Washington – A pesar de la cantidad de vidas humanas
que cada día se lleva un antiguo parásito de
los más pobres y vulnerables del mundo, hay formas
eficaces de luchar contra el mortífero paludismo y
una serie de iniciativas internacionales para conocer y controlar
la enfermedad.
La malaria o paludismo infecta a más de 500 millones
de personas cada año y causa la muerte de más
de un millón, en su mayoría bebés,
niños pequeños y mujeres en estado de gestación,
casi todos en África. Muchos en todo el mundo están
comprometidos con su trabajo en la lucha contra la enfermedad
y a todos ellos se les reconoce el 25 de abril, Día
Mundial del Paludismo.
La conmemoración, instituida por la Asamblea Mundial
de la Salud 2007 de la Organización Mundial de la
Salud (OMS), es una oportunidad para que los países
en las regiones afectadas aprendan unos de las experiencias
de otros, para que nuevos donantes se unan en una alianza
mundial contra la malaria, para que las instituciones de
investigación y académicas expliquen los avances
científicos a expertos y al público, y para
que asociados, empresas y fundaciones muestren sus éxitos.
“La malaria es una enfermedad horrible, perenne y
antigua que tiene milenios de existencia” dijo al
Servicio Noticioso desde Washington el Dr. James
Herrington, director del Centro Internacional Fogarty de
la División de Relaciones Internacionales de los
Institutos Nacionales de la Salud. “Los mosquitos
se han adaptado muy bien y de forma persistente para conservar
su capacidad de transmitir el parásito que causa
esta enfermedad, pero eso no significa que el paludismo
no pueda ser eliminado”.
HAY QUE SEPARAR LOS MOSQUITOS Y LAS PERSONAS
El paludismo es una enfermedad transmitida por los mosquitos
y causada por el parásito unicelular plasmodium
falciparum, así como por tres especies relacionadas
muy similares. Cada parásito vive parte de su vida
en las personas y parte en los mosquitos. Los parásitos
se transmiten a las personas cuando un mosquito hembra infectado
del tipo anófeles produce una picadura.
En Estados Unidos, el paludismo fue por mucho tiempo un
problema en la húmeda zona del sureste. En 1947,
el Centro de Enfermedades Contagiosas del Servicio de Salud
Pública, hoy los Centros para el Control y Prevención
de las Enfermedades, y las agencias de salud de los trece
estados del sureste lanzaron el Programa Nacional de la
Erradicación de la Malaria, que principalmente consistió
en aplicar dicloro-difenil-tricloroetano (DDT) a las superficies
interiores de las viviendas rurales y los edificios en los
condados en los que el paludismo tenía una presencia
importante.
Al mismo tiempo, la Autoridad del Valle de Tennessee modificó
las vías de agua de la región para generar
potencia hidráulica y eliminar pantanos en los que
los mosquitos pudieran depositar huevos. También
en esa época Estados Unidos prosperaba y millones
de estadounidenses abandonaron las zonas rurales infestadas
de mosquitos para mudarse a las ciudades. Para finales de
1949, la malaria ya no era un problema de sanidad pública
significativo.
La mayoría de los usos del DDT se prohibieron en
Estados Unidos en 1972, cuando se determinó que la
sustancia química estaba conectada a daños
producidos en el medioambiente y en la salud pública.
En 2006, a pesar del debate continuo sobre la seguridad
de esta sustancia, la OMS emitió una declaración
promoviendo el uso en interiores, pero no agrícola,
del DDT para controlar el paludismo en zonas donde la enfermedad
es endémica.
“Uno de los éxitos que podemos destacar”,
comentó Herrington, “es que el uso del DDT
o componentes similares al mismo ha demostrado la capacidad
insecticida y repelente al mismo tiempo. Mantiene a los
mosquitos infectados con el parásito lejos de las
personas”.
La comunidad de sanidad pública, agregó Herrington,
apoya las restricciones de la OMS en cuanto a los usos externos
del DDT.
ACCIONES CLAVE
Según la OMS, las acciones clave para controlar
la malaria incluyen la diseminación en interiores,
un tratamiento rápido con artemisinina, una medicina
derivada de la planta del ajenjo dulce, combinada con un
segundo o tercer fármaco contra el paludismo, y el
uso de mosquiteros para las camas tratados con insecticida.
La combinación de la artemisinina, que interrumpe
el ciclo de vida del parásito en los humanos, con
fármacos como la sulfadoxina-pirimetamina y la cloroquina
hace que los parásitos no desarrollen resistencia
a ninguno de los fármacos.
Según un comunicado de prensa de la OMS “cuando
se utiliza correctamente con otros fármacos antipalúdicos
en tratamientos de combinación basados en la artemisinina,
esta es casi efectiva en un 95 por ciento para curar la
malaria y hace que sea poco probable que el parásito
se vuelva resistente al medicamento”.
El problema es que se tarda 18 meses en cultivar el componente
natural de la artemisinina y nadie lo ha podido sintetizar
todavía en un laboratorio.
Sin embargo, Joel Breman, Martin Alilio y Nicholas White
redactaron un documento de investigación de 42 páginas
que fue publicado con el título Defining and
Defeating the Intolerable Burden of Malaria III: Progress
and Perspectives (Definición y derrota de la
intolerable carga del paludismo III: Progreso y perspectivas)
en diciembre de 2007 en la revista científica American
Journal of Tropical Medicine and Higiene (Cuaderno
Estadounidense de Medicina Tropical e Higiene) en el que
explican como una coalición de asociados públicos
y privados apoyada por la Fundación Bill y Melinda
Gates utiliza biología sintética para fabricar
una artemisinina de bajo costo derivada de microbios.
La tercera acción, mosquiteros tratados con insecticida,
separa a los mosquitos de las personas. El mosquito anófeles
que transmite los parásitos se alimenta por la noche,
así que los mosquiteros han resultado muy efectivos.
Añadió que “hay estudios que han mostrado
que han reducido la muerte a causa del paludismo en casi
un tercio entre los niños en las áreas con
mayor incidencia de malaria en África”.
Además de estos instrumentos, y a largo plazo, los
programas de información e investigación sobre
el paludismo y el desarrollo económico serán
las mejores formas de luchar contra la enfermedad, dijo
Herrington.
“El paludismo es tanto resultado como causa de pobreza,
y el desarrollo económico es en verdad el instrumento
clave a largo plazo para luchar contra esta terrible enfermedad”,
indicó.
Para más información sobre el paludismo,
véase la página web de la OMS
así como la información proporcionada en inglés
en el suplemento sobre la malaria de la página web
del Centro
Internacional Fogarty.
Véase también una transcripción,
en inglés, de las palabras de la primera dama Laura
Bush sobre el Día Mundial del Paludismo en la página
web de la Casa Blanca.