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Manifestantes en Los Angeles, el 14 de marzo de 2008. |
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Washington – Las familias y los escolares que visitaron
la capital de la nación, durante las vacaciones de
primavera en Estados Unidos, tuvieron la oportunidad de presenciar
un acto de acción política directa, cuando los
que protestaban contra la guerra contra Iraq se mezclaron
con turistas y residentes el 19 de marzo.
Los manifestantes, jóvenes y viejos, se dispersaron
por la ciudad para recordar el quinto año del conflicto,
expresando públicamente sus preocupaciones. La policía
ecuestre observaba plácidamente desde sus caballos
a un grupo que cruzaba la plaza McPherson llevando un cartel
de color naranja que decía “Fuera de Iraq,
lejos de Iran”. Otros grupos pacíficos cantaban,
cerca de la Casa Blanca y otros edificios del gobierno federal,
consignas y cantos contra la guerra.
Ese mismo día el presidente Bush, habló en
el Pentágono y admitió que “es comprensible
el debate sobre si valía la pena pelear esta guerra,
si vale la pena ganar esta pelea, y si es que podemos ganarla”.
Pero reiteró su apoyo a la guerra en Iraq diciendo
que la movilización o incremento de tropas llevado
a cabo, está dando resultado. “La batalla en
Iraq ha sido más larga y más difícil
y más costosa de lo que anticipamos, pero es una
guerra que debemos ganar”, agregó al elogiar
el coraje y la determinación de los soldados, calificando
a la acción militar de noble, necesaria y justa.
Cerca del Capitolio y las calles adyacentes los estadounidenses
provenientes de varios puntos del país mostraban
su desacuerdo.
Los Veteranos por la Paz entonaban respuestas, adecuando
las órdenes militares a palabras a la marcha en favor
de la paz, y no a los campos de ejercicio. Los miembros
del grupo levantaban carteles y hacían gestos de
paz. Algunos de ellos iban en silla de rueda. Al detenerse
frente a la Casa Blanca un miembro del grupo pronunció
un discurso condenando la guerra.
“Apoyen a nuestras tropas, tráiganlas de regreso”,
era el sentimiento expresado por muchos.
Mike Ferner, efectivo del hospital de la Armada o especialista
médico durante la guerra de Vietnam, dijo al Servicio
Noticioso desde Washington “estoy aquí
por que aparentemente este presidente no está interesado
en escuchar la voluntad de la mayoría del pueblo
en este país y por ellos debemos salir afuera y hacer
más manifestaciones, lo que realmente necesitamos
es frenar el modo de actuar al que se han acostumbrado”.
Dijo que la meta de los participantes era difundir ese mensaje
pacíficamente.
Más llamativos eran los grupos envueltos en telas
negras y luciendo máscaras blancas que se desplazaban
en silencio por la ciudad. El grupo denominó a su
protesta la “Marcha de la muerte”.
La Constitución de Estados Unidos garantiza
derecho a la libre expresión
Aunque la manifestación en Washington no fue tan
grande como otras en el pasado, fue seria. Los manifestantes
trataron de bloquear al Servicio de Rentas Internas (IRS),
el organismo encargado de recolectar impuestos en Estados
Unidos, para simbolizar una solicitud para frenar el flujo
del dinero de quienes pagan impuestos en Estados Unidos
para financiar la guerra en Iraq. Algunos grupos interrumpieron
el tráfico. Unas pocas docenas fueron arrestados
en distintos de la ciudad.
"Protestar no es ilegal. Es nuestro derecho. Está
en la Carta de Derechos de la Constitución",
dijo el oficial Josh Aldiva, portavoz de la Policía
Metropolitana, en declaraciones al Servicio Noticioso
desde Washington. Pero cuando los manifestantes violan
la ley al bloquear el tráfico, cruzar una barrera
policial o tratar de entrar a un edificio de acceso restringido,
pueden ser arrestados.
En esos casos, explicó Aldiva, se lleva a la gente
a una estación de la policía local, donde
se examinan sus antecedentes. Si no tienen antecedentes
penales es posible que se les cobre una multa y luego pueden
irse.
Varias agencias encargadas de aplicar la ley, locales y
federales, vigilaron las protestas, que fueron tranquilas
a pesar de los arrestos. De acuerdo con Ernestine Fobbs,
oficial de prensa de los Servicios Federales de Protección,
“en el IRS fue pacífico, pero aún así
se exige acusar a las personas que no obedecieron”.
Un grupo de gente reunida para contrarrestar a los manifestantes
contra la guerra se reunió en un centro de reclutamiento
militar con carteles que decían "Apoyamos a
nuestros valientes soldados y a su justa misión".
La desobediencia civil está profundamente
arraigada en la historia de Estados Unidos
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Más de 250 mil manifestantes marchan en Washington, D.C., contra la guerra de Vietnam, el 15 de noviembre de 1969. |
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La desobediencia civil es un arma antigua en el arsenal
de los disidentes en Estados Unidos, que data desde la Fiesta
del Te en Boston en 1773, cuando los colonizadores echaron
al mar la carga de te de un barco británico en el
puerto de Boston, en protesta contra el injusto sistema
británico de impuestos y aranceles aduaneros.
El ensayo sobre la desobediencia civil, que escribió
David Thoreau en 1849 todavía tiene resonancia entre
los estadounidenses: “La autoridad del gobierno es
todavía impura, para ser estrictamente justa debe
tener la sanción y el consentimiento de los gobernados”.
La protesta no violenta fue empleada en el movimiento de
derechos civiles en las décadas de 1950 y 1960, y
en los movimientos contra la guerra de Vietnam en las décadas
de 1960 y 1970. En esos movimientos se aplicaron las marchas
y las sentadas, forma de resistencia pasiva.
Antes de la marcha en favor de la paz, organizadores como
el grupo Unidos por la Paz y la Justicia, ofrecieron entrenamiento
para la protesta no violenta y el activismo político.
Similares acontecimientos fueron realizados en otras ciudades
del país.
Diane Rosen, que protestó contra la guerra, dijo
al Servicio Noticioso desde Washington, que “solamente
quiero tomar parte para que la gente sepa que hay otros
que piensan de esta manera”.