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Discurso del presidente Obama en la Cumbre sobre Cambio Climático de la ONU

"La amenaza del cambio climático es seria, urgente y cada vez mayor", dice Obama
 
Publicado: 23 de setiembre de 2009  
A continuación una traducción del discurso del presidente Obama pronunciado el 22 de septiembre en la Cumbre sobre Cambio Climático que tuvo lugar en las Naciones Unidas:

(comienza la transcripción)

LA CASA BLANCA
DISCURSO DEL PRESIDENTE OBAMA EN LAS NACIONES UNIDAS, CUMBRE SOBRE CAMBIO CLIMÁTICO DEL SECRETARIO GENERAL BAN KI-MOON

22 de septiembre de 2009
Sede de las Naciones Unidas
Ciudad de Nueva York (Nueva York)

PRESIDENTE OBAMA: Muchísimas gracias. Buenos días. Deseo agradecerle al secretario general que haya organizado esta cumbre, así como a todos los líderes que están participando. El hecho de que estemos hoy aquí tantos de nosotros es un reconocimiento de que la amenaza del cambio climático es seria, urgente y cada vez mayor. La respuesta de nuestra generación a este desafío será juzgada por la historia, ya que si fracasamos en superarlo firme, rápida y conjuntamente, nos arriesgamos a condenar a futuras generaciones a una catástrofe irreversible.

Ningún país, por muy grande o pequeño que sea, rico o pobre, puede escapar al impacto del cambio climático. La subida de los niveles del mar amenaza a todas las costas. Tormentas e inundaciones más potentes amenazan a todos los continentes. Sequías más frecuentes y las malas cosechas son caldo de cultivo para el hambre y el conflicto en lugares donde éstos ya existen. En islas que se reducen de tamaño, las familias ya se están viendo forzadas a huir de sus hogares como refugiados climáticos. La seguridad y estabilidad de cada país y pueblo, nuestra prosperidad, nuestra salud y nuestra seguridad, están en juego. Nos estamos quedando sin tiempo para hacer retroceder esta ola.

Y sin embargo, podemos hacerla retroceder. John F. Kennedy observó una vez que “nuestros problemas están creados por el hombre, por tanto pueden ser resueltos por el hombre”. Es verdad que por muchos años la humanidad ha sido lenta en responder o incluso reconocer la magnitud de la amenaza climática. Lo cual también es cierto en mi propio país. Lo reconocemos. Pero hoy es un nuevo día. Una nueva era. Me siento orgulloso de decir que Estados Unidos ha hecho más para promover la energía limpia y para reducir la contaminación de carbono en los últimos ochos meses que en ningún otro momento de nuestra historia.

Estamos realizando las mayores inversiones en energía renovable que jamás haya hecho nuestro gobierno, inversiones dirigidas a duplicar en tres años la capacidad de generación de energía a partir del viento y otros recursos renovables. En todo Estados Unidos, empresarios construyen turbinas eólicas, paneles solares y baterías para automóviles híbridos con la ayuda de garantías prestatarias y créditos tributarios, todos proyectos que crean nuevos empleos y nuevas industrias. Invertimos miles de millones en reducir el desperdicio de energía en nuestros hogares, nuestros edificios y nuestros electrodomésticos, lo que al mismo tiempo ayuda a las familias estadounidenses a ahorrar dinero en las facturas de suministros de energía.

Hemos propuesto la primera política nacional destinada tanto a aumentar el ahorro de combustible como a reducir la contaminación de gases de efecto invernadero para todos los automóviles y camiones de nueva fabricación, una norma que también ahorrará a los consumidores dinero y nuestro combustible nacional. Estamos avanzando los primeros proyectos de energía eólica de nuestro país costa afuera. Invertimos miles de millones en capturar la contaminación de carbono para poder limpiar nuestras plantas de carbón. Y justo esta semana, hemos anunciado por primera vez que comenzaremos a llevar la cuenta de la contaminación de gases de efecto invernadero que se emite en todo el país.

Más tarde esta semana, trabajaré con mis colegas del G20 para eliminar paulatinamente los subsidios a los combustibles fósiles, a fin de abordar mejor el desafío climático. Ya sabemos que la reciente reducción en las emisiones totales de Estados Unidos se debe, en parte, a las medidas que promueven mayor ahorro energético y mayor uso de energía renovable.

Lo que es más importante, la Cámara de Representantes aprobó en junio un proyecto de ley sobre energía y clima que finalmente hará que la energía limpia sea el tipo de energía que proporcione ganancias a las empresas estadounidenses y que reduzca drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero. Una comisión del Senado ya ha tomado medidas con respecto a este proyecto y espero con interés conversar con otros para hacer que avance.

Puesto que ningún país puede afrontar estos desafíos solo, Estados Unidos ha recurrido también a más aliados y socios para encontrar la solución. Este pasado abril convocamos la primera de las que ya han sido seis reuniones del Foro sobre Energía y Clima de las Principales Economías, aquí en Estados Unidos. En Trinidad, propuse una Alianza de Energía y Clima para las Américas. Hemos trabajado por medio del Banco Mundial en promover proyectos de energía renovable y tecnologías en el mundo en desarrollo. Hemos colocado los asuntos relacionados con el clima en la cabeza de nuestra agenda diplomática en lo que se refiere a nuestra relación con países tan diversos como China y Brasil, India y México, países del continente de África y del continente europeo.

En su conjunto, estas medidas representan un reconocimiento histórico en nombre del pueblo estadounidense y su gobierno. Entendemos la gravedad de la amenaza climática. Estamos decididos a actuar. Cumpliremos con nuestra responsabilidad para las futuras generaciones.

Sin embargo, aunque muchos de los países han emprendido acciones firmes y comparten esta determinación, no hemos venido aquí hoy a celebrar el progreso. Hemos venido aquí porque tenemos que hacer muchos más progresos. Hemos venido aquí porque nos queda mucho por hacer.

Es una labor que no será fácil. Al dirigirnos a Copenhague, no debe haber ilusiones de que la parte más dura de nuestro trayecto está delante de nosotros. Tratamos de lograr cambios drásticos, pero necesarios, en plena recesión mundial en la que la prioridad más alta de cada país es la de reactivar su economía y poner a su gente a trabajar. De manera que todos enfrentaremos dudas y dificultades en nuestras propias capitales según tratemos de encontrar una solución duradera al desafío del clima.

Estoy aquí hoy para declarar que las dificultades no son una excusa para ser complacientes. La aprehensión no es una excusa para la inacción. No debemos permitir que lo perfecto se convierta en el enemigo del progreso. Cada uno de nosotros debe hacer lo posible para hacer crecer nuestras economías sin poner en peligro a nuestro planeta, y debemos hacerlo todos juntos. Tenemos que aprovechar la oportunidad de hacer de Copenhague un paso significativo hacia adelante en la lucha mundial contra el cambio climático

No podemos permitir tampoco que las viejas divisiones que han caracterizado el debate sobre el clima durante tantos años bloqueen nuestro progreso. Sí, los países desarrollados que causaron gran parte del daño a nuestro clima en el último siglo todavía tienen la responsabilidad de dirigir. Y lo seguiremos haciendo, al invertir en energía renovable, al promover mayor eficiencia y al reducir nuestras emisiones para alcanzar los objetivos que fijamos para el año 2020 y nuestro objetivo a largo plazo para el 2050.

Pero los países en rápido desarrollo, que producirán casi todo el aumento en las emisiones mundiales de carbono en las próximas décadas, deben poner de su parte también. Algunos de ellos ya han hecho grandes progresos con el desarrollo y despliegue de energías limpias. Sin embargo, todavía necesitan comprometerse a tomar medidas decisivas en sus países y convenir en cumplir esos compromisos, así como los países desarrollados deben cumplir los suyos. No podemos afrontar este desafío a menos que los emisores más grandes de gases de invernadero actúen juntos. No hay otra manera.

Debemos incrementar nuestros esfuerzos para encaminar a otros países en desarrollo en la senda hacia el crecimiento sostenible, especialmente a los más pobres y vulnerables. Estos países no tienen los mismos recursos para combatir el cambio climático que países como Estados Unidos y China, pero sí tienen un interés más inmediato en una solución. Porque son países que ya sufren los efectos evidentes de un planeta que se calienta: el hambre y la sequía; las aldeas costeras que desaparecen y los conflictos que surgen debido a la escasez de recursos. Su futuro ha dejado de ser la decisión entre el crecimiento económico y un planeta más limpio, ya que su supervivencia depende de ambas cosas. Sirve poco aliviar la pobreza si ya no se pueden plantar cultivos ni encontrar agua potable.

Por ese motivo, tenemos la responsabilidad de proporcionar la ayuda técnica y financiera necesaria para ayudar a estos países a adaptarse a los impactos del cambio del climático y a buscar el desarrollo con niveles bajos de carbono.

Lo que pretendemos, a fin de cuentas, no es solamente un acuerdo que limite las emisiones de gases de efecto invernadero, sino uno que permita que todos los países crezcan y aumenten sus niveles de vida sin poner en peligro al planeta. Al desarrollar y diseminar tecnologías limpias y al compartir nuestros conocimientos, podemos ayudar a los países en desarrollo a dar un salto y evitar las tecnologías contaminantes y reducir las emisiones peligrosas.

Señor secretario, al reunirnos aquí hoy, las buenas noticias son que después de demasiados años de inacción y negativas, finalmente existe el reconocimiento amplio de la urgencia del desafío que tenemos ante nosotros. Sabemos lo que se necesita hacer. Sabemos que el futuro de nuestro planeta depende de un compromiso mundial a reducir de manera permanente la contaminación de los gases de efecto invernadero. Sabemos que si tenemos normas y estímulos adecuados daremos rienda suelta al poder creativo de nuestros mejores científicos, ingenieros y empresarios para crear un mundo mejor. Muchísimos países han dado ya el primero paso hacia ese objetivo.

El trayecto será largo y difícil. Y no nos queda mucho tiempo para recorrerlo. Es un trayecto que exigirá que cada uno de nosotros persevere tras los reveses, y luche por cada centímetro de progreso, aun cuando se produzca por momentos. De manera que, comencemos. Porque si somos flexibles y pragmáticos; si nos proponemos trabajar incansablemente en un esfuerzo común, lograremos nuestro propósito común: un mundo más seguro, más limpio y más sano que el que encontramos; y un futuro digno de nuestros hijos. Gracias.

(termina la transcripción)


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