Niños de varios países ayudaron a diseñar la interfaz de búsqueda para la Biblioteca Digital Internacional para Niños. Gracias a su colaboración, los usuarios pueden realizar búsquedas por el color de la pasta de un libro o por las emociones que un libro hace sentir a alguien, además de los parámetros usuales. Los botones de búsqueda además son cuatro veces más grandes que los de una interfaz regular. |
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Washington – Los libros están en 48 idiomas y
son preciosos, y se puede realizar fácilmente una búsqueda
de los que le hagan sentirse feliz, triste, asustado o alegre,
o de los que tratan sobre insectos, gusanos y arañas.
La Biblioteca Digital Internacional para Niños (ICDL),
una fundación sin fines de lucro, ofrece al público
su colección gratuita de más de 2.500 libros
en un sitio web sin fines comerciales ni publicidad.
La biblioteca espera tu visita, ya sea que te interesa
aprender un idioma extranjero a través de la literatura,
ampliar tus conocimientos del mundo, o simplemente encontrar
un buen relato para leer tú mismo o leérselo
a un niño.
El objetivo de la ICDL es irresistible: ofrecer los mejores
libros infantiles del mundo en todos los idiomas y de forma
gratuita; libros ejemplares que ayudan a los niños
a comprender el mundo que les rodea y la sociedad global
en la que viven.
Los fondos de la biblioteca para los diez idiomas principales
son: inglés (1471), persa (407), mongol (237), español
(123), alemán (80), serbio (77), francés (46),
árabe (26), filipino/tagalog (24) y yídish
(23).
Tanto en términos de erradicar el analfabetismo
como de promover la lectura sobre distintas culturas, la
ICDL puede desempeñar un papel importante al proporcionar
acceso a materiales de todo el mundo. “Incluso en
las zonas más ricas de países ricos, por ejemplo
en Washington o Maryland, las escuelas públicas suelen
tener a niños que hablan 30 o 40 idiomas distintos
en el hogar. Ese es el mundo en el que vivimos”, dijo
Ben Bederson, un director de la ICDL y profesor asociado
de Informática en la Universidad de Maryland. “Si
los padres de estos niños no se trajeron libros de
su país de origen, puede que no tengan acceso a ellos”.
La ICDL cuenta con miles de voluntarios que trabajan para
que todos los libros de la Biblioteca se publiquen en todos
los idiomas. Le interesa recibir más libros de las
editoriales y de los titulares de derechos, explicó
Bederson.
Para citar otro ejemplo de cómo se puede ampliar
el acceso, Bederson explicó la colaboración
que ha desarrollado ICDL con el gobierno de Mongolia y la
Fundación One Laptop Per Child en el marco de un
proyecto de alfabetización financiado por el Banco
Mundial. El gobierno de Mongolia publicó 200 libros
infantiles nuevos y los distribuyó por todo el país
en formato de papel, pero también quería tener
acceso digital para investigar las posibilidades de las
tecnologías de aprendizaje digital en zonas rurales.
“Hemos elaborado una versión mongola de la
biblioteca digital, hemos añadido los 200 libros
y hemos puesto un servidor de la ICDL en Ulan Bator”,
dijo Bederson.
Los usuarios más frecuentes fuera de Estados Unidos
provienen de Sudáfrica, China, el Reino Unido, Canadá,
Irán, Taiwán, Filipinas, Australia y Egipto.
Fundada en 2002, la ICDL recibió inicialmente financiamiento
de la Fundación Nacional de Ciencias, el Instituto
de Servicios de Museos y Bibliotecas y Microsoft Research.
Un equipo de investigación interdisciplinario de
la Universidad de Maryland llevó a cabo la labor
de crear la biblioteca digital y su interfaz. Puesto que
prácticamente no existía ningún trabajo
de investigación sobre el tema y dado que los investigadores
creían que el mejor diseño para un niño
proviene de un niño, los diseñadores trabajaron
con niños para averiguar qué es lo que les
interesaba y cómo buscaban libros en Internet, dijo
que Bederson, uno de los investigadores principales.
La profesora asociada Allison Druin, colega de Bederson
en la Universidad de Maryland y directora del proyecto de
la ICDL, trabaja con los niños en el diseño
y la comprensión de la utilización de la tecnología.
Cuenta con lo que denomina un kidsteam, lo cual se refiere
a un grupo de niños de entre seis y once años
de edad que acuden al laboratorio dos tardes por semana
y dos semanas completas durante el verano, para una especie
de campamento intensivo, Bederson dijo.
Como resultado directo de la colaboración con los
niños como socios de diseño, el equipo de
Maryland desarrolló un interfaz de búsqueda
único. Por ejemplo, los botones de búsqueda
del sitio web de la ICDL permiten a los niños buscar
libros en función del color de la tapa. “Muchas
veces los chicos sólo quieren encontrar un libro
para leer y no tienen nada en mente”, explicó
Bederson. “Así que quizás sólo
les interese el color del libro por la forma en que se sienten.
Resulta que también es una magnífica forma
de volver a encontrar libros, libros que uno ya ha leído,
pero cuyo título no recuerda”.
Los niños también pueden realizar una búsqueda
de libros que a otros niños les han resultado divertidos,
o que les haya hecho sentirse feliz, triste o asustado.
El equipo de Maryland también llevo a cabo una investigación
científica tradicional, analizando la capacidad de
los niños con respecto a la interfaz de la computadora.
Un descubrimiento importante fue que los niños pequeños
tienen menos capacidad para controlar el ratón con
precisión, de modo que los botones de la interfaz
de búsqueda de la ICDL son cuatro veces más
grandes que en el interfaz típico de la computadora
de escritorio.
“Diseñar para los niños es parecido
a diseñar cosas accesibles en todo el mundo. Hacer
que las cosas sean más sencillas y más fáciles
es bueno para casi todo el mundo, casi siempre”, dijo
Bederson. “Ese es uno de los motivos por los que a
la gente le gusta la ICDL, debido a que está pensado
para niños también funciona muy bien para
una porción importante de nuestra audiencia, es decir
gente con menos experiencia con las computadoras y gente
que puede que no sepa leer bien el idioma en el que está
escrito el interfaz. Puede que estén aprendiendo
el inglés como segundo idioma”.
LA ICDL ES AMIGA DE LAS EDITORIALES, NO RIVAL
La ICDL tiene contratos con los titulares de los derechos
de cada libro que ofrece, a no ser que la obra esté
en el dominio público. “El motivo por el que
los titulares nos ceden los derechos de autor es, en parte,
porque se trata de un servicio público, y en parte
porque es un experimento de negocios”, dijo Bederson.
La industria editorial sigue tratando de averiguar si los
libros en versión digital aumentan o disminuyen las
ventas.
A diferencia de la música digital, en que la copia
digital es igual que el original, los lectores prefieren
libros de papel a pesar de que el costo sea mucho mayor.
“Para tener una experiencia de lectura pura, sobre
todo para niños y si quiere que su hijo se siente
en su regazo, existe un valor real en los libros de papel”.
“Considero que los libros digitales son buena publicidad
para los libros de papel”, dijo Bederson.
Para más información visite la página
web de la Biblioteca
Digital Internacional para Niños.