Senador Edward Kennedy |
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Washington — Edward M. Kennedy, estadista respetado
ya entrado en años y conocido como el “león
del Senado”, falleció en Massachusetts el 25
de agosto a la edad de 77 años, tras una batalla
contra el cáncer cerebral que ha durado un año.
“Un importante capítulo de nuestra historia
llega a su fin. Nuestro país ha perdido un gran líder,
que tomó en sus manos la antorcha de sus hermanos
caídos y se convirtió en el Senador más
grande de nuestros tiempos en Estados Unidos”, dijo
el presidente Obama en una declaracion publicada el 26 de
agosto por la Casa Blanca. (Ver Declaración mas abajo).
Aunque nunca resultó elegido para la presidencia
del país, Kennedy afectó profundamente la
política estadounidense, tanto interna como internacional
y es generalmente considerado como uno de los legisladores
más efectivos en las últimas tres o cuatro
décadas, con papel importante en leyes destacadas
como la Ley de Derechos Civiles de 1964 y la Ley de Estadounidenses
con Discapacidades de 1990.
El endosamiento de Kennedy a Barack Obama, a principios
de 2008, fue algo que muchos consideran un factor clave
en el éxito de Obama al lograr la selección
como candidato a la presidencia del Partido Demócrata.
En un apasionado discurso en la Convención Demócrata
de 2008 en Denver, Kennedy solicitó a los estadounidenses
apoyar la candidatura de Obama para el puesto más
alto del país.
El senador dijo a la multitud: “Para mí esta
es una época de esperanza, nueva esperanza de justicia
y justa prosperidad para muchos y no sólo para unos
pocos, nueva esperanza. Hay una nueva ola de cambio en torno
a nosotros y si seguimos nuestra brújula, llegaremos
a nuestro destino, no sólo a una victoria para nuestro
partido, sino a una renovación para nuestro país”.
Kennedy era el más joven de una de las familias
políticamente más poderosas del país,
se educó para una vida destinada al servicio público.
La muerte de sus hermanos, uno falleció en una misión
militar durante la Segunda Guerra Mundial y los otros dos
fueron asesinados cuando ocupaban cargos políticos,
parecieron reforzar la vocación de Edward Kennedy
de servir a su país.
Kennedy fue elegido por primera vez en 1962 para completar
los últimos dos años del término senatorial
de su hermano, el senador John F. Kennedy, que fue elegido
presidente en 1960. El joven Kennedy, que solamente tenía
30 años cuando entró al Senado, fue reelegido
durante ocho términos completos y fue el segundo
senador que más tiempo de servicio en el Congreso
al fallecer.
Durante su carrera, Kennedy luchó en favor de la
cobertura del seguro para la salud, la educación,
los derechos civiles, la reforma de la inmigración
y la protección de los recursos naturales, Durante
su estancia en el Senado, fue autor de más de 2.500
propuestas de ley, de las cuales varios cientos se convirtieron
en ley.
Kennedy continuó activo y participó en la
política hasta sus últimos días, impulsando
la reforma de la cobertura de salud e intentando convencer
a la legislatura de Massachusetts de que enmendara una ley
estatal que permitiera llenar una vacante sitio en el Senado,
porque no quería que su puesto estuviera vacío
durante meses en caso de que falleciera.
“Hemos perdido a Ted, pero el trabajo de su vida
dará forma a nuestro país durante muchos años”,
dijo la secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton en una
declaración el 26 de agosto. “Su legado vivirá
en el corazón y la mente de millones de estadounidenses
que son más libres, están más sanos
y tienen más prosperidad gracias a sus esfuerzos”.
PARTICIPACIÓN INTERNACIONAL
A pesar de dedicar gran parte de su tiempo y energía
a lograr reformas internas, Kennedy fue una voz cantante
en materia de derechos humanos, justicia social y democracia
en todo el mundo, durante casi medio siglo y ayudó
a dar forma importante a la política exterior estadounidense.
Desde 1970 hacia adelante, su poderosa voz estuvo en favor
de la causa de los derechos civiles en Irlanda del Norte
al trabajar con líderes del Reino Unido y de Irlanda
para lograr una paz duradera. En 1998, el senador se reunió
con líderes de Irlanda del Norte en ambas partes
del conflicto, en conversaciones de paz presididas por el
ex senador George Mitchell que concluyeron en los Acuerdos
del Viernes Santo, que estableció la bases para compartir
el poder político.
Kennedy fue también activo en cuanto a las relaciones
de Estados Unidos con la Unión Soviética,
especialmente como defensor incansable de la libre inmigración.
Durante sus muchas visitas a Rusia en las décadas
de 1970 y 1980, ayudó a obtener visados de salida
para muchos artistas y disidentes de alto nivel, entre ellos
el famoso violoncelista Mstislav Rostropovich, y ayudó
en la liberación en 1986 de Anatoly Sharansky, que
había estado en prisión desde 1977 por defender
a los judíos, así como de otros 25 disidentes
calificados de “renegados”.
En la década de 1980, Kennedy trabajó para
terminar el apartheid en Sudáfrica, y se reunió
con el obispo Desmond Tutu, con Winnie Mandela (entonces
esposa del encarcelado Nelson Mandela) y el gabinete de
ese país. El senador propuso legislación para
Sudáfrica, que impulsaron al presidente Ronald Reagan
a imponer sanciones por decreto ejecutivo. Sin embargo,
Kennedy mantuvo la presión política y aseguró
que no se pierda el clamor por Sudáfrica con propuestas
de ley, audiencias y debates, hasta que terminó el
apartheid.
En America Latina, el senador Kennedy fue incansable defensor
de la democracia y de los derechos humanos desde principios
de la década de 1970, cuando se opuso a las dictaduras
militares de Chile y Argentina. Reaccionó al aislamiento
del presidente Richard Nixon al líder electo democráticamente
en Chile, Salvador Allende. Kennedy instó a que la
decisión de 1970 de los chilenos de elegir a Allende,
un socialista marxista, fuera aceptada. Después de
que los militares chilenos derrocaran a Allende, Kennedy
defendió al pueblo de Chile, y luchó para
condicionar la ayuda estadounidense a la restauración
de la democracia y la protección de los derechos
humanos. Cuando Patricio Aylwin fue elegido presidente de
Chile en 1990, Kennedy presentó legislación
para autorizar 50 millones de dólares en ayuda a
Chile, urgió la restauración del comercio
y los beneficios de las inversiones y solicitó asistencia
técnica para ayudar a Chile a combatir sus problemas
ambientales.
La participación de Kennedy en asuntos internacionales
continuó durante su servicio en el Senado. En 2007,
celebró la primera vista en el Congreso sobre el
asunto de los refugiados iraquíes y dirigió
los esfuerzos estadounidenses en lo que describió
como una grave crisis humana. Patrocinó legislación
que aumentó el numero de visados especiales de inmigración
para traductores e intérpretes iraquíes y
afganos y ordenó el aumento de los esfuerzos para
relocar a los refugiados iraquíes.
El 26 de agosto el ex primer ministro británico
Tony Blair dijo: “el senador Kennedy es una figura
que inspiró admiración, respeto y devoción,
no sólo en Estados Unidos sino en todo el mundo.
Fué un verdadero servidor público comprometido
con los valores de la ecuanimidad, la justicia y la oportunidad”.
Para leer más sobre el senador Kennedy (en inglés),
ver el blog de America.gov Obama
Today.
Declaración del presidente Obama tras el fallecimiento
del senador Kennedy
“Durante cinco décadas, virtualmente todas
las grandes medidas de legislación para avanzar en
los derechos humanos, la salud, y el bienestar económico
del pueblo estadounidense, llevaban su nombre y fueron el
resultado de sus esfuerzos“, dijo el presidente Obama,
el 26 de agosto, en sus declaraciones con motivo del fallecimiento
del senador Ted Kennedy.
A continuación la declaración del presidente
como fue publicada en español por la Casa Blanca:
(comienza el texto)
LA CASA BLANCA
Oficina del Secretario de Prensa
Para Publicación Inmediata
26 de agosto, 2009
Declaraciones del Presidente Obama:
Michelle y yo tenemos el corazón partido luego de
enterarnos esta mañana de la muerte de nuestro querido
amigo, el Senador Ted Kennedy.
Durante cinco décadas, virtualmente todas las grandes
medidas de legislación para avanzar en los derechos
humanos, la salud, y el bienestar económico del pueblo
estadounidense, llevaban su nombre y fueron el resultado
de sus esfuerzos.
Yo valoraba sus consejos sabios en el Senado, donde, sin
importar la agitación de los eventos, siempre tuvo
tiempo para un colega nuevo. Yo aprecié la confianza
y apoyo trascendental que le brindó a mi campaña
a la presidencia. Y aún mientras él luchaba
valientemente contra una enfermedad mortal, yo me beneficié
como Presidente, de su sabiduría y ánimo.
Un importante capítulo de nuestra historia ha llegado
a su fin. Nuestro país ha perdido un gran líder,
que tomó la antorcha de sus hermanos caídos
en las manos y se convirtió en el Senador estadounidense
más grande de nuestros tiempos.
La familia Kennedy ha perdido su patriarca, una torre de
fuerza y apoyo durante tiempos buenos y malos.
Nuestros rezos y corazones están con ellos hoy,
con su maravillosa esposa Vicki, sus hijos Ted Jr., Patrick
y Kara, con sus nietos y con el resto de su familia.
(termina el texto)