Washington – Estados Unidos manifestó su grave
preocupación después de que el régimen
de facto del presidente Roberto Micheletti suspendiera las
libertades civiles y los derechos políticos fundamentales
en su constante intento para suprimir la oposición
y arrestar al derrocado presidente Manuel Zelaya.
“Las libertades inherentes en los derechos suspendidos
son inalienables y no pueden ser limitadas ni restringidas
sin perjudicar gravemente las aspiraciones democráticas
del pueblo hondureño”, declaró Ian Kelly,
portavoz del Departamento de Estado, el 28 de septiembre.
“En este momento importante de la historia de Honduras,
instamos a todos los líderes políticos a que
comprometan a un proceso de diálogo que resulte en
la resolución duradera y pacífica de la crisis
actual”, agregó.
Zelaya, que fue derrocado por el ejército hondureño
el 28 de junio y expulsado en un vuelo aéreo a Costa
Rica, ingresó en el país hace una semana y
solicitó asilo en la embajada brasileña en
Tegucigalpa.
Desde entonces, Micheletti ha ordenado el arresto de Zelaya,
ha suspendido las libertades civiles y ha cerrado las oficinas
de la estación Radio Globo y la cadena de televisión
Cholusat, confiscando también sus equipos. También
ha advertido a Brasil que tiene diez días para decidir
si entrega a Zelaya a las autoridades hondureñas,
o de otra manera cerrará la embajada.
El presidente Luis Ignacio Lula da Silva dijo que hará
caso omiso del plazo y ha pedido a las Naciones Unidas,
a la Organización de los Estados Americanos y a la
comunidad internacional que presione diplomáticamente
al régimen de facto hondureño para que ponga
fin a sus medidas anticonstitucionales.
Estados Unidos instó al régimen de facto
y a Zelaya a que aprovechen este tiempo para crear la buena
voluntad y la solidaridad que les ha extendido el presidente
de Costa Rica, Oscar Arias, que elaboró el Acuerdo
de San José para acabar con el estancamiento y lograr
que Honduras regrese al orden constitucional.
“En este aspecto le recordamos al régimen
de facto de sus obligaciones bajo la Convención de
Viena respecto a las instalaciones y el personal diplomático,
y todos aquellos bajo su protección”, dijo
Kelly en Washington.
“He de decir que la situación ha tomado un
giro brusco hacia lo negativo con las amenazas contra la
embajada brasileña”, dijo la subsecretaria
Lynn Pascoe durante una conferencia de prensa en la sede
de las Naciones Unidas en Nueva York, el 28 de septiembre.
“Se trata de un grave problema para todos nosotros.
Sería un desastre si se tomaran medidas para violar
la ley internacional en cuanto a la inviolabilidad de las
embajadas. También nos preocupa ver que la situación
empeora con las acciones del gobierno de facto para poner
más presión internamente, cerrando oficinas
de medios informativos y también tomando medidas
de emergencia contra la población”, declaró
Pascoe.
En una rueda de prensa el 28 de septiembre, el secretario
general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, reveló
haberle pedido al régimen de Micheletti que restaure
las libertades civiles plenas y que deje de amenazar con
el cierre de la Embajada de Brasil, hecho que sería
una grave violación del derecho internacional.
“Me preocupan profundamente los acontecimientos en
Honduras. El estado de emergencia ha aumentado las tensiones.
Apelo a todos los actores políticos a comprometerse
seriamente con el diálogo y la mediación regional”,
declaró.
De conformidad con las condiciones del Acuerdo de San José,
moderado por Arias, Zelaya sería restaurado en el
cargo por el resto de su mandato en la presidencia, que
concluye en enero de 2010, y con poderes limitados; se dictaría
la amnistía general por los delitos cometidos antes
y después del 28 de junio, fecha en que Zelaya fue
derrocado; se establecería un gobierno de unidad
nacional y reconciliación; se levantarían
las sanciones económicas internacionales; se celebrarían
elecciones generales y, un mes antes de los comicios, se
pondría a las fuerzas armadas hondureñas bajo
la autoridad de la comisión electoral nacional. Las
elecciones presidenciales y legislativas están previstas
para el 29 de noviembre.
Las Naciones Unidas, la OEA, la Unión Europea y
la comunidad internacional han apelado a que se acepte el
acuerdo elaborado por Arias, laureado con el Premio Nobel
de la Paz.
En una rueda de prensa el 21 de septiembre, la secretaria
de Estado Hillary Rodham Clinton declaró: “Solo
queremos que se resuelva este asunto de manera pacífica,
con el entendimiento de que el resto del mandato del presidente
Zelaya será respetado, que las elecciones se celebrarán
y que habrá una transferencia pacífica del
poder”.
“Me parece que todos saben cuáles deben ser
los objetivos. Es cuestión de persuadir y de convencer,
y de utilizar nuestros mejores esfuerzos para tratar de
que ambos lados lleguen a ese punto”, añadió.
(Véase Clinton
y Arias hacen llamado a la calma y a conversaciones entre
líderes hondureños).
En fechas recientes, Micheletti ha indicado que pronto
podría restaurar las libertades civiles y que acogería
la visita de una misión de la OEA el 7 de octubre,
pero no antes.
Estados Unidos y varios otros países han dicho que
si las elecciones nacionales se celebran en la situación
actual, puede que no admitan ni los comicios ni a los ganadores.
Estados Unidos suspendió su ayuda no humanitaria
a Honduras hasta que concluya el proceso de mediación
y se resuelvan los asuntos más graves.