabajo que hizo el
embajador Fernández Faingold, y los ministros Opertti
y Gonzalo González, se había abierto ya el
camino para que fuera todo un éxito. En Washington,
el presidente Batlle fue recibido y tratado como si fuera
el presidente de un país muy grande. Batlle fue recibido
no sólo por el presidente Bush y el Secretario de
Estado sino también por cinco ministros del gobierno,
por líderes del Senado, por el presidente de las
Comisiones del Congreso, por muchas empresas privadas y
fue siempre tratado con un enorme respeto como líder
de un país, pero también con mucha calidez.
Como le dijo un congresista al presidente Batlle: "Ud.
es un muy buen vendedor para el Uruguay". Pero como
Ud. me hizo una pregunta muy directa le voy a dar una respuesta
directa: Uruguay está actuando de manera agresiva
pero adecuada. Es decir, está asegurándose
que las cosas ocurran en los tiempos que deben ocurrir.
Está asegurando también que se cubran los
distintos temas que quiere incluir en las tratativas. Ha
respondido rápidamente a los pedidos de información
que ha hecho el gobierno norteamericano. Así es que
está haciendo todo lo que debe de hacer para que
se haga de alguna manera oportuna.
--Seguramente en la relación que ha
logrado Batlle con el presidente Bush ha contribuido a que,
en una muy apretada agenda de cuatro días y medio,
se hayan dado los resultados logrados. ¿Cuál
fue su trabajo en en tal sentido?
--Era como un gran equipo de fútbol.
Y yo fui simplemente como otro integrante del equipo. Cuando
me pidieron hacer algo en lo que me parecía podía
parecer útil y si me parecía un pedido razonable.
Pero seguramente el mérito se lo debe llevar el presidente
Batlle, el ministro Opertti y el embajador Fernández
Faingold.
--¿Qué puede obtener Uruguay
del acuerdo?
--A menudo se dice que el 90% de resolver
un problema es reconocer que existe un problema. En los
últimos meses y a fines del año pasado, el
Uruguay se ha venido dando cuenta de que tiene la capacidad
de producir productos de alta calidad que, en gran volumen,
exceden el mercado local, y que precisan de una visión
más global, fuera de la región, para poder
comercializar sus productos. Y entonces ese toque de efecto
más amplio del comercio quizás sea uno de
los cambios más importantes de los que he visto en
el propio uruguayo.
--La mayoría de los productos aún
de alta calidad con los que Uruguay puede proveer a EE.UU.,
provienen del sector agropecuario. Se sabe lo cuidadoso
que es EE.UU. con sus productores agropecuarios. Obviamente
Uruguay no puede competir con volumen, pero sí con
calidad. ¿Eso no será un escollo en el camino?
--El presidente Batlle no tiene ninguna intención
de mezclarse con problemas con normas internacionales o
con acuerdos negociados bajo la OMC. Y entiende que las
limitaciones que existan en estos puntos, son preferibles
de negociar en un foro multinacional común. Lo que
sí se puede ir logrando, como anunció el propio
Batlle hace dos semanas, es la chance de buscar entre los
países posibilidades de joint ventures, asociaciones
empresariales, como podría ser el paso de la empresa
Sunkist de California, que trabaja en el área de
cítricos, que puede prestar su experiencia en el
área de marketing, de acceso a los mercados internacionales,
o trabajar en conjunto. Uno podría decir: "¿Y
qué? Las grandes empresas norteamericanas pueden
hacer eso en cualquier lado..." Pero no es así.
Ud. podría suprimir la pregunta sobre "¿Por
qué Uruguay?" Esto lo he dicho en repetidas
ocasiones, pero la forma en que Uruguay se conduce, cómo
se comportó en el caso de la aftosa, en donde actuó
con tanta transparencia en sus medidas, con tanta honestidad,
con tanto enfoque tan directo, le confirió una gran
credibilidad para el país y también la firme
creencia en las posibilidades de tener tratativas como esta.
Eso, conjuntamente con su sistema judicial honesto y abierto,
que protege a los individuos y a las empresas extranjeras
de la misma manera que protege a las empresas y a los individuos
uruguayos, además de permitir el libre movimiento
de capitales a través de las fronteras uruguayas,
es una señal de bienvenida para el mundo, para que
vengan al Uruguay.
--Precisamente, en este período y
concretamente a partir del viaje de la misión a EE.UU.,
¿ha tenido más pedidos de información
de empresas norteamericanas sobre Uruguay?
--Nosotros tenemos en la embajada un departamento
de comercio que tiene personal tanto norteamericano como
uruguayo. Es interesante que Ud. haga la pregunta porque
yo también les pregunté si habían aumentado
las llamadas telefónicas y los accesos a la página
web durante este período (www.embeeuu.gub.uy) y han
confirmado que sí, que han aumentado tanto las llamadas
telefónicas como los accesos a la página.
Lógicamente, después de la visita del Dr.
Batlle, se está prestando más atención
al Uruguay, y ahora la tarea que me ha tocado a mi es hacer
saber a los norteamericanos que Uruguay es más que
la Copa Mundial del año 50, que es más que
el dulce de leche, que es más que no ser Paraguay,
sino que es una gran nación, cuya riqueza excede
normalmente su tamaño geográfico y el tamaño
de su población. Entonces entiendo yo que cuanto
más aprendan los norteamericanos sobre Uruguay y
viceversa, más cálidas serán las relaciones
entre los países y mayor nivel de compra puede haber.
--También se ha hablado en EE.UU.
acerca de Uruguay, con respecto a lavado de dinero. Además
el presidente Batlle, en su reunión con el presidente
Bush se refirió a la posibilidad de eliminar el bloqueo
comercial a Cuba. ¿Cómo ve Ud. ese tipo de
"otras visiones" acerca de Uruguay con respecto
a posiciones que tiene asumidas EE.UU.?
--Nosotros opinamos que Uruguay es un país
independiente, con gobierno elegido democráticamente.
Nosotros respetamos el derecho de Uruguay de expresar su
punto de vista sobre todos los temas y Uruguay también
ha respetado el derecho de EE.UU. de discrepar con ese punto
de vista. Con respecto al lavado de dinero, EE.UU. figura
en la misma lista con Uruguay, al igual que otros países.
Todos tenemos un gran esfuerzo por hacer para erradicar
en sus mismas fuentes, en sus mismos orígenes, lo
que son estas actividades.
Respecto de Cuba, el presidente Batlle fue
clarísimo en sus expresiones al presidente Bush en
el sentido que no está de acuerdo con el bloqueo
a Cuba. El presidente Batlle dijo que el bloqueo a Cuba
debe terminar. Y el presidente Bush expresó que en
la política externa de EE.UU., el bloqueo comercial
a Cuba absolutamente va a continuar. Por lo que ambos están
de acuerdo en estar en desacuerdo.
--La crisis regional ha afectado enormemente
a Uruguay, que está negociando nuevos créditos
con los organismos internacionales. ¿Cuál
va a ser la posición de EE.UU.? ¿Apoyará
a Uruguay en esas tratativas?
--EE.UU. tiene interés en apoyar al
Uruguay y no sólo a Uruguay, sino también
a la Argentina. Entendemos que la economía uruguaya
y su posición comercial está muy vinculada
a lo que sucede en Argentina. Esperemos que tenga éxito
el gobierno del presidente Duhalde y queremos ver que reciba
los fondos que está pidiendo; pero debe primero presentar
un plan adecuado antes de recibir los fondos. Sé
que el FMI ha hecho llegar una serie de preguntas al Uruguay.
En estos momentos cambiantes, el FMI está tomando
precauciones adicionales antes de otorgar créditos.
El ministro Bensión y su equipo competente están
trabajando muy fuertemente para responder a las preguntas
que les llegan. Y en este momento no tenemos conocimiento,
no hay motivo por el que Uruguay no vaya a recibir apoyo
solicitado.
--El presidente Batlle ha dicho que lo peor
pasó. Ud. lleva pocos meses en el país pero
que le permiten analizar el momento. ¿Cuál
es su visión?
--Espero que no haya querido decir que cuando
yo llegué lo peor pasó. En serio, yo ni siquiera
intentaría mejorar el análisis que ha hecho
el presidente Batlle. Es un hombre que ha vivido toda su
vida acá, tiene un enorme amor hacia su país
y yo personalmente tengo un enorme respeto por él.
Es una persona que cuando analiza los temas y toma sus decisiones,
piensa no en lo que es mejor para el presidente Batlle,
sino en lo que es mejor para el país, y eso me parece
una cosa admirable.
--Para terminar un poco con el tema del posible
acuerdo bilateral comercial. Se sabe que estas cosas llevan
tiempo, tal vez años. Entonces Uruguay estará
inserto en un proceso electoral donde es factible que pueda
llegar al gobierno un partido de izquierda. ¿Eso
afectaría el acuerdo?
--Mi esperanza es que no tenga impacto alguno.
Estamos en condiciones de tratar con cualquier gobierno
elegido democráticamente. Quien tiene más
criterio para juzgar quién debe ser el líder
del Uruguay es el pueblo de Uruguay, no el estado norteamericano.
Es mi tarea como embajador aprender a llevarme bien con
quien sea el presidente, no a que el presidente aprenda
a llevarse bien conmigo.
"No
se planteó nada interno"
--Ud. ha logrado una muy buena relación
con el Dr. Batlle. ¿No le pareció inusual
haber participado en una reunión con las cámaras
empresariales locales junto a él?
--Yo participé en el viaje (a Washington).
Si no hubiera estado en el viaje, sí habría
sido extraño.
--Pero no sólo se habló del
viaje, sino que los representantes de las cámaras
también plantearon otras preocupaciones internas.
--No se planteó ningún problema
interno que hubiera hecho inadecuado que yo estuviera presente.
Hubo sí una conversación sobre
lo que está sucediendo del otro lado del río
(Argentina), pero nada más. Si no, me hubiera enterado
ya leyendo El País. Pero quiero aclarar una cosa
que Ud. acaba de plantear. Obviamente, cuando el presidente
Batlle estuvo en Washington, estuvo en la Embajada uruguaya,
con el sector privado, y yo no estuve en ninguna de esas
reuniones donde se enfocaron temas de asuntos internos.
Cuando estuve presente fue porque se reunía con un
funcionario del estado norteamericano.
Conformes con actitud frente al terrorismo
* --Un informe del Congreso norteamericano
ha establecido a Uruguay y Paraguay como países donde
existen células terroristas "durmientes".
Fue desmentido por el gobierno uruguayo, pero hasta ahora
eso no ha sido corregido por el Congreso. ¿Qué
puede decir al respecto?
--El presidente Bush ha dicho que todos los
países del mundo que aman la libertad tienen que
tomar la decisión de si están con el terrorismo
o si están en contra. El gobierno norteamericano
está muy conforme con la posición que ha tomado
Uruguay en la lucha contra el terrorismo. Algunos países
pueden aportar fuerzas militares, otros hacer esfuerzos
congelando cuentas bancarias, otros compartiendo inteligencia,
pero cada uno debe encontrar lo que lo hace sentirse más
cómodo. Después del 11 de setiembre Uruguay
actuó muy rápidamente en su condición
de lider del Mercosur, para asegurar que se compartiera
la inteligencia entre los países miembros y los países
aliados. En los hechos, este tipo de esfuerzos son múltiples,
y yo personalmente estoy muy orgulloso de estar en un país
que ha demostrado tantas veces su compromiso con asegurar
la paz en todo el mundo, haciéndolo muchas veces
a través de sus bienes más caros --es decir
sus hijos--, y que como lo ha hecho también en tantas
partes del mundo en las fuerzas para el mantenimiento de
la paz, como lo está haciendo en este momento, especialmente,
en el Congo. La guerra contra el terrorismo no está
ni cerca de terminarse. Requiere de un compromiso muy fuerte
y permanente de las naciones del mundo. Seguimos viendo
con muy buenos ojos la cooperación que nos está
prestando el gobierno uruguayo.
--Otro dolor de cabeza han sido las actitudes
de algunos uruguayos en aeropuertos o en aviones tras el
11 de setiembre, como lo acontecido con Pablo Moreira. ¿La
embajada ha tenido cuestionamientos desde los EE.UU. sobre
los uruguayos?
--Creo que todos los padres entienden que
lo que sucedió esa mañana en particular no
es un reflejo de todos los uruguayos. Es un tema que lo
va a decidir nuestra justicia. Los indicios iniciales son
que este hombre no estaba bien. Y si ese es el caso, nosotros,
bajo nuestro sistema judicial, tratamos distinto a las personas
que no están bien a como tratamos a los delincuentes.
Sé que vuestro Ministerio de Relaciones Exteriores,
a través de su servicio consular, ha tomado todas
las medidas para asegurar que sus derechos sean protegidos
y no han pedido ningún tratamiento especial, solamente
un tratamiento justo. Tengo toda la confianza de que bajo
nuestro sistema judicial se le va a tratar correctamente.
SIGUEN
VISAS
La embajada, los vecinos y la seguridad
* --Las medidas de seguridad implementadas
en torno a la embajada motivaron reacciones adversas de
los vecinos. ¿Cómo está hoy la relación?
--Queremos a nuestros vecinos y creo que
la mayoría de nuestros vecinos nos quieren a nosotros.
Están muy seguros cuando pasean al perro de noche.
Ellos y los comercios tienen una enorme cantidad de seguridad
que no tienen que costear gastando dinero. Estamos muy complacidos
de poder compartir el vecindario con ellos. Creo que la
mayoría de ellos entiende que, después de
las terribles tragedias en Africa con las bombas que explotaron
en nuestras embajadas, fue necesario planear y tomar medidas
superiores para proteger nuestra seguridad. Cuando se instaló
ésta a fines de los años 70, estaban de moda
los edificios con muchas ventanas, pero por supuesto en
el año 2002 eso presenta muchas preocupaciones de
seguridad. Dentro de poco se va a iniciar un proyecto donde
se hará un camino frente a la embajada. Hemos invertido
mucho dinero para asegurar que esta reforma devuelva una
mayor área verde al entorno, un proyecto que sea
un orgullo tanto para los vecinos como para nosotros. Tenemos
muy presente que si bien tenemos un edificio muy grande
en esta manzana, seguimos siendo invitados. Y queremos que
nuestros vecinos sepan que como invitados nuestra intención
actual es a manera de invitados. Pero que tenemos ciertas
sensación de inseguridad que nos obliga a tomar medidas.
--Hoy está en revisión el proceso
de entrega de visas a los uruguayos que deseen viajar a
EE.UU. ¿Qué va a pasar?
--Si pudiera predecir el futuro, compraría
100 acciones de alguna empresa. Eso es lo que quiero decir:
que no se ha tomado ninguna decisión. Se está
revisando. Como Ud. sabrá hay un grupo de investigadores
que vinieron al Uruguay hace una semana, como fueron también
a muchos otros países que tienen el programa de eliminación
de visa. Esto no fue una situación especial donde
se eligió a Uruguay para ver qué está
sucediendo acá, sino que forma parte de una acción
conforme a la legislación norteamericana, donde hay
que hacer una evaluación en distintos países
donde este programa está funcionando. La de Argentina
fue una situación especial que dio lugar a una respuesta
inmediata. Y como el tratamiento que se le ha dado a Uruguay
no ha sido el mismo que se ha dado en Argentina, es que
el gobierno norteamericano entiende que no es la misma situación.
"QUIERO
MI PAZ"
Ir al interior "a conocer a los auténticos uruguayos"
* --¿Qué sabía de Uruguay
antes de venir?
--Siempre he tenido interés en los
asuntos internacionales, especialmente de América
Latina, y bajo está administración hay un
renovado interés y una función renovada en
atender el Sur del hemisferio. El presidente Bush ha dicho
muy claramente, y lo ha vuelto a decir en la última
reunión que tuve con él hace poquito de que
el ALCA sigue estando entre sus mayores prioridades. Así
que estoy complacido de estar en un país, mejor dicho
en una región, que está recibiendo una atención
renovada por parte de EE.UU. donde da la oportunidad de
hacer una diferencia.
--Sus antecesores en el cargo, durante sus
respectivas gestiones, recorrieron habitualmente el interior
del país. ¿Piensa mantener esa política?
¿Ya ha comenzado a hacerlo?
--No sólo pienso viajar al interior,
sino fundamentalmente en hacerlo muchas veces. Es muy fácil
caer en la rutina de salir de esta residencia, subirse al
auto, ir hasta la embajada, ir al garage, subir al ascensor,
pasar el día ahí en la oficina y después
hacer de nuevo todo el procedimiento en forma inversa, pero
es algo que yo no hago. Quiero conocer a los auténticos
uruguayos. Y no los voy a conocer a través de la
ventana de mi auto. Ayer, camino al trabajo, le dije al
chofer: "¿Qué pasa? Estamos a pocas cuadras
de la embajada y nunca tomé un café en ese
bar, así que Ud. siga con el auto hasta la embajada
y yo voy a tomar café. Y me quedé ahí
sentado, tomé café y tuve una conversación
muy placentera con la gente allí. Y luego me fui
caminando lentamente hasta la embajada. Me paré para
sentir el olor de las flores. A ver la arquitectura. Saludar
a la gente que andaba por la calle y tener los ojos bien
abiertos sobre lo que está sucediendo. Ya estuve
en tres partidos de fútbol, me fui a pescar a las
7 de la mañana en Atlántida, estuve en una
estancia en Florida, he caminado por las calles de Colonia
y ayer subí a una moto para ir a una cita.
--Tiene un estilo similar al del presidente
Batlle...
(Se ríe)
--Justamente acerca del fútbol. ¿Ya
se ha hecho partidario de algún equipo?
--Como sabrá, tengo la bendición
de tener 6 hijos, uno ama a Nacional, otro es fanático
de Peñarol, yo quiero mi paz.
--El embajador Ashby tuvo un hijo jugando
en las inferiores de Peñarol...
--Y yo tengo un jardinero aquí en
la embajada que jugó en Nacional (Fabián Bautes).
--¿Se ha hecho fanático de
la carne como nosotros?
--Siempre me ha gustado la carne. Pero le
voy a contar algo a un nivel más personal, y es que
estoy enamorado del pueblo uruguayo. Todos mis hijos asisten
a escuelas locales, donde se habla español. Como
resultado, todos sus amigos son uruguayos. Y en los tres
años y medio que vamos a pasar acá, tanto
mi familia como yo vamos a participar y llegar a conocer
y apreciar la cultura uruguaya. Estoy muy complacido con
ello.
--Entonces va a aprender a hacer asados y
a tomar mate...
--Claro.
Un
experto en temas comerciales
* El Embajador Martin J. Silvestein nació
en Nueva York, creció en Elizabeth, New Jersey y
se licenció en Ciencias Políticas en la Universidad
Rutgers en 1976, y tres años después también
obtuvo el título de Doctor en Derecho en la Universidad
Temple. Durante 22 años dirigió su propio
estudio jurídico, especializado en derecho comercial
e ilícitos civiles, representando a numerosas empresas
multinacionales. También integró el Tribunal
de su país para el Comercio Internacional, así
como el de Apelaciones en materia de Aduanas y Patentes.
Asimismo ha participado en numerosos institutos de investigación
y organizaciones vinculadas con la política exterior,
tales como American Enterprise Foundation, Heritage Fondation,
The World Affairs Council e International Republican Institute.
Y desarrolló actividades de servicio a la comunidad
en entidades vinculadas, entre otras, a los veteranos de
Vietnam y a la lucha contra el cáncer. Tales acciones
le han valido la Distinción en Reconocimiento al
Valor del Departamento de Policía de Filadelfia y
el Certificado al Mérito del Congreso de los EE.UU.
por sus servicios a los veteranos de guerra. Nació
en 1954, y con su esposa Audrey son padres de seis hijos,
con edades comprendidas entre los 14 y los 6 años.
Todos viven en Uruguay.
Copyright © EL PAIS 1996-2002
Zelmar Michelini 1287, cp. 11100 , Montevideo Uruguay
Tel: 902 0115 - Fax: 902 0464
cartas@elpais.com.uy e-publicidad@elpais.com.uy