Washington – Como una respuesta agresiva ante la creciente
crisis mundial de alimentos, el presidente Bush ordenó
un aporte de casi 200 millones de dólares en ayuda
alimentaria de emergencia de Estados Unidos para las entidades
mundiales de socorro dedicadas a mitigar la inestabilidad
política en algunas regiones.
“Esta ayuda alimentaria adicional afrontará
el impacto del alza del precios de las mercancías
en los programas estadounidenses de ayuda alimentaria de
emergencia, y se usará para satisfacer las necesidades
no previstas de ayuda alimentaria en África y en
otros lugares”, afirmó la Casa Blanca en una
declaración.
Bush indicó el 14 de abril al secretario de Agricultura,
Ed Schafer, que retire los fondos del Fideicomiso Humanitario
Bill Emerson, una reserva económica para alimentos
en casos de emergencia en los países en desarrollo,
para atender las necesidades mundiales de emergencia en
el extranjero. “Con esta acción, una cifra
estimada en 200 millones de dólares en ayuda alimentaria
de emergencia estará disponible a través de
la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional
(USAID)”, indicó la Casa Blanca.
La decisión fue tomada el 14 de abril durante la
reunión de gabinete en la Casa Blanca, entre el presidente
y sus asesores principales de seguridad nacional, cuando
el presidente expresara su preocupación por la grave
crisis, que no sólo amenaza las vidas sino es también
la razón de violencia civil que empeora.
“Estamos en el proceso de analizar diferentes formas
de satisfacer algunas de las necesidades de alimentos en
varios países, va más allá de lo repartido”,
afirmó la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino,
el 14 de abril. “El presidente ha tratado el asunto
con sus asesores de seguridad nacional y pidió que
el Departamento de Estado y USAID analizar lo que se puede
hacer en el corto plazo”.
La Casa Blanca señaló que Estados Unidos
es el proveedor más grande de ayuda alimentaria en
general, al aportar más de 2.100 millones de dólares
equivalentes 2,5 millones de toneladas métricas de
mercancías a 78 países en desarrollo en 2007.
“Somos el proveedor más grande del mundo también
para ayuda alimentaria de emergencia, al entregar 1,5 millones
de toneladas métricas de ayuda alimentaria de emergencia
valuada en 1.200 millones de dólares a 30 países
en 2007”, reiteró en una declaración.
La Casa Blanca indicó que la ayuda alimentaria estadounidense
de emergencia auxilió a casi 23 millones de personas.
“La USAID busca invertir en la producción
agrícola de los países en desarrollo como
estrategia para aumentar la disponibilidad de los alimentos.
Al colaborar con instituciones y socios locales, USAID introduce
nuevas políticas y capacidad de adaptación
tecnológica para mitigar las consecuencias a corto
y largo plazo”, dice la declaración de la Casa
Blanca.
CAUSAS MÚLTIPLES
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura
y la Alimentación (FAO), atribuye el aumento en los
precios mundiales de los alimentos a una combinación
de factores, que incluye una producción reducida
por el cambio climático, niveles históricamente
bajos de reservas de alimentos, onsumo más alto de
carne y productos lácteos en las economías
en surgimiento, mayor demanda en la producción de
biocombustibles, sequías y un costo más alto
de energía y transporte.
El precio del barril de petróleo aumentó
a 113 dólares el 15 de abril en los mercados mundiales
de mercancías. El precio ha aumentado 18 por ciento
desde principios de 2008.
Durante el fin de semana, ministros de finanzas y presidentes
de los bancos centrales del Grupo de los Siete (G7), se
reunieron en Washington e hicieron un llamado para tomar
una acción inmediata para enfrentar el alza en los
precios de los alimentos.
“El problema es muy grave en todo el mundo por los
graves aumentos de precios y hemos visto amotinamientos
en Egipto, Camerún, Haití y Burkina Faso”,
afirma Jacques Diouf, director general de la Organización
de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación
(FAO), con sede en Roma. “Existe un riesgo de que
estos disturbios se expandan a otros países donde
50 ó 60 por ciento del ingreso se destina a la alimentación”.
La FAO informó también de incidentes de disturbios
civiles debido a los precios de los alimentos en Indonesia,
Costa de Marfil, Mauritania, Mozambique, Bolivia, Senegal,
Filipinas y Uzbekistán.
El 12 de abril, el Senado haitiano destituyó al
primer ministro Jacques Edouard Alexis después una
semana de amotinamientos por el alza en los precios de los
alimentos. De acuerdo con informes noticiosos, el gobierno
del presidente René Préval convenció
a los manifestantes de terminar el conflicto, pero no antes
de que los manifestantes saquearan almacenes gubernamentales
y atacaran tiendas a pedradas.
De acuerdo con funcionarios de las Naciones Unidas, el
precio de los alimentos básicos tales como arroz,
fríjol, fruta y leche condensada se elevó
hasta en 50 por ciento en el último año, mientras
que el costo de la pasta se ha elevado a más del
doble en Haití. El secretario general de las Naciones
Unidas, Ban Ki-moon, urgió a países donadores
a proporcionar ayuda de emergencia.
“El rápido aumento en la crisis de disponibilidad
de alimentos ha alcanzado proporciones de emergencia en
el mundo. El Banco Mundial señaló que la duplicación
de los precios de los alimentos durante los últimos
tres años puede empujar a 100 millones de personas
en países de bajo ingreso aún más en
la pobreza”, afirmó Ban el 14 de abril durante
una reunión especial del Consejo Económico
y Social de las Naciones unidas.
“La comunidad internacional necesita también
tomar acción urgente y coordinada para prevenir implicaciones
políticas y de seguridad más graves de esta
crisis en aumento”, expresó Ban.
El Banco Mundial, con sede en Washington, calcula que 33
países enfrentan disturbios sociales por el alza
en los precios alimentarios y energéticos. En marzo
el Programa Mundial de Alimentos (WFP) pidió 500
millones de dólares adicionales para responder al
dramático aumento de precio de los alimentos y combustible,
que se han elevado en 55 por ciento desde junio de 2007.
El WFP, dice que ha recibido sólo 13 por ciento,
o 12,4 millones de dólares, de los 96 millones de
dólares necesarios para ayudar a 1,7 millones de
personas en Haití.
“Estados Unidos, la Unión Europea, Japón
y otros países de la Organización de Cooperación
y Desarrollo Económico deben eliminar esta disparidad
– o mucha más gente sufrirá y morirá
de hambre”, declaró Robert Zoellick, presidente
del Banco Mundial, en un discurso reciente. “La política
alimentaria necesita la atención de los más
altos niveles políticos, porque ningún país
o grupo puede resolver estos retos entrelazados”.
De acuerdo con el Banco Mundial, desde principios de 2006
hasta principios de 2008, los precios mundiales del trigo
aumentaron por lo menos 180 por ciento y se han elevado
aún más desde entonces.
“Esta tormenta perfecta ha golpeado con una velocidad
e intensidad que muy pocos predijeron”, afirma Michael
Usnick, director de la oficina de Relaciones de Estados
Unidos en el Programa Mundial de Alimentos.