Washington – La Tierra se calienta, la nieve y el hielo
se derriten, y el nivel del mar se eleva: los efectos del
cambio climático amenazan más que el medioambiente
físico.
A menos que la tendencia al calentamiento sea controlada,
la gente en todo el mundo se enfrenta a más lesiones,
enfermedades y muertes relacionadas con el aumento de los
desastres naturales y las olas de calor. Las personas experimentarán
altos niveles de enfermedades transmitidas por los alimentos,
el agua u otros vectores (insectos u animales). Algunos
contraerán, y posiblemente morirán, de enfermedades
relacionadas con la alta concentración de contaminación
atmosférica.
Las poblaciones se desplazarán a causa del aumento
del nivel del mar y se verán afectadas por la sequía
y la hambruna. Al fundirse los glaciares, el ciclo hidrológico,
el movimiento continuo de agua sobre y bajo la superficie
de la Tierra se verá alterado y esto hará
que cambie la productividad de las tierras de cultivo.
Esta descripción no es de un escenario de ciencia-ficción.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene un
sitio Web dedicado al Día Mundial de la Salud, que
se celebra el 7 de abril cada año, en el que expresa
que “ya estamos comenzando a poder medir algunos de
esos efectos en la salud”.
La OMS estima, por ejemplo, que para el año 2000
la carga mundial de enfermedades debida al cambio climático
era de más de 150.000 muertes al año. El tema
del Día Mundial de la Salud 2008 es “Proteger
la salud frente al cambio climático”.
CLIMA Y SALUD
El tiempo y el clima han afectado la salud humana desde
que los primeros pueblos temblaban de frío, se asaban
de calor o se morían de hambre porque la vegetación
era escasa.
“Lesiones, desplazamientos y muerte como resultado
de inundaciones, huracanes, tornados e incendios forestales”,
escribieron el Dr. Howard Frumkin y sus colegas en un artículo
titulado Climate Change: The Public Health Response
(El cambio climático: respuesta de la sanidad pública)
que se publicó en marzo en la revista American
Journal of Public Health.
Frumkin dirige el Centro Nacional de Salud Ambiental, parte
de la Agencia de Estados Unidos para el Registro de Sustancias
y Enfermedades Tóxicas.
Escribieron que “una categoría completa de
enfermedades, las enfermedades tropicales, derivan su denominación
de un clima en particular, el clima y el tiempo afectan
la distribución y el riesgo de muchas enfermedades
transmitidas por vectores, tales como la malaria, la fiebre
amarilla, la peste y la fiebre del dengue. El clima también
afecta al riesgo de enfermedades provenientes de alimentos
y agua y el brote de enfermedades infecciosas tales como
el hantavirus, la fiebre hemorrágica Ebola y el virus
del Nilo”.
Ejemplos recientes de los efectos en la salud derivados
del clima incluyen las altas y anormales temperaturas en
Europa en el verano de 2003 que fueran asociadas con 35.000
muertes más de lo habitual en el mismo período
en años anteriores, un aumento mundial en la diarrea,
malaria y la desnutrición que causó más
de 3,3 millones de muertes en el año 2002; y 55.000
casos de infección de la fiebre viral del dengue
transmitida por mosquitos en los cuatro meses pasados en
Brasil, con casi 70 muertos en Río de Janeiro.
“Veo el cambio climático como uno de los desafíos
más serios en la salud” dijo al Servicio Noticioso
el Dr. Jonathan Patz, profesor en el Departmento de Ciencias
de la Salud de la Población en el Instituto Nelson
de la Universidad de Wisconsin-Madison, “porque cruza
muchas vías que intervienen en nuestra salud”.
Patz, autor principal que dirige los informes de evaluación
para el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio
Climático Panel Intergubernamental desde 1995, indicó
que el clima afecta varias enfermedades infecciosas, muchas
de las cuales se alojan en insectos.
“Simplemente un pequeño cambio de temperatura
puede afectar el ciclo de transmisión y desarrollo
de parásitos dentro de estos insectos de sangre fría,
expresó, “y esta es la razón por la
que uno o dos grados de elevación de la temperatura
o incluso medio grado, puede tener una tremenda influencia
en la transmisión de la malaria, por ejemplo. El
parásito se desarrolla mucho más rápido
dentro de un mosquito, la temperatura puede cambiar las
tasas de picaduras y existen todo tipo de factores de amplificación
cuando uno trata con un sistema biológico como el
de una enfermedad que surge en los mosquitos”.
RESPUESTA DE LA SANIDAD PÚBLICA
Hay pocas dudas entre los expertos de que el cambio climático
es real y afectará la vida en todo el mundo durante
los años venideros, quizá siglos.
Antonio Busalacchi, director del Centro Interdisciplinario
de Ciencias del Sistema Terrestre de la Universidad de Maryland
en College Park, dijo al Servicio Noticioso desde Washington
que “hay amplio consenso en la comunidad científica
de que el planeta está calentándose y de que
el hombre tiene un impacto en ello que se puede demostrar”.
La única incertidumbre, añadió está
en reducir a escala regional la métrica mundial del
cambio climático, llevarlo a la escala de pequeños
países o estados.
“Las incertidumbres esencialmente tratan de si las
escalas espaciales de nuestras proyecciones de temperatura
y precipitación son válidas y en cuanto al
calentamiento, ¿cuánto se produce y a qué
velocidad?, dijo Busalacchi. “La práctica va
a reducir estas incertidumbres para que mejoremos y aumentemos
la confianza de estas escalas regionales”.
Las implicaciones del cambio climático en la salud
también serán a escala local y regional, dijo
Frumkin al Servicio Noticioso desde Washington, y cada parte
del mundo tendrá su propia serie de problemas.
“Se anticipa que la producción agrícola
será un problema en el África subsahariana
y en el sur de Asia, pero no tanto en América del
Norte. Se anticipa que las olas de calor serán un
problema en la sección norte de America del Norte
pero no tanto en las primeras dos regiones mencionadas.
Lo que esto significa es que el pronóstico y preparación
tendrán que llevarse a cabo a escala local y regional”,
dijo.
El enfoque de la sanidad pública comienza con la
recolección de datos en una gama de variables: clima,
ecosistema, clima extremo, infestación de mosquitos
y otros. Entre las funciones de la sanidad pública
importantes para tratar el cambio climático están
la vigilancia de enfermedades, investigación de métodos
de modelar y predecir, planificación y preparación,
investigación de brotes y capacitación.
“Todo ello son buenos instrumentos a la disposición
de la sanidad pública”, dijo Frumkin. “No
hay nada radicalmente innovador en esto, pero hay que llevar
a cabo este trabajo a diferente escala que anteriormente
y con una amplia gama de problemas en perspectiva, quizá
más amplia de lo que nunca lo hayamos hecho”.