John O. Brennan, asesor del Presidente para seguridad
nacional y contraterrorismo. |
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Washington — Al aplicar un enfoque nuevo y más
amplio para combatir a los terroristas y a los extremistas
violentos del mundo, Estados Unidos ya no considera ese aspecto
como un punto que define sus metas de política exterior,
dijo el principal asesor del presidente Obama para seguridad
nacional y contraterrorismo.
“En vez de mirar a los aliados, y a otras naciones,
a través del estrecho prisma del terrorismo, para
ver si están con nosotros o contra nosotros, la administración
participa ahora con otros países, y pueblos, en una
amplia gama de áreas”, dijo John Brennan, en
una charla que dio el 6 de agosto, en el Centro de Estudios
Estratégicos e Internacionales, una entidad con sede
en Washington.
Brennan, un veterano con 25 años de trabajo en la
CIA y ex-jefe de estación en Oriente Medio, afirmó
que la amenaza que plantean los grupos como al Qaida y sus
aliados todavía es muy real para la seguridad de
Estados Unidos, algo que el presidente comprende. Estados
Unidos enfrenta dos desafíos relacionados pero cada
uno diferente: el desafío inmediato y a corto plazo
de detener al Qaida y el desafío a largo plazo de
enfrentar al extremismo violento en general.
“Ante esta clara amenaza el presidente Obama ha articulado
una política clara -- dislocar, desmantelar y derrotar
a al Qaida y sus aliados”, dijo. Parte de esa estrategia
involucra expulsar al Taliban de las principales áreas
pobladas de Afganistán, para evitar el retorno de
al Qaida a ese país.
Pero el desafío a largo plazo proviene de la amenaza
del extremismo violento y de la erradicación de los
factores que han convencido a muchos a recurrir a la violencia,
dijo Brennan. Eso comienza con una definición más
precisa del desafío, que no incluye una “guerra
mundial” contra el terrorismo, agregó. “Esto
se debe a que el ‘terrorismo’ no es sino una
táctica, un medio para lograr un fin”, dijo.
Brennan aseveró, que más bien, Estados Unidos
está en guerra contra al Qaida y sus aliados extremistas.
Otro aspecto requiere una comprensión más
exacta de las causas y condiciones que atizan el extremismo
violento, con el objetivo de eliminar esas causas, dijo.
“Por ello, la violencia extremista y los ataques
terroristas, con frecuencia son la manifestación
final y criminal de un largo proceso, arraigado en la desesperanza,
la humillación y el odio”, aseveró Brennan.
“Si no enfrentamos la amplia situación política,
económica y social, en la que los extremistas florecen,
entonces siempre habrá otro recluta en perspectiva,
otro ataque que se aproxima”.
Para atender estos factores, dijo, no se requiere una respuesta
militar, sino una que atienda las necesidades básicas
y los reclamos legítimos de la gente común,
lo que incluye seguridad en sus comunidades, educación
para sus hijos, puestos de trabajo y salarios y un sentido
de dignidad y valía.
Estados Unidos debe integrar todos los elementos de su
poder para hacer que esos factores, que actualmente impulsan
a las personas a recurrir al terrorismo, sirvan para desalentarlos,
dijo. “Después de todo la estrategia más
efectiva, a largo plazo, para salvaguardar al pueblo estadounidense
es una que, en primer lugar, promete un futuro en el que
a un joven o una joven nunca se le ocurra considerar afiliarse
a un grupo extremista, en la que rechacen totalmente la
idea de tomar una pistola o ponerse un chaleco de suicidas,
una en la que tengan fe en el proceso político y
confianza en el imperio de la ley, donde vean que pueden
construir, no simplemente destrozar -- y en la que Estados
Unidos sea un asociado real en las oportunidades, la prosperidad,
la dignidad y la paz.
El texto del discurso
de Brennan, en inglés, está disponible en el sitio www.america.gov.