“Para alcanzar la prosperidad compartida que deseamos,
debemos integrar nuestro compromiso con la democracia y los
mercados abiertos con el compromiso con la inclusión
social”, dijo la secretaria Clinton el 31 de mayo, en
el discurso que pronunció con motivo de la reunión
ministerial de la iniciativa Caminos hacia la Prosperidad.
A continuación la traducción del discurso,
tal como fue preparado para su lectura:
(comienza el texto)
DEPARTMENTO DE ESTADO DE EE.UU.
Oficina del Portavoz
31 de mayo de 2009
(Texto preparado para su lectura)
Secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton
Intervención en la Reunión Ministerial de
Caminos hacia la Prosperidad
31 de mayo de 2009
San Salvador (El Salvador)
Gracias. Me alegra estar aquí hoy con ustedes y
me siento privilegiada de estar en El Salvador en este momento
histórico para el pueblo salvadoreño. La transferencia
de poder que presenciaremos mañana demuestra el progreso
que ha tenido lugar en nuestro hemisferio en las últimas
dos décadas. Esta reunión, que patrocinan
conjuntamente dos partidos que antes estaban en pugna, es
prueba evidente de la fortaleza y la durabilidad de la democracia,
y de la promesa que encierra no sólo para este país,
sino también para toda nuestra región.
Estados Unidos agradece la relación productiva que
hemos tenido con El Salvador durante el mandato del presidente
Saca y esperamos tener cooperación y amistad similarmente
fuertes con el gobierno del presidente electo Funes.
En El Salvador, y en toda la región, nos enfocamos
no en las antiguas batallas, sino en nuevas colaboraciones
que mejoren vidas, fomenten los principios democráticos
y que promuevan el bienestar común, y deseamos colaborar
con un espíritu de respeto mutuo con quienes comparten
nuestra meta de hacer de las Américas una región
más pacífica y más próspera.
El presidente Obama ha destacado que no importa que las
ideas provengan de un partido o de otro, siempre que nos
impulsen a seguir el camino correcto. Este encuentro aprovecha
la labor de la anterior administración estadounidense,
aunque el presidente y yo estamos también comprometidos
con volver a lanzar la iniciativa Caminos hacia la Prosperidad,
y a ampliar sus objetivos para repartir entre los ciudadanos
más vulnerables y marginalizados de nuestra región
los beneficios de la recuperación económica,
el crecimiento y los mercados abiertos.
Para alcanzar la prosperidad compartida que deseamos, debemos
integrar nuestro compromiso con la democracia y los mercados
abiertos con el compromiso con la inclusión social.
En lugar de determinar el progreso económico solo
en función de los márgenes de ganancia y el
producto interno bruto, nuestro criterio ha de ser la calidad
de la vida humana, ver si las familias tienen suficiente
comida en la mesa, si la gente joven tiene acceso a la escolaridad
desde la niñez hasta la universidad, si los trabajadores
ganan salarios decentes y tienen condiciones de seguridad
adecuadas en sus puestos de trabajo, si las madres y los
padres tienen acceso a la atención médica
para si mismos y para sus hijos, para que la mortalidad
infantil antes de llegar a ser adultos sea algo raro, no
un hecho aceptado, y para ver si toda persona que trabaja
con empeño y asume responsabilidades tiene la promesa
de un futuro mejor.
La crisis económica mundial ha reforzado la manera
en que nuestras economías están ligadas, y
si antes había alguna duda, ya no puede haberla.
Sabemos que el comercio entre nuestros países es
y será un elemento esencial de nuestra recuperación
económica, y que el comercio debe ser una parte integral
de nuestras estrategias de desarrollo nacional. Para lograr
el tipo de prosperidad de gran alcance que los ciudadanos
de las Américas se merecen y exigen tendremos que
aprovechar el talento de todos nuestros ciudadanos.
El programa Caminos hacia la Prosperidad puede y ayudará
a repartir los beneficios del comercio y la participación
económica entre las mujeres, los agricultores rurales
y pequeñas empresas, los descendientes de africanos,
las comunidades indígenas y otros que con frecuencia
han permanecido en los márgenes del progreso.
Para tener éxito debemos:
-- Establecer metas concretas;
-- Ampliar el alcance y el impacto de nuestros esfuerzos;
y
-- Elaborar un plan con parámetros que nos permita
evaluar nuestro progreso.
Los 14 países que colaboran en Caminos representan
el 34 por ciento del producto interno bruto del mundo, sabemos
como conseguir nuestros objetivos. Nuestra labor en esta
iniciativa ha de enfocarse en conseguir resultados tangibles.
Todos tenemos que participar en lo que yo denomino el negocio
de las soluciones.
Ya tenemos ejemplos de cómo la colaboración
en aspectos comerciales y de desarrollo produce progresos
reales para nuestros ciudadanos. En Honduras, el programa
Alimentos para el Progreso estableció nuevos mercados
para las papas que cosechan 1.400 pequeños agricultores.
Como consecuencia, las ventas de los agricultores se duplicaron
y su ingreso anual promedio aumentó de menos de 800
dólares a 1.200 dólares. En el Perú,
el Programa para la Facilitación de la Pequeña
y Micro Empresa ayudó a más de 80 municipios
a poner en marcha nuevos reglamentos para la apertura de
negocios. Recortó en un 80 por ciento el tiempo que
se tarda en realizar la inscripción del negocio y
redujo los costos en más de la mitad. En Chile, la
colaboración que se llevó a cabo para cumplir
con las normativas comerciales y sanitarias les permitió
a los pequeños agricultores aprovechar la diferencia
de temporada entre los hemisferios norte y sur del continente
americano y abrirse paso en nuevos mercados para las fresas
y otras cosechas veraniegas en Estados Unidos y Canadá.
También hemos visto iniciativas que han tenido éxito
en la protección de los derechos laborales. Nuestras
iniciativas comerciales más recientes, como por ejemplo
el Acuerdo de Libre Comercio entre Perú y Estados
Unidos, han sido elaboradas para fomentar una buena gestión
ambiental.
Los agricultores, las empresas pequeñas y los trabajadores
que se benefician de estos programas conocen la diferencia
entre las palabras y los resultados. Necesitamos aprovechar
estos éxitos y asegurarnos de que todos los ciudadanos
del hemisferio puedan compartir los beneficios de la participación
económica y la equidad social.
Para Caminos, esto supondrá ampliar la iniciativa
más allá de nuestro actual enfoque y nuestra
actual afiliación. Tenemos que dirigir nuestros esfuerzos
a fomentar intercambios educativos y programas de idiomas
a fin de aprovechar la capacidad de jóvenes marginados
y establecer los cimientos de la cooperación regional
entre generaciones futuras. Debemos de ofrecer asistencia
técnica a empresas rurales y a otros que carecen
de acceso fácil a los mercados globales. Espero que
a las mujeres empresarias podamos conseguirles mentores,
formación y otros recursos para el éxito,
tal como Estados Unidos tiene previsto hacer por medio del
programa Enviados del programa Caminos. También podemos
ampliar la disponibilidad de créditos para micropréstamos.
Además, Caminos debe estar dispuesto a colaborar
con nuevos socios, entre estos otros países y bancos
subregionales que compartan nuestro compromiso con los mercados
abiertos y una mayor inclusión social. Quiero destacar
la presencia de dos países observadores: Brasil y
Trinidad y Tobago, que están aquí presentes.
A partir de ahora, espero que ustedes y otros países
de nuestro hemisferio se sumen a nosotros en esta iniciativa
como socios plenos.
La región de las Américas está volviendo
más interconectada y adquiriendo un mayor dinamismo.
De seguir esta tendencia, nuestra región necesitará
aportar mayor liderazgo en diversos temas de alcance mundial.
Caminos es un ejemplo del tipo de alianza multilateral que
puede contribuir a resolver los complejos desafíos
que nos plantea el siglo XXI.
Hoy, en El Salvador, miremos al pasado y reconozcamos el
progreso que hemos hecho en la implantación de la
democracia y la paz en toda la región. Pero también
embarquémonos juntos en un nuevo camino marcado por
las responsabilidades compartidas, las oportunidades compartidas
y un compromiso para mejorar la vida de todos los ciudadanos
de las Américas. Somos parte de la misma familia.
Este continente es nuestro hogar común y vamos a
habitar un futuro común. Hagamos todo lo que esté
a nuestro alcance para movilizar el potencial humano desaprovechado
que abarca este vasto continente.
(termina el texto)