Una mujer transporta alimentos donados por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) en Mathare, Kenia. El presidente Bush pidió al Congreso que apruebe 770 millones de dólares adicionales para apoyar programas de ayuda alimentaria y desarrollo agrícola en el año fiscal 2009."Enviamos un mensaje claro al mundo de que Estados Unidos encabezará la lucha para terminar con el hambre en los años venideros”, expresó Bush. |
|
|
Washington – El presidente Bush pidió al Congreso
que apruebe 770 millones de dólares adicionales para
apoyar programas de ayuda alimentaria y desarrollo agrícola
en el año fiscal 2009.
Con la entrega por parte de la administración de
reservas de alimentos de emergencia con un valor 200 millones
de dólares proveniente de un fideicomiso humanitario
especial en abril, Estados Unidos gastará un total
de casi 1.000 millones de dólares en nuevos fondos
para reforzar la seguridad alimentaria en naciones pobres,
afirmó Bush el 1º de mayo en la Casa Blanca.
El fideicomiso es administrado por el Departamento de Agricultura
de Estados Unidos.
La administración tiene también una solicitud
pendiente hecha al Congreso para la aprobación de
350 millones de dólares adicionales disponibles inmediatamente,
dijo Steve McMillin de la Oficina de Administración
y Presupuesto, durante una sesión informativa de
prensa en la Casa Blanca posterior a la declaración
de Bush.
McMillin estuvo acompañado en la sesión informativa
por Ed Lazear, presidente del Consejo de Asesores Económicos,
y Dan Price, del Consejo Nacional de Seguridad.
La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional
(USAID) dijo en un comunicado noticioso el 28 de abril,
que dirige 40 millones de dólares en financiación
de emergencia del año fiscal 2008 para ayudar a Afganistán,
Bangladesh, Etiopía, Kenya, Haití, Somalia,
Mauritania, Uganda, Sudán y Zimbabwe. La ayuda será
distribuida mediante el Programa Mundial de Alimentos de
las Naciones Unidas (PMA).
Bush indicó que con la aprobación del Congreso
de los 770 millones de dólares, la administración
estará en curso para gastar 5.000 millones de dólares
durante los años fiscales 2008 y 2009 para combatir
el hambre a nivel mundial. El año fiscal 2009 comienza
el 1º de octubre de 2008.
“Enviamos un mensaje claro al mundo de que Estados
Unidos encabezará la lucha para terminar con el hambre
en los años venideros”, expresó Bush.
Los 770 millones de dólares propuestos para 2009,
ayudarán a satisfacer las necesidades en países
que ya sufren de escasez alimentaria y se enfocará
en naciones que recientemente han empezado a sufrir de carencia
de alimentos, señaló Henrietta Fore, administradora
de USAID, el 1º de mayo. La propuesta permitirá
también que USAID invierta en programas agrícolas
a mediano y largo plazo, al igual que en programas de crecimiento
económico “para ayudar a asegurar la futura
seguridad alimentaria”, agregó.
“La urgencia y magnitud del desafío que nos
enfrenta es grande”, expresó Fore.
El aumento en los precios alrededor del mundo para productos
tales como el maíz, arroz y trigo ha causado amotinamientos
en algunos países en desarrollo, entre los que se
incluye a Egipto, Haití, Bangladesh y naciones en
África Occidental. Los precios mundiales de alimentos
han subido 43 por ciento desde 2007, subrayó Lazear.
Lazear indicó que el costo adicional en los granos
se siente con más intensidad en países pobres
que en países desarrollados, debido a que la mayoría
del presupuesto familiar se destina para alimentos. De acuerdo
con informes, los alimentos pueden abarcar hasta 75 por
ciento del ingreso familiar en esos países.
Los factores que contribuyen al rápido aumento en
los precios de los alimentos, incluyen una demanda cada
vez mayor de alimentos en naciones con mercados en surgimiento,
el alza en los costos energéticos que causa un aumento
en el costo de la producción alimentaria, acontecimientos
adversos relacionados con el clima que han causado una reducción
en el rendimiento de los cultivos y la devaluación
del dólar estadounidense. El aumento en la producción
de biocombustibles ha causado el alza en el costo del maíz,
indicó USAID.
Pero los biocombustibles son “vitales” para
la seguridad nacional de Estados Unidos y el efecto de los
biocombustibles en los precios de los alimentos “disminuirá
con el tiempo”, dijo Dan Price, viceasesor de Seguridad
Nacional.
El presidente pidió también a los países
que han restringido las exportaciones agrícolas para
proteger los suministros nacionales de alimentos, que levanten
esas restricciones. Al hacerlo así, esto “ayudará
a calmar el sufrimiento de las personas que no están
recibiendo alimentos”, afirmó.
Recientemente, Ucrania abrió sus exportaciones de
granos, una medida bien vista por la administración,
destacó Price.
Bush señaló la conclusión de las negociaciones
comerciales de la Ronda de Dohá reducirá y
eliminará tarifas y otras barreras, lo que facilitará
que las personas tengan acceso a alimentos menos costosos.
El PMA indicó el 22 de abril que el aumento en los
precios de los alimentos representa el desafío más
grande que ha enfrentado en sus 45 años de historia.
Un “tsunami silencioso” que amenaza con sumergir
a 100 millones de personas más en la pobreza, de
acuerdo con la organización.
“Esta es la nueva faceta del hambre – millones
de personas que hace seis meses no estaban en la categoría
urgente de hambre, ahora están”, dijo Josette
Sheeram, directora ejecutiva del PMA.
Bush urgió también que los países
eliminen barreras para aceptar cultivos mejorados desarrollados
por medio de biotecnología. Estos cultivos son seguros,
pueden resistir sequías y enfermedades, al igual
que “mantener la promesa de producir más alimentos”,
agregó.
Bush ha pedido al Congreso que una propuesta de comprar
hasta 25 por ciento de la ayuda alimentaria de agricultores
en los países en desarrollo. Partidarios de la idea
piensan que eso representará ahorros en costos de
envío y permitirá una disponibilidad oportuna
de ayuda cuando ésta sea necesaria.
Esa medida es parte de un nuevo proyecto de ley agrícola
de varios años de duración que el Congreso
sigue debatiendo.
Estados Unidos colabora con otros miembros del Grupo de
los Ocho (G8) para asegurar los compromisos de brindar más
ayuda alimentaria, dijo Bush. Los países desarrollados
que conforman el G8 – Canadá, Francia, Alemania,
Italia, Japón, Rusia, Gran Bretaña y Estados
Unidos – sostendrán su reunión anual
del 7 al 9 de julio en la ciudad de Toyako, Japón.
Algunos piensan que las solicitudes de la administración
no son suficientes. Los senadores demócratas, Dick
Durban de Illinois y Bob Casey de Pennsylvania, urgieron
el 28 de abril a la administración que aumente su
solicitud de financiación suplementaria del año
fiscal 2008 para ayuda alimentaria inmediata, de 200 millones
de dólares hasta 550 millones de dólares.
Casey, un integrante de la Comisión de Agricultura
del Senado, dijo que la crisis mundial de alimentos “tiene
el riesgo de crear una serie de estados fallidos, a medida
que el enfado debido a reservas inadecuadas de alimentos
causa amotinamientos e inestabilidad”.
Estados Unidos es el donante más grande de alimentos
del mundo puesto que proporciona aproximadamente la mitad
de toda la ayuda alimentaria. Provee cerca de 40 por ciento
de las contribuciones al PMA y contribuye con ayuda por
medio de organizaciones no gubernamentales, indicó
USAID.
La hoja
informativa de la Casa Blanca sobe la propuesta para
ayuda alimentaria está disponible en español
en el sitio Web de la Casa Blanca.
El comunicado
de prensa de USAID y una hoja informativa están
disponibles en inglés en el sitio Web de la agencia.