La secretaria de Estado adjunta
en la Oficina de Asuntos de Organizaciones Internacionales
Esther Brimmer |
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Washington — La administración Obama “está
profundamente comprometida con los temas internacionales de
los derechos humanos y con que Estados Unidos sea un protagonista
dinámico en el fomento de las normas universales”,
declaró Esther Brimmer, designada recientemente por
el presidente Obama para el cargo de secretaria de Estado
adjunta en la Oficina de Asuntos de Organizaciones Internacionales
del Departamento de Estado.
En declaraciones a America.gov Brimmer dijo que
la administración Obama quiere un lugar en el Consejo
de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, aunque es consciente
de que los detractores consideran que el consejo ha sido
ineficaz.
“El consejo ha tenido problemas durante su historia,
pero la manera de resolver realmente los graves problemas
en el consejo es estando dentro, como miembro”, dijo
Brimmer.
El Consejo de Derechos Humanos es un órgano intergubernamental
dentro del sistema de Naciones Unidas y consta de 47 miembros
elegidos cuya tarea es fortalecer el fomento y la protección
de los derechos humanos en todo el mundo. La tenencia de
un escaño en el consejo es de tres años y
los escaños se distribuyen entre los grupos regionales
de la ONU: 13 para África; 13 para Asia; seis para
Europa del Este; ocho para América Latina y el Caribe
y siete para Europa Occidental y otros estados (incluyendo
los de Norteamérica).
Los antecedentes de algunos de los actuales y antiguos
miembros, por ejemplo China y Cuba, son débiles en
cuanto a la protección de los derechos humanos en
sus propios países.
Además, hay inquietudes sobre la manera en que el
consejo se comporta con respecto a Israel. Por ejemplo,
entre 2006 y 2008 Israel fue objeto de reprobación
en 15 ocasiones.
“Ha habido un grave problema en el consejo, en el
que hecho de que ha estado obsesionado con Israel, y eso
es injusto. Consideramos que no se debe diferenciar a un
país del resto de los países. Desafortunadamente,
varios países tienen graves temas de derechos humanos.
También ellos han de ser objeto de examen, y no debemos
enfocarnos solamente en un país”, opinó
Brimmer.
“Nosotros queremos fomentar la imparcialidad y el
equilibrio en nuestro enfoque en el consejo. Pero es importante
estar ahí para exponer las razones, en lugar de permitir
que muchos otros que no intentan ser imparciales y justos
acaparen la agenda”, añadió.
La secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton y Susan
Rice, embajadora ante las Naciones Unidas, anunciaron el
31 de marzo que este año Estados Unidos buscará
un escaño en el consejo, y agregaron que la decisión
se atiene a la “nueva era de participación”
que aplica la administración Obama para fomentar,
junto a otros países, los intereses de seguridad
de Estados Unidos y enfrentar los desafíos mundiales
del siglo XXI.
Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, acogió
la noticia con beneplácito. “La participación
plena de Estados Unidos en los temas relacionados con los
derechos humanos es un paso importante para concretar la
meta de un procedimiento intergubernamental incluyente y
dinámico dirigido a proteger los derechos humanos
en todo el mundo”, dijo.
Estados Unidos ha sido líder en cuestiones de derechos
humanos, señaló Brimmer. Agregó que
se trata de una prioridad para la administración
de Obama en la que, “además de la tarea que
hacemos bilateralmente, hay un importante componente internacional,
y la Organización de Naciones Unidas es el centro
de ese componente”.
Brimmer indicó que “también es importante
que Estados Unidos se involucre en todo el sistema de las
Naciones Unidas, y hay distintas partes del sistema de la
ONU que se dedican a cuestiones de derechos humanos. Estados
Unidos quiere comportarse creativamente con todos estos
mecanismos diferentes, pero tenemos que participar en todos
los métodos principales, y eso incluye el Consejo”.
Brimmer explicó que la administración Obama
no vacilará en abordar temas complejos, y recordó
la decisión del presidente Obama, en sus primeros
días en el cargo, de iniciar el proceso para cerrar
el centro de detenciones en la Bahía de Guantánamo
(Cuba).
Brimmer llega al Departamento de Estado procedente de la
Universidad Johns Hopkins, donde fue subdirectora y directora
de investigaciones en el Centro de Relaciones Transatlánticas,
componente de la Facultad Paul H. Nitze de Estudios Internacionales
Avanzados. Antes, entre 1999 y 2001, trabajó en la
Oficina de Planificación de Políticas del
Departamento de Estado, encargada de la Unión Europea,
Europa Occidental, las Naciones Unidas y temas relacionados
con la seguridad multilateral.
En el año 2000 fue miembro de la delegación
estadounidense sobre derechos humanos ante las Naciones
Unidas. Entre 1993 y 1995 trabajó como asistente
especial para el subsecretario de Estado para Asuntos Políticos,
donde trabajó en cuestiones relacionadas con la ONU,
el mantenimiento de la paz, los derechos humanos y otros
temas políticos y militares.