Los participantes en ROSCA contribuyen fondos que luego son
repartidos en rotación a cada contribuyente. |
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Washington — Para algunos inmigrantes que viven en
San Francisco todo aquello que se da más tarde se
recibe.
Hace seis años Susana Gama llegó a Estados
Unidos procedente de México, trayendo dos décadas
de experiencia en la banca. Sabía que sus conocimientos
profesionales podían serle útiles en su nueva
carrera como profesora de pequeños negocios para
la mujer. Gama había sido educada en productos financieros
sofisticados. Pero cuando solicitó una donación
de la organización Mission Asset Fund le sorprendió
que el grupo recomendara una versión simple de una
práctica financiera mexicana: un círculo ahorro
y préstamo, algo que Gama y sus clientes conocían
de toda la vida”.
“En México las llamamos tandas”, explicó
Gama.
En Estados Unidos la práctica es conocida por ROSCA,
o sea una asociación de ahorro y crédito rotativo,
y es apenas uno de los enfoques no tradiciones que los bancos
y las organizaciones comunitarias aplican para atraer a
casi 50 millones de inmigrantes en Estados Unidos al sistema
bancario formal. Los participantes en la ROSCA contribuyen
la misma cantidad mensual a un fondo; el fondo es distribuido,
en todo o en parte, a cada contribuyente de la rotación,
hasta que el grupo se deshace cuando todos los miembros
han pagado al fondo y recibido una suma total.
En comparación con los estadounidenses nativos los
inmigrantes como Gama no solamente son pobres, sino que
están desproporcionadamente fuera de los servicios
bancarios y no tienen cuentas de banco. Algunos hacen mínimo
uso de los bancos. Entre los inmigrantes posiblemente los
mexicanos son los que tienen menos cuentas bancarias, según
informa el Centro Hispano Pew.
Las razones para ello son múltiples. Una es la cultura.
Muchos inmigrantes no tienen experiencia con la banca en
su país de origen. Por ejemplo, menos de un cuarto
de los mexicanos residentes en México tiene cuentas
de chequera. De hecho ninguno de los 15 clientes de Gama
tuvo nunca una cuenta bancaria en su país natal.
Otra razón por la cual los inmigrantes no recurren
a los bancos es la supervivencia. Pew informa que más
del 80 por ciento de los inmigrantes indocumentados son
hispanos. Es posible que se alejen de los bancos por temor
a revelar su situación ilegal y por el riesgo a ser
arrestados por las autoridades de inmigración.
Jennifer Tescher, del Centro para la Innovación
de los Servicios Financieros, dijo que anteriormente, los
bancos tenían la tendencia de alejar a los inmigrantes
al no explicar claramente los costos relacionados con los
saldos requeridos en su cuenta y por cheques devueltos por
ser emitidos sin fondos. El resultado ha sido que muchos
inmigrantes recurren a empresas que les cambian sus cheques
por efectivo y también a prestamistas que les cobran
altas tasas por sus boletas de pago.
Algunos bancos aceptan documentos
de identidad extranjeros para abrir una cuenta,
como esta tarjeta emitida por el Consulado Mexicano. |
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“El hecho es que con frecuencia los consumidores
están dispuestos a pagar más por la certeza
de saber cuánto les ha de costar algo, más
que en un banco donde con frecuencia hay falta de transparencia
sobre cuáles van a ser los costos”, explicó
Tescher.
Otro factor que complica es que las vidas de trabajo no
tradicionales que con frecuencia los inmigrantes llevan.
Barbara Robles, de la Universidad Estatal de Arizona, dijo
que a los peones agrícolas migrantes, y a los jornaleros
diarios, se les paga en sumas totales en plazos irregulares.
Eso les hace más difícil cumplir los requisitos
para un préstamo o tener suficiente dinero en las
cuentas para evitar el costo de las multas, y por ello eluden
a los bancos.
Manuel Orozco, del Diálogo Interamericano, un grupo
de Washington dedicado a las políticas públicas,
dijo que las cuestiones de raza y clase han impedido a muchos
bancos comerciales hacer avances entre los hispanos que
carecen de servicios bancarios. Si los bancos de Estados
Unidos quieren atraer a los inmigrantes, de acuerdo a Orozco,
deben descartar sus viejos prejuicios. “Un prejuicio
es que si se les da a los inmigrantes la documentación
en su idioma, eso es suficiente. Bueno, esa es una equivocación”,
dijo.
Establecer crédito, aseveró Jordán,
es crucial para las personas en una economía de consumo
y los bancos necesitan educar a las personas para que tomen
decisiones financieras responsables, para maximizar su potencial
de ganancias. Orozco dijo que el banco Wells Fargo &
Co., de San Francisco, es un ejemplo entre los bancos comerciales
porque llega con efectividad a los hispanos con seminarios
en la casa y pequeños préstamos. De acuerdo
a lo que dice Orozco el exitoso modelo de Wells Fargo se
basa en tres elementos: transparencia entre el banco y la
clientela, educación financiera en las comunidades
y disposición a hacer transacciones bancarias de
poca monta.
En la década de 1990, el Banco Mitchell, con sede
en una comunidad densamente poblada por latinos en Milwaukee,
llevó a cabo prácticas que favorecían
a los inmigrantes, y vio crecer sus actividades. El banco
decidió aceptar documentos de identidad emitidos
en el extranjero, permitió abrir una cuenta de cheques
con un mínimo de 50 dólares y ofreció
el servicio de remesas a bajo costo. En el año 2000
pudo extenderse, abriendo una sucursal completa en una escuela
secundaria.
“Contratamos a diez estudiantes y dejamos que ellos
manejen la sucursal”, dijo James Maloney, presidente
del banco, que tiene 100 años de antigüedad.
Como hijos de inmigrantes, o siendo ellos mismos inmigrantes,
muchos de los estudiantes son las primeras personas de su
familia que tienen relación con un banco, lo que
les permite ganar conocimientos financieros y transmitirlos
a sus familias. Usando su experiencia y el material de Money
Smart, un programa del gobierno para adquirir conocimientos
financieros, los empleados estudiantes imparten educación
financiera a sus semejantes, a los alumnos de escuelas primarias
y a sus padres.
Daniela Salas, de Mission Asset Fund, la organización
sin fines de lucro de San Francisco que recomendó
a Gama el plan ROSCA, dijo que el activismo comunitario
le permite a su organización darles a miles de inmigrantes
servicios y educación financiera. Para Gama el plan
DIO resultado y ahora les recomienda a sus clientes el plan
ROSCA.
Salas explicó que ella y sus colegas forman círculos
informales de prestatarios en los vecindarios y como Gama
conectan a los grupos, con instituciones financieras principales
que pueden establecer un número de identificación
como contribuyente de impuestos y establecer crédito
para los miembros del grupo y para los miembros de la familia,
o amigos.
“Tomamos algo que era informal y le dimos formalidad”,
dijo Salas.