Michael Hayden. director de la CIA. |
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Washington -- Los expertos colocan hoy la población
mundial en alrededor de 6.700 millones de personas, pero los
estimados para mediados del siglo apuntan a una población
mundial de más de 9.000 millones de personas. El crecimiento
de la población provocará la migración,
legal e ilegal, en todo el mundo, de personas en busca de
oportunidades económicas, seguridad y libertad política.
Generará también importantes tensiones regionales
y mundiales en la seguridad, afirma el director de la Agencia
Central de Inteligencia de Estados Unidos.
Al hablar recientemente en la Serie de Conferencias Landon,
auspiciadas cada año por la Universidad Estatal de
Kansas, el general Michael Hayden dijo que hay tres importantes
tendencias futuras en los asuntos mundiales que llaman la
atención de los analistas de inteligencia de Estados
Unidos, un importante crecimiento de la población
para mediados de siglo; el crecimiento de Asia, especialmente
de China y el cambiante contexto de la alianza estratégica
entre Europa y Estados Unidos.
Hayden afirmó que una de las muchas responsabilidades
de una agencia de inteligencia es mirar ocasionalmente al
futuro para intentar determinar cuáles serán
las tendencias que se concretarán y lo que significarán.
Agregó que esas tendencias no indican una declinación
en la influencia mundial o el poder de Estados Unidos.
"Al contrario Estados Unidos seguirá siendo
un líder internacional, una fuerza en favor de la
paz, la libertad y la prosperidad en todo el mundo, un motor
del crecimiento económico y la innovación,
una formidable fuerza militar cuya capacidad no tiene rivales",
dijo.
Pero la migración de poblaciones cuando las poblaciones
mundiales aumenten planteará bastantes problemas
tanto al mundo desarrollado como al mundo en desarrollo,
afirmó.
"La mayor parte del crecimiento [de la población]
ocurrirá en los países menos capaces de atenderlo,
una situación que posiblemente atizará la
inestabilidad y el extremismo, tanto en esas áreas
como más allá de ellas. Muchos estados pobres,
actualmente frágiles -- donde el gobierno es difícil
hoy, crecerán rápidamente", afirmó.
Por ejemplo, se estima que la población de Afganistán,
Liberia, Níger y la República Democrática
del Congo se triplicará para mediados del siglo,
y la cantidad de gente se duplicará en Etiopía,
Nigeria y Yemen.
"Es más, esos países tendrán
enormes concentraciones de gente joven. Si no son atendidas
sus libertades básicas y sus necesidades básicas
-- alimentos, vivienda, educación, empleo y otros
-- esos jóvenes fácilmente podrán ser
atraídos por la violencia, el conflicto civil o el
extremismo.
Y a causa de la migración mundial, el efecto del
rápido crecimiento de la población en África,
el sudeste asiático y en otros lados, se sentirá
también en el mundo desarrollado, aseveró
Hayden.
"Los países recipientes por supuesto que tienen
mucho que ganar con el influjo de trabajadores jóvenes,
particularmente aquéllos cuya población envejece
rápidamente en gran parte del mundo desarrollado.
Pero la integración social de los inmigrantes planteará
desafíos importantes en muchas naciones anfitrionas,
aumentando el potencial de disturbios y extremismo",
anotó Hayden.
EL CRECIMIENTO DE ASIA
Agregó Hayden agregó que la segunda tendencia
del siglo 21 que ha venido observando es el crecimiento
de Asia.
"En un reciente comentario editorial Henry Kissinger,
ex secretario de Estado y asesor de seguridad nacional de
los presidentes Nixon y Ford, denominó esto como
'un paso del centro internacional de gravedad del Atlántico
a los Océanos Pacífico e Indio'", anotó
Hayden. La CIA considera el crecimiento de Asia y de la
India y el surgimiento de nuevos centros económicos
como fuerzas transformadoras en el cambiante panorama mundial.
Hayden indicó que dentro de pocas décadas
el continuo crecimiento económico, el comercio y
la inversión extranjeros estrecharán los lazos
entre las naciones de Asia y también les darán
confianza en los asuntos internacionales. Las relaciones
entre China, India, Japón y las fuerzas que surgen
en la región se caracterizará por la competencia
para lograr influencia regional, y es posible que durante
este siglo China se convierta en una gran potencia.
Hayden admitió que, en los temas de importancia
real para la seguridad nacional de Estados Unidos, siempre
hay diferentes puntos de vista sobre hacia dónde
se encamina la China. "China no es un enemigo inevitable.
Hay buenas opciones políticas disponibles tanto para
Washington como para Pekín, que pueden mantenernos
en la senda pacífica y constructiva en la que hemos
estado desde hace casi 40 años", afirmó.
Aun cuando en recientes décadas ha venido incrementando
su poderío militar, China también está
profundamente preocupada del desarrollo económico
y la estabilidad política, agregó Hayden.
"Desde la perspectiva de Estados Unidos la creciente
participación de China con el resto del mundo se
debe principalmente a dos cosas: la necesidad de acceso
a los mercados, recursos, tecnología y destrezas,
y el deseo de asegurar su influencia en la región
y con los países en desarrollo en otras partes del
mundo", dijo Hayden.
Añadió que la actual conducta de China en
el campo internacional se enfoca casi exclusivamente en
objetivos chinos estrechamente definidos. "Si China
comienza a participar en el mundo con un enfoque menos estrecho,
ello tendrá gran influencia en las relaciones entre
China y Estados Unidos e en el nuevo siglo", dijo.
EUROPA Y ESTADOS UNIDOS
Los cambios en la relación entre Europa y Estados
Unidos definirán la tercera de las tendencias decisivas
que moldearán las relaciones internacionales en este
siglo, afirmó Hayden.
Los desacuerdos sobre la guerra en Iraq y el enfoque de
Estados Unidos en cuanto al terrorismo internacional han
planteado interrogantes al futuro de la Alianza Atlántica,
dijo.
"Esos desacuerdos son apenas los síntomas de
un cambio provocado por el fin de la Guerra Fría
Todo se reduce a esto: la relación entre Estados
Unidos y Europa no tiene que enfocarse primariamente en
Europa. Actualmente el continente es casi totalmente libre
y está en paz", dijo Hayden.
Actualmente la atención de Estados Unidos y Europa
puede enfocarse en resolver amenazas mundiales que afectan
a todos, indicó.
"Lo cierto es que, a casi dos décadas de la
caída del Muro de Berlín, Estados Unidos y
Europa todavía siguen debatiendo la mejor manera
de administrar los riesgos a la seguridad en el mundo posterior
a la Guerra Fría. A falta de una amenaza común
unificadora que supere a todas las demás, vienen
surgiendo diferencias sobre una diversidad de temas",
refirió Hayden.
Un tema importante, dijo Hayden, es cómo Estados
Unidos y Europa perciben el terrorismo. Para Estados Unidos
la guerra contra el terrorismo es mundial en alcance, lo
que requiere que el combate se libre donde el enemigo se
encuentre. Para Europa el terrorismo es un problema interno
y de aplicación de la ley y limita sus soluciones
a la seguridad nacional, dijo.
"Los diferentes criterios sobre la naturaleza de
las amenazas y las tácticas correctas para enfrentarlas
posiblemente impacte mucho de las relaciones entre Estados
Unidos y Europa durante este siglo, y los efectos se sentirán
en muchos niveles, desde la inteligencia y la aplicación
de la ley a la cooperación militar y la política
exterior", concluyó Hayden.
La transcripción de las declaraciones
de Hayden, están disponibles, en inglés,
en el sitio electrónico de la CIA