“A medida que abordamos nuestras diferencias en este
aspecto debemos recordar una cosa importante en común,
Estados Unidos, como la mayor parte de los estados miembros,
está firmemente comprometido con el apoyo al deseo
del pueblo cubano a determinar libremente el futuro de su
país”, dijo la embajadora, según indica
un comunicado de prensa del 28 de octubre emitido por la misión
de Estados Unidos ante la ONU.
A continuación una traducción del comunicado
de prensa:
(comienza la transcripción)
Declaraciones de la embajadora Susan E. Rice, representante
permanente de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, en
relación con la resolución sobre Cuba.
COMUNICADO DE PRENSA
28 de octubre de 2009
Como fue divulgado
Explicación de la embajadora Susan E. Rice, representante
permanente de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, del
voto en relación a la resolución sobre Cuba,
en el Salón de la Asamblea General, el 28 de octubre
de 2009.
Otra vez se repite lo mismo. Es que los viejos hábitos
son indelebles.
El lenguaje hostil que acabamos de escuchar al ministro
de Asuntos Exteriores de Cuba parece salido directamente
de la era de la Guerra Fría, y no conduce a un progreso
constructivo. Nosotros no responderemos de la misma manera
a la retórica dolorosamente familiar que hemos escuchado
en los pasados años. Más bien, estoy dispuesta
reconocer que sí hay un nuevo capítulo en
este viejo relato.
En meses recientes, desde el comienzo de la administración
Obama, Estados Unidos ha dado varios pasos para acercarse
al pueblo cubano, en apoyo de su deseo de determinar libremente
el futuro de su país. Hemos impulsado las visitas
familiares y el libre flujo de información hacia
y desde el pueblo cubano. Estados Unidos levantó
las restricciones a las visitas familiares y a las remesas
y amplió la cantidad de los objetos humanitarios
que el pueblo estadounidense puede donar a individuos en
Cuba. Estados Unidos ha incrementado la capacidad de las
compañías de telecomunicaciones de Estados
Unidos para hacer arreglos que den servicio a Cuba y les
ha facilitado a los productores agrícolas de Estados
Unidos que hagan contratos con compradores cubanos. Son
pasos importantes, y esperamos que sean el punto de partida
para aplicar más cambios en la relación.
Señor presidente, es igualmente importante destacar
que Estados Unidos ha demostrado que estamos preparados
para conversar con el gobierno cubano en relación
a temas que afectan la seguridad y el bienestar de nuestros
dos pueblos. Específicamente, hemos reiniciado las
negociaciones bilaterales sobre la emigración, hemos
iniciado conversaciones para restablecer el servicio de
correo directo entre Estados Unidos y Cuba, y mantenemos
nuestro compromiso para otorgar ayuda en caso de Cuba sea
otra vez devastada por los huracanes, como ocurrió
en 2008. Consideramos que cualquier resolución que
comente la relación entre Cuba y Estados Unidos de
América debe referirse a esas iniciativas constructivas.
Tristemente, la resolución en consideración
fracasa en ese aspecto y lamentablemente, el gobierno de
Cuba todavía no ha respondido a esos importantes
pasos dados por mi gobierno.
Señor presidente, al mismo tiempo debemos destacar
que Estados Unidos de América, como todos los estados
miembros, tiene el derecho soberano de manejar sus relaciones
económicas con otro país como lo considere
adecuado. La relación económica de Estados
Unidos con Cuba es una cuestión bilateral y parte
de una amplia gama de relaciones. Los pasos que Estados
Unidos ha dado para mejorar las comunicaciones y los intercambios
con el pueblo cubano se han dado manteniendo el firme compromiso
de alentar al gobierno cubano a respetar las normas básicas
señaladas en la Carta Democrática Interamericana
y la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
A medida que abordamos nuestras diferencias en este aspecto
debemos recordar una importante cosa en común, Estados
Unidos, como la mayor parte de los estados miembros, está
firmemente comprometido con el apoyo al deseo del pueblo
cubano a determinar libremente el futuro de su país.
El respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales
son componentes de los valores fundamentales de esta organización.
No podemos perder de vista eso en un debate amargo anclado
en los argumentos retóricos del pasado. Esa clase
de debate no hace nada para ayudar al pueblo cubano.
Señor presidente, me debo referir a dos distorsiones
importantes en la posición cubana. Primero, mi delegación
lamenta que la delegación de Cuba siga etiquetando
de manera inapropiada e incorrecta, como un acto de genocidio,
las restricciones comerciales de Estados Unidos a Cuba.
Ese agravante mal uso del término rebaja el verdadero
sufrimiento de las víctimas del genocidio en otras
partes del mundo. Segundo, es errado acusar a Estados Unidos
de que las sanciones son la causa de las privaciones del
pueblo cubano. Estados Unidos no mantiene restricciones
a la ayuda humanitaria a Cuba. De hecho Estados Unidos es
una de las principales fuentes de ayuda humanitaria para
el pueblo cubano y el abastecedor más grande de alimentos
a Cuba.
En 2008 Estados Unidos exportó productos agrícolas,
instrumental médico, medicinas, madera, y artículos
humanitarios a Cuba. Solamente en productos agrícolas
Estados Unidos vendió a Cuba bienes por valor de
700,1 millones de dólares. De nuevo, en 2008 Estados
Unidos fue el quinto socio comercial más importante
de Cuba.
A medida que tratamos de acercarnos al pueblo cubano hemos
hecho un llamado al gobierno cubano para que tome medidas
que respondan al deseo de sus ciudadanos para gozar las
libertades políticas, sociales y económicas.
Hay muchas cosas que el gobierno de Cuba puede hacer para
mostrar su disposición a comprometerse constructivamente
con su propio pueblo y con Estados Unidos. Las medidas positivas
pueden incluir la liberación de cientos de presos
de conciencia en cárceles cubanas, ratificar la Convención
Internacional de Derechos Civiles y Políticos, reducir
las excesivas cargas a las remeses que fluyen al país,
demostrar mayor respeto por la libertad de expresión,
terminar la práctica de arrestar a los adversarios
políticos con acusaciones vagas y arbitrarias, como
la de “peligrosidad social”, y permitir la visita
de los relatores de las Naciones Unidas en materia de derechos
humanos y tortura.
Cuando las otras delegaciones consideren esta resolución,
esperamos que no pierdan de vista el hecho innegable de
que las estrictas restricciones del gobierno cubano a las
libertades sociales, políticas y económicas
internacionalmente reconocidas son la causa principal de
las privaciones y el principal obstáculo al desarrollo
de Cuba.
Señor presidente debido a que no refleja la realidad
actual, mi delegación votará en contra de
esta resolución. Al mismo tiempo Estados Unidos seguirá
trabajando para ampliar las oportunidades para el pueblo
de Cuba para que se faculten con poder ellos mismos por
medio del acceso a la información y los recursos.
Seguiremos participando con el gobierno cubano en relación
a temas de preocupación común y de seguridad
nacional. Esperamos una respuesta constructiva por parte
de Cuba a nuestras iniciativas. Mientras tanto, es el momento
preciso para que este cuerpo vaya más allá
de las posturas retóricas del pasado, para reconocer
la situación en Cuba tal y como es hoy, y para alentar
el progreso hacia un cambio verdadero.
Gracias, señor presidente
(termina la transcripción)