El presidente Obama durante una conferencia
de prensa televisada a todo el país
desde el Salón Este de la Casa Blanca, el 29 de abril de 2009. |
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Washington — Al celebrar la odisea que comenzó
hace 100 días, con el primer presidente afroestadounidense
en la historia de Estados Unidos, el presidente Obama habló
durante largos momentos sobre aquello que su presidencia ha
logrado, y sobre lo que todavía queda por hacer.
“Me parece que el comienzo ha sido bueno, pero apenas
es el comienzo. estoy orgulloso de lo que hemos logrado
pero no satisfecho”, dijo Obama, durante una conferencia
de prensa de una hora, televisada a todo el país
desde el Salón Este de la Casa Blanca.
“Todavía confrontamos amenazas que van del
terrorismo a la proliferación nuclear, así
como la gripe pandémica. Y todo esto significa que
uno puede esperar un esfuerzo incesante, inquebrantable
de la administración para reforzar nuestra prosperidad
y nuestra seguridad, y en los próximos cien días,
y en los cien días después, y todos los días
posteriores”, dijo el presidente.
Los primeros cien días
Los primeros cien días no representan una medida
oficial en una presidencia estadounidense. Por tradición
se ha convertido en una manera de hacer un resumen, de hacer
una pausa para reflexionar sobre las palabras y las acciones
del candidato convertido en presidente, que ya no compite
por el cargo. La tradición se remonta a Franklin
Delano Roosevelt, que luego de asumir el cargo en 1933 pudo
impulsar 15 importantes leyes principalmente destinadas
a ayudar a Estados Unidos a recuperarse de la devastación
provocada por la Gran Depresión.
Algunos analistas de prensa han tratado de comparar los
primeros cien días de Obama a los de Roosevelt, pero
los historiadores y los científicos políticos
dicen que en ello no hay nada mágico.
“Me parece que la gente siempre anda buscando una
marca, o algún tipo de poste guía”,
dijo Ross Baker, profesor de ciencias políticas en
la Universidad de Rutgers, en declaraciones a Reuters.
Para Obama ha sido un período caracterizado por
cambios impresionantes en relaciones exteriores, y de difíciles
pero directas políticas económicas. Y ahora
su respuesta tiene que elaborar una rápida respuesta
a la gripe H1N1, comúnmente conocida como gripe porcina,
que se está expandiendo por todo el mundo.
Nuevo enfoque en política exterior
“En la campaña prometí cambiar la dirección
de la política exterior de nuestro país, y
he comenzado a hacerlo”, afirmó el presidente.
Durante su campaña por la presidencia Obama se marcó
tres metas amplias para la política exterior de Estados
Unidos: restablecer el prestigio de Estados Unidos en el
mundo, abrir un diálogo abierto con los amigos, asociados
y adversarios en base al respeto mutuo, y trabajar conjuntamente
para establecer y reforzar asociaciones.
Estados Unidos ha comenzado a marcar su misión de
combate en Iraq, un compromiso importante que le hizo al
pueblo estadounidense, del que dijo que es esencial para
reforzar la seguridad de Estados Unidos y para reforzar
al pueblo iraquí. Durante el primer mes de su administración
Obama se comprometió a retirar de Iraq a las tropas
de combate de Estados Unidos de manera responsable. Obama
dijo en un discurso dirigido a infantes de marina en el
Campamento Lejeune, de Carolina del Norte: “Permítanme
expresarme de la forma más simple posible: para el
31 de agosto de 2010, nuestra misión de combate en
Iraq finalizará”.
En cuanto a Afganistán y Pakistán Obama dijo
que junto a los aliados de la OTAN ha forjado una nueva
estrategia apuntada contra el grupo terrorista Al Qaeda
y el antiguo régimen talibán. Se calcula que
los residuos de ambos grupos se ocultan en las escabrosas
montañas que dividen a los dos países del
sudoeste asiático. Antes de partir para asistir a
la Cumbre Financiera del G20 en Londres, a principios de
abril, Obama anunció una amplia estrategia enfocada
no solamente en lo militar y la necesidad de garantizar
la seguridad de Estados Unidos y la de sus aliados, sino
también en enfrentar los problemas muy reales que
existen allí.
El presidente les dijo a los reporteros que se siente “gravemente
preocupado por la situación en Pakistán, no
porque pienso que vaya a ser derrocado en lo inmediato y
que el talibán se adueñe de Pakistán.
Más me preocupa el que el actual gobierno civil es
muy frágil y no parece tener la capacidad de cubrir
los servicios básicos, escuelas, atención
de la salud, estado de derecho, un sistema judicial que
favorezca a la mayoría del pueblo”.
Por esas razones, Obama dijo que es imperativo que Estados
Unidos y sus aliados ayuden a Pakistán a ayudar a
los pakistaníes. “Les proporcionaremos toda
la cooperación que podamos darles”, afirmó.