El autor P.W. Singer | |
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Washington – El uso de niños como soldados no
es solamente abuso infantil, sino que también es una
amenaza a la seguridad nacional y mundial, indica Peter Warren
Singer, investigador principal y director de la Iniciativa
para la Defensa en el Siglo XXI, de la Institución
Brookings, entidad investigadora de políticas con sede
en Washington.
“Hay que empezar a mirar este asunto no sólo
como un tema de derechos humanos, sino como algo decisivo
para la seguridad mundial y nacional”, dijo Singer
al Servicio Noticioso desde Washington.
“No es que los derechos humanos no sean importantes,
pero hay que observarlos en un contexto más amplio”,
anotó.
Los países deben tener “interés firme”
en frenar el empleo de los niños soldados, dijo,
porque al hacerlo establecen un mecanismo para reducir la
cantera que los estados fallidos y los terroristas puedan
explotar.
Singer condena la tendencia entre quienes elaboran políticas
a colocar en una categoría independiente el tema
de los niños armados. “El asunto de los niños
soldados no es sólo un asunto sobre niños”,
dijo Singer. Es “componente inherente del desmoronamiento
que estamos viendo en la seguridad mundial”.
Singer es autor del libro Children at War (Niños
en la guerra), que recibió el premio literario Robert
F. Kennedy 2006. El libro examina de manera integral las
condiciones precarias de 300.000 niños soldados en
conflictos en todo el mundo.
Los niños soldados son utilizados en los conflictos
porque se los considera baratos, disponibles inmediatamente,
son moldeables y su pérdida no importa. Según
Singer, el empleo de niños soldados facilita empezar
un conflicto, más difícil terminarlo y los
acuerdos de paz más difíciles de mantener.
Los niños guerreros suelen ser secuestrados, y con
frecuencia son los más paupérrimos entre los
pobres, no tienen a nadie que les proteja o guíe
y no tienen esperanzas inmediatas de asistir a la escuela
u obtener un empleo.
Niños soldados y pandillas
El concepto de soldado y de combate de guerra, para la
mayoría del mundo occidental, es de adultos organizados
en un ejército profesional, pero ese no es el caso
en gran parte del mundo, dijo.
“Observemos la mayoría de los conflictos y
a los ‘actores’ sobre el terreno: No están
organizados de forma concreta, no son ejércitos profesionales
con una burocracia en el sentido que aquí le damos
al término”, dijo Singer. “Si se mira
a los actores sobre el terreno y la forma en la que realmente
operan, en muchos aspectos, se parecen y actúan más
como pandillas que como batallones o regimientos”,
dijo, y agregó que los niños combatientes
suelen luchar más por intereses locales o regionales,
que por políticas a “gran escala”.
Singer comentó que hay paralelos entre los niños
soldados en algunos lugares del mundo y las pandillas que
se ven en Estados Unidos. En ambos casos, dijo, los jóvenes
son reclutados en áreas pobres en donde no existe
una buena gobernabilidad.
“Reclutan jóvenes que buscan algún
tipo de significado. La idea es que quién tiene una
pistola en la mano tiene más poder en la comunidad,
tiene protección", dijo.
También hay paralelos más trágicos
entre las pandillas y los niños soldados, como son
los daños a la comunidad. “No sólo hace
daño a la gente que está en la pandilla, sino
que se causa un deterioro mayor”, expresó Singer.
Las herramientas para prevenir tanto las pandillas como
los niños soldados también son similares,
dijo Singer. En ambos casos, dijo, debe haber un plan para
rehabilitar y reintegrar a los jóvenes en la sociedad
y prevenir más reclutamientos.
“El gran paralelo entre las pandillas y los niños
soldados es que no se trata de atrapar solamente al ‘soldado
raso’, la clave es encontrar a los organizadores”,
explicó Singer.
Buscar a los organizadores
En el campo de batalla, centrarse en los líderes
de los niños soldados es especialmente importante,
dijo Singer. Los ejércitos profesionales dudan en
matar a un niño, reconoció, “pero un
bala de un chico de 14 años es tan mortífera
como la que dispara un hombre de 40”.
Singer dice que en la batalla la meta es hostigar y disipar
las unidades de niños soldados, sin destruirlos.
Para ello se utilizan una variedad de tácticas, dijo.
El objetivo principal, indicó, es “eliminar
al líder adulto al mando”. Cuando se logra
eso, las unidades de niños soldados “suelen
disolverse”, dijo Singer.
Además de tratar las causas que forjan canteras
de posibles niños soldados, como la pobreza y la
desubicación social, se deben tomar medidas para
crear más consecuencias negativas que beneficios
para quienes explotan a los niños, indicó
Singer. Ello implica centrarse en los cabecillas de grupos
guerreros y de otros grupos que reclutan niños para
combatir.
Singer urgió a la comunidad internacional ejercer
presión no sólo contra los cabecillas de grupos
guerreros sino también contra quienes los apoyan
económicamente y sus socios comerciales.
"Esto comienza a ocurrir lentamente. Algunos líderes
de niños soldados han sido arrestados y acusados
de crímenes de guerra y abuso infantil. Pero hay
que hacer más porque la voluntad políítica
actual es insuficiente para esa tarea", afirmó.