Washington – ¿Qué haría usted si
le entregasen un millón de dólares para construir
un vehículo robot que manejase a velocidad normal,
se estacionara, no chocara contra los transeúntes y
autos conducidos por pilotos profesionales, y obedeciera a
las normas de tráfico vial?
Jesse Farmer, un estudiante de postgrado de la Universidad
Tecnológica de Virginia (Virginia Tech),
aceptó con entusiasmo la oportunidad de participar
en un equipo conformado por otros universitarios e ingenieros
de la empresa TORC Technologies para hacer precisamente
eso. El grupo trabajó a un ritmo frenético
durante tres meses para modernizar un modelo híbrido
del Ford Escape al que agregaron cámaras, láseres,
dispositivos electrónicos, sistemas de posicionamiento
global y programas informáticos para una carrera
de automóviles robot que tuvo lugar en la antigua
base aérea George de la ciudad de Victorville (California).
La carrera, denominada “Desafío urbano”
fue patrocinada por la Agencia de Proyectos de Investigación
Avanzada de Defensa de Estados Unidos (DARPA), una pequeña
organización que durante 50 años de innovaciones
ha reunido a las mentes más brillantes y las ideas
más vanguardistas. Aunque su equipo se clasificó
en tercer lugar, Farmer declaró al Servicio Noticioso
desde Washington que no se le ocurría poder
trabajar en ningún otro proyecto que fuera “tan
increíble”.
DARPA se centra en la investigación para fines militares,
pero a través de la transferencia de tecnologías
muchos de los productos y sistemas que ha creado esta agencia
terminan tarde o temprano por encontrar usos en el ámbito
civil, como por ejemplo los sistemas de posicionamiento
global.
La carrera, que tuvo lugar en noviembre de 2007, atrajo
en un principio la participación de 89 equipos de
nueve países: Austria, Australia, Canadá,
China, Francia, Alemania, Israel, México y Nueva
Zelanda, cada uno de ellos dirigido por un líder
de equipo residente en Estados Unidos, tal como estipulan
las reglas del certamen. Tras inspecciones y pruebas de
selección, el número de equipos candidatos
se redujo a 11.
Ha sido la primera vez que vehículos conducidos
por robots se han cruzado con autos conducidos por seres
humanos en un entorno urbano. Para poner más aún
a prueba a los vehículos robotizados, el personal
de DARPA estaba listo para imponer multas de tráfico,
que a su vez se consideraban penalizaciones contra los equipos.
Ocurrieron accidentes y atascos de tráfico.
Los jueces observaron la carrera desde un avión
en el aire, gracias a un enlace que transmitía datos
y que tenía múltiples cámaras enfocadas
sobre cada vehículo. DARPA pidió a la empresa
Logos Technologies que adaptase una tecnología
que se utilizaba en la comunidad de inteligencia. Logos
tuvo tres semanas para que los jueces pudiesen ver en vídeo
la repetición instantánea desde distintos
ángulos, factor que resultó ser indispensable
a la hora de resolver disputas.
El equipo de Farmer se llevó un premio de 500.000
dólares, el equipo que quedó en segundo lugar,
la Universidad de Stanford, se llevó un premio de
un millón de dólares, y el equipo ganador,
la Universidad Carnegie Mellon, se llevó el bote
de dos millones de dólares.
“Desafío urbano” fue el último
de tres proyectos que patrocinó la agencia. El propósito
de DARPA era comprobar si un convoy militar podía
circular por una ciudad sin tripulación humana. La
carrera demostró que sí era posible.
Los vehículos sin conductores son apenas un objetivo
atractivo para las bombas terroristas y no ofrecen incentivos
a los secuestradores. Ahora, las fuerzas armadas tienen
que hacer el seguimiento de este proyecto y concretar una
aplicación real.
DE LA IDEA A LA REALIDAD
DARPA ha fomentado la creación de tecnologías
de sigilo, blindaje personal, equipos de visión nocturna
y mini vehículos aéreos no tripulados que
los infantes de Marina denominan sus “ángeles
de la guarda”. También ha colaborado con la
NASA en la creación del Robonauta, que combina un
robot y una plataforma móvil diseñada por
la empresa Segway.
El director de DARPA, Tony Tether, encabeza esta organización
de 240 personas que en fechas recientes celebró su
50 aniversario. DARPA tuvo sus comienzos en 1958, después
del lanzamiento sorpresa del satélite ruso Sputnik.
El presidente Dwight Eisenhower quiso asegurarse de que
Estados Unidos nunca jamás estuviera desprevenido
en el plano tecnológico.
La misión de DARPA se ha ampliado desde esa fecha
para incorporar maneras de fomentar sorpresas tecnológicas
contra posibles enemigos, demostrando –tal como hizo
con el “Desafío urbano”– que nuevas
ideas técnicas son posibles.
El senador John Warner ha dicho que industrias enteras
han evolucionado a partir de investigaciones financiadas
por DARPA en los campos de la fotónica, la tecnología
de la información y la microelectrónica. La
mesa de diseño de DARPA también ha engendrado
el cohete Saturno que contribuyó a iniciar las misiones
a la luna de la cápsula espacial Apollo.
Tether dijo al Servicio Noticioso que DARPA intenta
asegurarse de que el sector extranjero sea parte de su ecuación
intelectual. “Vigilamos lo que sucede en el mundo,
y en realidad es más fácil hacerlo”
ahora con Internet que, según recordó, fue
lanzado por DARPA.
El director explicó que su agencia –cuyo presupuesto
anual es de 3.000 millones de dólares– financia
investigaciones en todo el mundo “en su mayoría
a través de las universidades”, porque las
tecnologías básicas que estudian son más
fáciles de financiar y también porque la colaboración
con las universidades evita los problemas relativos al control
de las exportaciones. Las universidades reciben el 15 por
ciento de la financiación, mientras que la industria
absorbe el 80 por ciento.
¿Cómo crea DARPA tecnologías revolucionarias
y garantiza que el camino hacia la innovación no
desaparezca? Principalmente mediante la contratación
de buenos gestores de programas, a los que también
se les da la oportunidad de servir sólo durante cuatro
a seis años. “Es precisamente esa rotación
lo que ha hecho que DARPA sea tan fuerte hoy día”,
dijo Tether. “Creo realmente que es lo que nos distingue
de cualquier otro lugar”.
PRÓXIMOS PASOS
“Sólo podemos imaginar lo que acontecerá
en los próximos 50 años”, se aventuró
a decir el vicesecretario de Defensa Gordon England, pero
Estados Unidos seguirá dependiendo de DARPA “para
avanzar rápidamente en la frontera de las tecnologías
de manera que podamos utilizarlas en el terreno”.
DARPA seguirá explorando nuevas ideas que den a
Estados Unidos capacidades únicas. Todas sus decisiones
se basan en una lógica de seguridad nacional porque,
como explicó Tether: “la ‘D’ de
DARPA significa siempre defensa”.
Esto implica crear materiales más ligeros, más
fuertes y más baratos a la vez que se hace frente
a la amenaza de las armas peligrosas que causan trastornos
y que abarcan desde el ciberespacio hasta los agentes biológicos.