Ayudó
a subsanar divisiones partidarias luego de la renuncia de Richard
Nixon
Por Michael Jay Friedman
Redactor del Servicio Noticioso desde Washington
Washington
-- Gerald R. Ford, el trigésimo octavo presidente de Estados
Unidos, quien tuvo la tarea de mantener las tradiciones democráticas
de la nación y subsanar las agudas divisiones luego de
la renuncia de Richard M. Nixon, falleció en la tarde del
26 de diciembre, a los 93 años de edad.
Al elogiar a Ford como “un gran estadounidense que dedicó
muchos años de servicio a nuestro país”, el
presidente George Bush emitió una declaración en
la que expresó su pesar a la familia de Ford y lamentó
la pérdida de un líder conocido por “su devoción
al deber, su carácter personal y la conducta honorable
de su administración”.
Ford, la única persona que llegó a la presidencia
de Estados Unidos sin ser elegido para el cargo, ni para la vicepresidencia,
ejerció durante un periodo difícil de crecientes
divisiones partidarias e ideológicas, en la que el Congreso
desafío muchas prerrogativas presidenciales y trató
de asumir mayor control de la dirección y esencia de la
política exterior de la nación.
“Con su tranquila integridad, su sentido común y
amables instintos, el presidente Ford ayudó a curar nuestro
país y restaurar la confianza pública en la presidencia”,
dijo el presidente Bush.
Aunque su decisión de perdonar a su predecesor por todas
las ofensas que durante la presidencia “cometiera o pudo
cometer, o en las que pudo haber participado” le costó
mucho de su popularidad inicial, Ford casi logró ganarse
un período presidencial, pero perdió estrechamente
la elección presidencial de 1976 contra Jimmy Carter.
Gerald Rudolph Ford Jr. nació como Gerald Leslie King
Jr. en Omaha, Nebraska, el 14 de julio de 1913. Ese año
sus padres se separaron y el niño quedó con su madre,
que se trasladó a la casa de sus padres en Grand Rapids,
Michigan. En 1916, Dorothy King se casó con Gerald R. Ford,
un vendedor de pinturas. En 1935 el joven tomó legalmente
el apellido Ford.
Ford asistió a la Universidad de Michigan, con una beca
debido a que jugaba fútbol americano. En 1935 fue reconocido
como el mejor jugador de la universidad y varios equipos profesionales
le ofrecieron contratos, pero él prefirió ir a la
Facultad de Leyes de la Universidad de Yale, donde se graduó
de abogado en 1938.
Los 25 años que Ford fue miembro de la Cámara de
Representantes de Estados Unidos fueron un periodo de consenso
bipartidista en política exterior basado en el compromiso
internacional y la “contención” del comunismo
patrocinado por los soviéticos. Ford apoyó el Plan
Marshall propuesto por el presidente Harry Truman y la participación
de Estados Unidos en las Naciones Unidas. Fue elegido al Congreso
en 1948 como representante del Partido Republicano.
En octubre de 1973 la renuncia del vicepresidente Spiro T. Agnew
dio origen a la Enmienda 25 de la Constitución de Estados
Unidos, que requiere que el presidente designe a un reemplazo,
sujeto a confirmación del Congreso.
Nixon, debilitado políticamente por el escándalo
Watergate, y enfrentado a sólidas mayorías demócratas
en el Congreso, se decidió por Ford, que gozaba el respeto
de ambos partidos. Ford fue confirmado por el Congreso y asumió
la vicepresidencia el 6 de diciembre de 1973. El 9 de agosto de
1974, tras la renuncia de Nixon, Ford asumió la presidencia,
diciéndoles a sus compatriotas “nuestra larga pesadilla
nacional ha terminado”.
La nación recibió con buena voluntad al nuevo presidente,
que cierta vez dijo “yo soy un Ford, no soy un Lincoln”,
para señalar que se consideraba más parecido a un
automóvil menos pretencioso.. El 9 de septiembre de 1974
Ford decidió el perdón de Nixon para evitar un espectáculo
bochornoso, con uno o más juicios. La medida le costó
bastante en popularidad a Ford.
Sin un mandato electoral propio, el nuevo presidente enfrentó
oposición en asuntos nacionales e internacionales, tanto
de la mayoría Demócrata como dentro de su propio
partido republicano. La presidencia de Ford comenzó en
medio de una crisis de la economía y Ford tomó medidas
para reducir la inflación del 11,2 por ciento al 5,3 por
ciento, recortando los gastos internos.
Ford y el secretario de Estado Henry A. Kissinger, que también
sirvió durante la administración Nixon, siguieron
con la política de contener al comunismo y manejar las
tensiones con la ex-Unión Soviética con la política
de distensión internacional de la época de Nixon.
Al concluir su mandato muchos estadounidenses llegaron a tener
a Ford en gran estima por su decencia, su tranquilo liderazgo
en momentos de convulsión política y sus esfuerzos
para restaurar la confianza en el gobierno luego del escándalo
de Watergate.
El ex-presidente deja una viuda, tres hijos, Michael, Jack y
Steven; y una hija, Susan; así como varios nietos y bisnietos.
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