Megann Andrew sonríe en su quinto cumpleaños en 2007. Sus padres la adoptaron de China cuando tenía un año de edad. |
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Washington – Según los expertos en adopción,
de los 143 millones de huérfanos en el mundo en desarrollo
Estados Unidos adopta más que el total de todos los
demás países combinados.
“Estados Unidos adopta tantos niños debido
a que aquí existe una cultura de la adopción.
En Estados Unidos, un niño no tiene que estar genéticamente
vinculado a sus padres para recibir el afecto que recibe
un niño propio; eso es poco común en muchos
otros países”, afirma Chuck Johnson del Consejo
Nacional para la Adopción, un grupo defensor de la
adopción con sede en Alexandria (Virginia).
Según Peter Selman de la Universidad de Newcastle
en Inglaterra, un destacado experto en adopción,
en 2006 los estadounidenses adoptaron 20.679 huérfanos
extranjeros mientras que todos los demás países
adoptaron 19.121 huérfanos.
De acuerdo con datos recientes del Departamento de Estado
de Estados Unidos, la mayoría de los niños
adoptados proviene de China y Guatemala, seguidos por Rusia
y Etiopía. Muchos huérfanos son adoptados
también de Corea del Sur, Vietnam, Ucrania, Kazajstán,
India, Liberia, Colombia, Filipinas, Haití y Taiwán.
Expertos afirman que las elevadas cifras de adopciones
estadounidenses de niños extranjeros reflejan, en
parte, el entendimiento que otros países tienen sobre
el grado al que Estados Unidos es capaz de llegar para proteger
a sus niños adoptados.
“La red se extiende de manera profunda y amplia”,
comentó Tom DiFilipo, presidente del Consejo Conjunto
de Servicios Infantiles Internacionales (Joint Council
on International Children’s Services), una de
las organizaciones estadounidenses de bienestar infantil
más antiguas y grandes. “En Estados Unidos
hay un sinfín de agencias, tanto públicas
como privadas, que se dedican a la protección infantil,
a nivel de condado, estatal y federal. En términos
de protección infantil en general, Estados Unidos
sin duda se clasifica en el nivel más alto”.
Por ejemplo, las leyes de protección infantil estadounidenses
exigen que los tribunales actúen con antelación
a los problemas que se presentan en la protección
infantil. “En muchos países, los tribunales
no pueden dar por terminada la custodia de los padres hasta
que el niño haya sido abandonado. Sin embargo, en
Estados Unidos los tribunales tienen la facultad de dar
por terminada la custodia de los padres cuando se sospeche
de abuso infantil”, explicó DiFilipo.
Por lo general, si un maestro u otro miembro de la administración
escolar sospecha que un niño es objeto de abuso,
la ley exige que esa persona informe de ello. En algunos
estados, la ley es aún más amplia. En Nueva
Jersey, indicó DiFilipo, se requiere que cualquier
persona que sospeche de abuso infantil informe a las autoridades.
La ley estadounidense no hace distinción entre
las responsabilidades de los padres adoptivos y las de los
padres biológicos, y extiende las mismas protecciones
a todos los niños. De hecho, todos los niños
extranjeros adoptados se convierten en ciudadanos estadounidenses
en el momento en el que entran en el país y, como
tal, se les otorga los mismos derechos que a los ciudadanos
de Estados Unidos.
Al mismo tiempo, los expertos indican que las numerosas
protecciones incluidas en el proceso de adopción
permiten alertar a posibles problemas en una etapa temprana,
aún antes de que se le dé a una familia el
visto bueno para la adopción.
Linda Perilstein, directora ejecutiva del centro de adopción
Cuna de esperanza (Cradle of Hope), una agencia
de adopción que ayuda a familias con el proceso,
explica: “Las familias que adoptan niños extranjeros
tienen que pasar por muchos niveles de escrutinio para demostrar
que reúnen las condiciones necesarias para adoptar
y ofrecer un hogar afectuoso y seguro a un niño necesitado”.
A nivel estatal, indicó, las familias tienen que
presentar un informe que indica que no tienen antecedentes
de comportamientos que puedan ser motivo de preocupación
en lo que atañe a su capacidad para criar un hijo;
también tienen que obtener referencias de otras fuentes,
permitir visitas al hogar, presentar autorizaciones médicas
y pruebas de que tienen suficientes recursos económicos,
y demás. A nivel federal, se tienen que someter a
una investigación de antecedentes adicional realizada
por la Oficina Federal de Investigaciones (FBI).
Si los eventuales padres superan la revisión inicial,
tienen que asistir a varias horas de capacitación
que les ofrece información general sobre el proceso
de adopción, las necesidades de los niños
en espera de ser adoptados y las condiciones específicas
del país de origen que puedan afectar la salud a
largo plazo de los niños, tales como los efectos
de la desnutrición y factores ambientales relevantes.
La capacitación previa al proceso de adopción
ha sido durante algún tiempo un elemento habitual
en el proceso de adopción en Estados Unidos. No obstante,
el Convenio de La Haya sobre la cooperación en materia
de adopción internacional, que Estados Unidos implementó
a partir del 1 de abril de 2008, exige ahora que todas las
adopciones que se lleven a cabo entre países participantes
incluyan por lo menos diez horas de capacitación
para los padres.
Después de que el niño llega al hogar, las
familias adoptivas se tienen que someter a por lo menos
tres visitas posteriores realizadas por un trabajador social
autorizado que pueda evaluar el ajuste familiar posterior
a la adopción, proporcionar apoyo y derivar a los
padres a otros servicios adicionales si fuera necesario.
“La supervisión que se realiza posteriormente
a la colocación en el hogar es la mejor manera de
descubrir posibles problemas, así como de prevenirlos”,
señaló DiFilipo.
A pesar de todas las protecciones, en Estados Unidos se
dan casos de abuso o abandono de niños adoptados.
Tras los informes de abusos de varios niños rusos
adoptados por sus padres estadounidenses durante los últimos
15 años, las autoridades tomaron medidas para cerrar
la mayoría de las agencias no acreditadas que se
vieron involucradas en estos casos. Pero los expertos señalan
que durante el mismo periodo de tiempo, más de 50.000
huérfanos rusos, la mayoría proveniente de
orfanatos institucionales, fueron adoptados por buenas familias
estadounidenses.