Naciones Unidas – Expertos en un foro que centró
su atención en el Día Mundial de la Propiedad
Intelectual, que se celebrará el 26 de abril, han dicho
que los países en desarrollo pueden ser los que más
se beneficien de las leyes de marcas registradas y leyes de
derechos de autor.
La reforma de las leyes de propiedad intelectual, aunada
a firmes gestiones de protección, puede desatar la
innovación técnica y creativa que caracteriza
el crecimiento y desarrollo a largo plazo de las economías
occidentales, afirmaron los expertos en materia de marcas
registradas.
Michael Ryan, director del Centro de Economía Creativa
e Innovadora de la Escuela de Derecho de la Universidad
George Washington, dijo que cuando las marcas registradas
y otras herramientas de propiedad intelectual son parte
de las estrategias nacionales de desarrollo pueden impulsar
el crecimiento y la prosperidad en sectores económicos
que van desde la agricultura y la medicina hasta el entretenimiento.
“En numerosos países en desarrollo nos han
comentado que los piratas constituyen un elemento bueno
porque crean trabajos. No es así. Los piratas no
son un elemento bueno. No crean trabajos locales muy buenos.
En lugar de ello, lo que hacen es que se llevan muchos empleos
buenos”, indicó Ryan durante el foro.
“Quienes falsifican películas no contratan
a directores, actores, cinematógrafos, técnicos
de sonido, ni tramoyistas; quienes falsifican software,
o programas informáticos, no contratan a universitarios
con titulaciones en informática o administración
de empresas. Lo que hacen es que fabrican discos que valen
unos cuantos centavos y pagan a sus trabajadores de la misma
manera”, agregó.
Bollywood, término con que se refiere a la industria
cinematográfica de la India, es una de las mayores
productoras de películas en el mundo, pero aún
se topa con el problema fundamental de la piratería,
señaló Ryan. “La piratería ha
hecho más difícil para los productores de
películas indios obtener réditos suficientes
de sus inversiones”, añadió.
“Si logran idear una manera de controlar la piratería
que se extienda a toda la cadena de distribución,
tendrán una oportunidad extraordinaria. Bollywood
no ha visto aún lo que podrá hacer con la
creatividad y ganancias que se desatarán”,
expresó.
Según Ryan, quienes se dedican a falsificar tecnologías
patentadas, expresiones creativas con derechos de autor
y productos con marca registrada operan industrias mundiales
cuyo valor asciende a miles de millones de dólares,
pero proporcionan sólo trabajos no cualificados y
con bajos salarios. Además, estos piratas no cumplen
con las prácticas adecuadas de fabricación,
y en lugar de ello fabrican productos de baja calidad que
pueden resultar ineficaces o francamente peligrosos. Indicó
Ryan que no aportan nada al bienestar de un país.
Estos piratas no abren sus fábricas para la inspección
a cargo de inspectores de salud y laborales; ni establecen
relaciones de confianza con los consumidores, ni tampoco
pagan impuestos, explicó Ryan.
PRODUCCIÓN DE CAFÉ
Mientras tanto, según comentaron los panelistas,
los productores de café colombiano y café
etíope gestionan de manera brillante sus marcas registradas.
Por medio de estrategias de comercialización, control
de la calidad y aplicación de la propiedad intelectual,
Colombia ha logrado vender su café a diez centavos
más por libra que el precio de mercado durante décadas,
señaló Ryan. “Es un logro extraordinario”,
manifestó.
La Federación Nacional de Cafeteros de Colombia,
organización sin fines de lucro establecida en 1927
por los agricultores del café, ha utilizado las marcas
registradas, la comercialización, la aplicación
de las leyes y un sistema interno de rendición de
cuentas para captar el reconocimiento internacional de su
café. Esta gestión se ha traducido en mejores
niveles de vida para 566.000 cafeteros y un mejor precio
para el café de Colombia en los mercados mundiales,
afirmó Mary Petitt, vicepresidenta de la federación.
El logotipo de la federación –Juan Valdez–
es reconocido en todo el mundo como “sello de calidad”
de una buena taza de café, dijo Petitt.
La gestión que ha llevado a cabo Etiopía
para controlar los nombres de sus tres cafés de alta
calidad: sidamo, harar y yirgacheffe, es una entre varias
iniciativas recientes dirigidas a dar a los países
en desarrollo y a sus agricultores y artesanos una participación
más grande en las ganancias.
Ron Layton, director ejecutivo de la organización
sin fines de lucro Light Years Intelectual Property, indicó
que la estrategia etíope apunta a controlar las marcas
y cambiar los términos de negociación de manera
que el precio del café y, por consiguiente, el ingreso
de los agricultores, aumente. El país actualmente
concede licencias libres de regalías que permiten
que terceras partes utilicen las marcas registradas. A cambio
de ello, los concesionarios tienen que hacer publicidad
del lugar de origen del café, educar a los clientes
sobre el café etíope y proporcionar información
sobre las ventas al por menor.
Como resultado de la nueva estrategia, Layton espera que
la demanda de café etíope aumente y traiga
de 100 a 150 millones de dólares en ingresos adicionales
al país cada año.
FABRICACIÓN DE TEXTILES
Por otro lado, el abogado Anthony Carroll, que reside en
Washington, dijo que la desaparición de la tradicional
fabricación textil en África Occidental es
una triste lección sobre cómo una región
perdió el control de su patrimonio creativo y no
pudo proteger sus mercados.
Durante los años ochenta, en el pico de su producción,
600.000 toneladas del singular algodón teñido
y secado en cera fueron producidas por más de 100.000
obreros. Sin embargo, en los años noventa, entre
140 y 180 fábricas en África Occidental cerraron.
Los empleos se trasladaron a China, donde se fabrica actualmente
la mayoría del tradicional paño estampado.
PROTECCIÓN DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL E INNOVACIÓN
Después de las reformas a las leyes nacionales de
propiedad intelectual, las compañías biomédicas
en Brasil y Jordania se han convertido en “innovadores
muy dinámicos”, señaló Ryan.
Una compañía brasileña ha dedicado
décadas de investigación a desarrollar sus
propios productos. Por otro lado, una compañía
jordana, en vez de enfocarse en la producción de
fármacos genéricos, ha obtenido 80 patentes
con valor de cinco millones de dólares desde 2006.
Layton indicó que varios países en desarrollo
ya se han dirigido a él para preguntarle cómo
pueden proteger sus productos y ha identificado 30 industrias
potenciales en África que se beneficiarían
de la protección de la propiedad intelectual.