
“El pueblo iraní está debatiendo su futuro.
Algunos miembros del gobierno iraní están tratando
de evitar ese debate al acusar a Estados Unidos y otros fuera
de Irán de instigar las protestas por las elecciones.
Claramente, estas acusaciones son falsas y absurdas. Son un
intento obvio de distraer a la gente de lo que realmente está
sucediendo dentro de las fronteras de Irán. Esta trillada
estrategia de usar viejas tensiones para que otros países
sean los chivos expiatorios ya no surtirá efecto en
Irán. Esto no es asunto de Estados Unidos ni de Occidente;
es asunto del pueblo iraní y el futuro que ellos –y
solamente ellos– escojan”, dijo el presidente
Barack Obama, al referirse a la situación en Irán,
durante la conferencia de prensa que ofreció el 23
de junio.
A continuación una traducción de la transcripción
de la conferencia, difundida por la Casa Blanca:
(comienza el texto)
LA CASA BLANCA
Oficina del secretario de Prensa
23 de junio de 2009
Declaraciones del Presidente Barack Obama
Declaraciones Iniciales Durante Rueda de Prensa –
Preparadas Para Entrega
Sala de Prensa James. A Brady, La Casa Blanca
Washington, DC
Hoy, deseo comenzar abordando tres temas, y luego contestaré
sus preguntas.
En primer lugar, me gustaría decir unas cuantas
palabras sobre la situación en Irán. Estados
Unidos y la comunidad internacional están horrorizados
e indignados por las amenazas, palizas y encarcelamientos
de los últimos días. Condeno firmemente estas
injusticias, y junto con el pueblo estadounidense, lamento
todas y cada una de las vidas inocentes que se han perdido.
He dejado en claro que Estados Unidos respeta la soberanía
de la República Islámica de Irán y
no está interfiriendo en los asuntos iraníes.
Pero también debemos dar testimonio de la valentía
y dignidad del pueblo de Irán, y la extraordinaria
apertura dentro de la sociedad iraní. Y deploramos
la violencia contra civiles inocentes dondequiera que suceda.
El pueblo iraní está debatiendo su futuro.
Algunos miembros del gobierno iraní están
tratando de evitar ese debate al acusar a Estados Unidos
y otros fuera de Irán de instigar las protestas por
las elecciones. Claramente, estas acusaciones son falsas
y absurdas. Son un intento obvio de distraer a la gente
de lo que realmente está sucediendo dentro de las
fronteras de Irán. Esta trillada estrategia de usar
viejas tensiones para que otros países sean los chivos
expiatorios ya no surtirá efecto en Irán.
Esto no es asunto de Estados Unidos ni de Occidente; es
asunto del pueblo iraní y el futuro que ellos –y
solamente ellos– escojan.
El pueblo iraní puede expresarse por sí mismo.
Eso es precisamente lo que ha sucedido en los últimos
días. En el 2009, no hay puño suficientemente
fuerte como para evitar que el mundo dé testimonio
de la búsqueda pacífica de justicia. A pesar
de los esfuerzos del gobierno de Irán por expulsar
a periodistas y aislarse, imágenes poderosas y palabras
conmovedoras han logrado llegar a nuestros oídos
por medio de teléfonos celulares y computadoras,
y hemos podido ver lo que el pueblo iraní está
haciendo.
Esto es lo que hemos presenciado. Hemos visto la dignidad
milenaria de decenas de miles de iraníes caminando
en silencio. Hemos visto a personas de todas las edades
arriesgarlo todo para insistir en que se cuenten sus votos
y se escuche su voz. Más que nada, hemos visto a
mujeres valientes resistir la brutalidad y las amenazas,
y hemos presenciado las trágicas imágenes
de una mujer que murió desangrada en la calle. Aunque
esta pérdida es fuerte y dolorosa, también
estamos conscientes de esto: quienes defienden la justicia
siempre están del lado correcto de la historia.
Como dije en El Cairo, la represión de ideas nunca
logra hacer que desaparezcan. El pueblo iraní tiene
el derecho universal de asamblea y libre expresión.
Si el gobierno de Irán desea el respeto de la comunidad
internacional, debe respetar dichos derechos y escuchar
la voluntad de su propio pueblo. Debe gobernar por consenso,
no coerción. Eso es lo que está exigiendo
el propio pueblo de Irán, y a fin de cuentas, éste
juzgará los actos de su propio gobierno.
El segundo asunto que deseo abordar es nuestro esfuerzo
en curso por lograr una economía basada en energía
limpia.
Esta semana, la Cámara de Representantes está
prosiguiendo con una propuesta legislativa histórica
que transformará la forma en que producimos y usamos
energía en Estados Unidos. Se trata de legislación
que finalmente propiciará una transformación
hacia la energía limpia que disminuirá nuestra
dependencia del petróleo extranjero y le hará
frente a la contaminación por carbono que amenaza
nuestro planeta.
Este proyecto de ley sobre la energía creará
una serie de incentivos que impulsarán el desarrollo
de nuevas fuentes de energía, entre ellas la eólica,
solar y geotérmica. También impulsarán
que se ahorre energía de nuevas formas, como ventanas
eficientes y otros materiales que reducirán el costo
de calefacción en el invierno y el gasto en aire
acondicionado en el verano.
Estos incentivos finalmente harán que la energía
limpia sea energía rentable. Y eso llevará
al desarrollo de nueva tecnología que resultará
en nuevas industrias que podrían generar millones
de empleos nuevos en Estados Unidos, empleos que no se pueden
enviar al extranjero.
En un momento de enormes desafíos fiscales, esta
legislación será financiada por quienes actualmente
producen peligrosas emisiones de carbono que contaminan
el agua que bebemos y el aire que respiramos. También
brinda asistencia a empresas y comunidades durante la transición
gradual a la tecnología de energía limpia.
Esta medida es sumamente importante para nuestro país,
y ha requerido mucho esfuerzo de parte de muchas personas
durante muchos meses. Quiero darles las gracias al presidente
del Comité de Energía y Comercio, Henry Waxman;
sus colegas en ese comité, los congresistas John
Dingell, Ed Markey y Rick Boucher. También quiero
agradecerles a Charlie Rangel, el presidente del Comité
de Medios y Arbitrios, y a Collin Peterson, el presidente
del Comité de Agricultura, por los muchos y continuos
aportes a este proceso. También deseo expresarles
mi agradecimiento a la presidenta de la Cámara de
Representantes Pelosi y al líder mayoritario Steny
Hoyer.
Todos sabemos por qué esto es tan importante. El
país líder en la creación de una economía
de energía limpia será la nación líder
en la economía internacional del siglo XXI. Eso es
lo que procura lograr esta medida: es un proyecto de ley
que abrirá las puertas a un futuro mejor para esta
nación. Y es por eso que insto a los miembros de
la Cámara de Representantes a que se unan y lo aprueben.
El último asunto que deseo tratar es el cuidado
de salud.
En este momento, el Congreso está debatiendo varias
propuestas para la reforma del cuidado de salud. Obviamente,
se trata de un asunto complicado, pero me siento muy optimista
sobre los logros que estamos alcanzando.
Al igual que la energía, ésta es una medida
por la cual se cubrirán los gastos. No contribuirá
a nuestro déficit durante la próxima década.
Encontraremos el dinero con ahorros y medidas para la eficiencia
en el sistema de cuidado de salud, parte de lo cual ya hemos
anunciado.
También nos aseguraremos de aprobar una reforma
que reduzca el abrumador costo de la atención médica.
Simplemente no podemos tener un sistema en el que gastamos
buen dinero en malos hábitos. Debemos controlar los
costos que se disparan y que están haciendo que las
familias, empresas y nuestro gobierno se endeuden cada vez
más.
No hay duda de que debemos preservar lo mejor de nuestro
sistema de cuidado de salud, y eso significa permitir que
los estadounidenses que están a gusto con sus médicos
y sus planes de seguro médico continúen con
ellos. Pero a no ser que solucionemos los problemas de nuestro
actual sistema, el cuidado de salud de todos estará
en peligro. Si no actuamos, las primas aumentarán
más, se reducirán más los beneficios,
y millones de estadounidenses más engrosarán
las filas de personas sin seguro. Si no actuamos, uno de
cada cinco dólares que ganemos irá a gastos
de atención médica dentro de diez años.
Y la cantidad que nuestro gobierno gasta en Medicare y Medicaid
finalmente será más alta de lo que nuestro
gobierno gasta hoy en día en cualquier otro rubro.
Cuando se trata del cuidado de salud, el status quo es
insostenible. La reforma no es un lujo; es una necesidad.
Y, entonces, espero que el Congreso continúe logrando
avances en este asunto en las próximas semanas.
Y ahora, con gusto responderé a sus preguntas.
(termina el texto)