Esta imagen de la NASA muestra concentraciones mínimas
de hielo ártico en 2005, la menor cantidad
jamás registrada por satélite. |
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Washington — La reducción de las emisiones
de gases de efecto invernadero, como el dióxido de
carbono (CO2), en un 70 por ciento durante el siglo XXI
podría ayudar a países de todo el mundo a
evitar las consecuencias potencialmente más peligrosas
del cambio climático, según revela un nuevo
estudio elaborado por científicos del Centro Nacional
Estadounidense de Investigación Atmosférica
(NCAR), en Colorado.
El planeta experimentará algunos cambios en la temperatura
de la superficie, las precipitaciones y el nivel del mar
que se notarán durante cientos de años o más
en el futuro, dicen los científicos, pero si las
concentraciones de CO2 en la atmósfera pueden permanecer
en 450 partes por millón, el sistema climático
se estabilizaría alrededor del año 2100, en
lugar de continuar calentándose, según indicó
a America.gov el científico y autor principal del
estudio de NCAR Warren Washington.
Según la Administración Nacional del Océano
y la Atmósfera, la media mundial de concentración
de CO2 en la atmósfera es de 383,9 partes por millón
por volumen de aire. Si no se hace nada para disminuir las
emisiones de gases de efecto invernadero las concentraciones
de CO2 podrían alcanzar las 750 partes por millón
para el año 2100.
“Cuando se quema una molécula de CO2, esta
puede sobrevivir entre 90 y 100 años en la atmósfera”,
dijo Washington. “Así que incluso si se detuviesen
de repente todas las emisiones, el sistema tardaría
mucho tiempo en reducir la cantidad de dióxido de
carbono. Ya estamos en la vía del calentamiento,
por lo tanto lo que este estudio destaca es que si empezamos
a tomar medidas para recortar las emisiones en alrededor
del 70 por ciento, probablemente podamos evitar los peores
efectos”.
El trabajo ha sido financiado por el Departamento de Asuntos
Energéticos de Estados Unidos y por la Fundación
Nacional de Ciencias.
LÍMITES DEL CLIMA
El estudio que se publicará el 21 de abril en la
revista de investigación geofísica Geophysical
Research Letters, una publicación de la Unión
Geofísica Estadounidense, se da a conocer en un momento
en el que los países del mundo se preparan para la
reunión que se celebrará en Copenhague del
7 al 18 de diciembre para redactar un ambicioso acuerdo
de cambio climático para el año 2012, cuando
el primer período del Protocolo de Kioto se venza,
y que servirá también para más adelante.
Participarán funcionarios de 192 países, entre
ellos Estados Unidos.
El protocolo de Kioto es un anejo de la Convención
Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático
(UNFCCC) que tiene vigencia entre 2005 y 2012 y establece
los compromisos legalmente vinculantes para la reducción
de CO2 y otros gases de efecto invernadero producidos por
países industrializados y compromisos generales para
todos los países miembros. Varios países desarrollados,
entre ellos Estados Unidos, se negaron a ratificar el acuerdo.
Los gases de efecto invernadero serán el foco de
atención de la Décimoquinta Conferencia de
las partes de la UNFCCC en Copenhague, en donde las principales
cuestiones incluirán qué tipo de gases de
efecto de invernadero se reducirán por parte de los
países industrializados y qué países
principales en desarrollo se comprometerán, así
como el modo en que los países industrializados ayudarán
a los países en desarrollo a financiar las obligaciones
que contraigan.
Las temperaturas medias mundiales se han incrementado en
casi un grado centígrado en el último siglo
y se cree que gran parte del calentamiento es debido a la
actividad humana. La quema de carbón, petróleo
y gas natural, la deforestación y los procesos industriales
y agrícolas emiten todos gases de efecto invernadero,
principalmente CO2.
Las investigaciones revelan que el calentamiento en otro
grado centígrado más podría ser la
puerta de entrada a los efectos peligrosos del cambio climático,
y la Unión Europea ha hecho un llamamiento a reducir
drásticamente las emisiones de CO2 y de otros gases
de efecto invernadero. El Congreso de Estados Unidos debate
el asunto.
TEMPERATURAS EN ALZA
Un hombre pasea con su perro
en un embalse seco en Alcora (España),
en 2005. |
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Para examinar el impacto del recorte del 70 por ciento
del CO2 en el clima mundial, Washington y sus colegas realizaron
una serie de estudios mundiales con el Sistema Modelo de
Clima Comunitario de NCAR. Asumieron que los niveles de
CO2 podían mantenerse a 450 partes por millón
a fines de siglo.
La cifra proviene del Programa Científico de Estados
Unidos sobre Cambio Climático, que citó que
450 partes por millón era una meta posible de lograrse
si el mundo se adapta rápidamente a las prácticas
de conservación y a las nuevas tecnologías
ecológicas para recortar drásticamente las
emisiones.
El equipo de investigación utilizó simulaciones
en supercomputadoras para comparar escenarios habituales
con uno en el que se produjeran recortes drásticos
en las emisiones de dióxido de carbono en una década
más o menos. Mostraron que si el CO2 se mantenía
en 450 partes por millón, la temperatura mundial
se incrementaría en 0,6 grados centígrados
sobre la temperatura calculada en la actualidad para el
año 2100.
El estudio también mostró que, de no reducirse
las emisiones de CO2, las temperaturas aumentarán
casi cuatro veces esa cantidad, en 2,2 grados centígrados
sobre las mediciones actuales.
Según el estudio modelo, mantener el CO2 a 450 partes
por millón también tendría los siguientes
efectos:
• El nivel del mar aumentaría 14 centímetros
en lugar de 22. El nivel de 14 centímetros viene
de la expansión térmica del agua caliente.
Se añadirían otros 14 centímetros o
más a este nivel de los glaciares y hielos que se
derriten, según Washington. El nivel total del aumento
del nivel del mar, incluso si se dan reducciones en las
concentraciones de CO2, podría llegar a ser de un
metro.
• El volumen del hielo ártico en el verano
se reduciría alrededor de un cuarto y se estabilizaría
para el año 2100, en lugar de reducirse en al menos
tres cuartos y continuar derritiéndose.
• El calentamiento ártico se reduciría
en casi la mitad, lo que ayudaría a preservar las
pesquerías y poblaciones de aves marinas y mamíferos
árticos en regiones tales como el norte del mar de
Bering.
La mayor incertidumbre implica las capas de hielo de Groenlandia
y la Antártica y su posible impacto en el cambio
de nivel del mar. Una capa de hielo tiene kilómetros
de grosor, son capas de nieve del tamaño de un continente
que se ven aplastadas por su propio peso una sobre otra
y se expanden debido a ello. Como resultado de dicha expansión,
los bordes de la capa se hacen mas finos, se convierten
en mantos de hielo y se rompen convirtiéndose en
masas de hielo flotantes.
En un mundo en calentamiento, los mantos de hielo ya en
contacto con el océano, podrían derretirse
muy fácilmente desde abajo hacia arriba, pero los
científicos todavía no conocen bien el proceso.
“Si no hacemos algo respecto al cambio climático,
las cosas van a volverse mucho peores”, dijo Washington.
“Si hacemos algo posible y razonable, en el sentido
científico, podemos mitigar este peligro en el mundo
de forma muy significativa”.
Para más información sobre el Centro
Nacional de Investigación Atmosférica
(NCAR), visite la página web del organismo.