Protesta contra las FARC en Colombia. El grupo terrorista tiene nexos con el crimen transnacional. |
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Washington – Si bien en los últimos años
la actividad terrorista ha disminuido en el hemisferio occidental,
un informe del gobierno de Estados Unidos hace hincapié
en el vínculo cada más estrecho entre los terroristas
y la delincuencia transnacional organizada.
“Las actividades terroristas y el apoyo a la infraestructura
del terrorismo se financian a través de las contribuciones
de particulares, organizaciones benéficas falsas
y organizaciones fantasmas, pero también, cada vez
más, por medio de otras actividades ilícitas,
tales como la trata de personas, el contrabando y el narcotráfico”,
dice el Informe por países sobre Terrorismo 2007,
del Departamento de Estado, hecho público el 30 de
abril.
Muchos de los 42 grupos designados por Estados Unidos como
organizaciones terroristas extranjeras tienen vínculos
con la delincuencia, dice David Johnson, el principal funcionario
de Estados Unidos especializado en combatir las drogas ilícitas
y la delincuencia organizada. El más importante de
estos grupos, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia
(FARC), ha recaudado lo que se calcula que son 60 millones
de dólares del narcotráfico, además
de una campaña activa de secuestros a cambio de rescates.
Entre otros grupos terroristas regionales que tienen lazos
con el hampa se incluyen el Ejército de Liberación
Nacional (ELN) de Colombia y las Autodefensas Unidas de
Colombia (AUC), así como Sendero Luminoso, del Perú.
“Estas organizaciones terroristas han facilitado
el narcotráfico al proteger cultivos, procesamiento
y tráfico ilícitos; corromper funcionarios;
hacer pagar tributos a los cultivadores a cambio de protección
y realizar contrabando de estupefacientes entre fronteras
para financiar su violencia”, dijo Johnson.
Cuba ha sido designado como un estado patrocinador del
terrorismo en parte por proporcionar refugio seguro a miembros
de las FARC y del ELN, según ha dicho el coordinador
en materia de antiterrorismo del Departamento de Estado
Dell Dailey. La situación aún no se ha revertido
con el cambio reciente del gobierno.
Si bien Venezuela no es considerada oficialmente un estado
patrocinador del terrorismo, el Informe por Países
2007 considera su estrecha relación con Irán,
un estado patrocinador del terrorismo como motivo de preocupación.
La “afinidad ideológica” del gobierno
venezolano con los grupos colombianos, el descubrimiento
de armas venezolanas en los arsenales de las FARC y la reacción
de Venezuela el 1 de marzo al cruce fronterizo a Ecuador
por parte de fuerzas colombianas que perseguían a
militantes de las FARC, contribuyen a las preocupaciones
sobre la seguridad regional.
“Observamos muy de cerca la situación”,
dijo Dailey, quien agregó que las computadoras portátiles
incautadas a las FARC en su campamento de la frontera son
examinadas por las autoridades colombianas y puede ser que
revelen información adicional sobre los vínculos
del grupo con la delincuencia organizada, así como
otros detalles de sus operaciones.
Según Johnson, el nexo entre los terroristas y los
delincuentes es una calle de dos vías que desemboca
en pandillas delictivas que utilizan tácticas terroristas
para hacer cumplir sus monopolios ilícitos, como
ilustran los Zetas, el brazo ejecutor mexicano del cartel
del Golfo, y Mara Salvatrucha (MS-13), una pandilla que
lleva a cabo actividades delictivas en América del
Norte y Central.
Estados Unidos, en colaboración con las Naciones
Unidas, la Organización de los Estados Americanos
y otros organismos internacionales, está comprometido
a consolidar alianzas fuertes que le den a los países
de la región las herramientas necesarias para proteger
a sus ciudadanos de la delincuencia y el terrorismo, dijo
Johnson.
Por medio de su “Política de seguridad democrática”,
Colombia ha utilizado una combinación de medidas
militares, de inteligencia, policiales y de desarrollo rural
para reducir a la mitad el número de ataques de las
FARC en 2007. Estados Unidos ha ayudado a Colombia con capacitación,
acciones de interceptación de drogas, asistencia
en materia de seguridad y cooperación en rastrear
y congelar los activos de los terroristas.
En México, el presidente Felipe Calderón
ha tomado medidas contra los carteles de la droga al fortalecer
el poder judicial y erradicar la corrupción, y colabora
con Estados Unidos, Guatemala y otros gobiernos de la región
para enfrentar la delincuencia transnacional a través
de la Iniciativa de Mérida.
“Este es un desafío que México ha asumido”,
dijo el secretario de Defensa Robert Gates el 29 de abril
después de una reunión con funcionarios de
defensa mexicanos. “Lo apoyamos y haremos lo que podamos
para apoyarlo. Pero en esencia seguiremos la guía
del gobierno mexicano en este asunto en términos
de lo que ellos consideren que sea una ayuda”.
La administración Bush ha solicitado 1.100 millones
de dólares al Congreso en apoyo de la Iniciativa
de Mérida, medida que complementa los esfuerzos de
Estados Unidos para reducir la demanda nacional de drogas
ilícitas y cuyo propósito es frenar el flujo
hacia el sur de las armas ilícitas y hacer frente
a la delincuencia transnacional.
Para más información, véase el discurso
que pronunció el secretario de Estado adjunto Johnson
ante la OEA el 29 de abril.