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“El
comercio también tiene un propósito estratégico
más extenso. Cuando suscribimos tratados de libre comercio,
reforzamos compromisos con la democracia y la transparencia
y el imperio de la ley. Al promover un futuro de libertad
y progreso y esperanza, creamos una alternativa a la visión
de los terroristas y extremistas que medran en sociedades
atrapadas en la pobreza y desesperanza. En otras palabras,
el comercio ayuda a las democracias a florecer; ayuda a aumentar
la prosperidad”, declaró el presidente ante la
Cámara Hispana de Comercio de Estados Unidos, el 12
de marzo en Washington.
A continuación la traducción de las palabras
del presidente tal como fue publicada por la Casa Blanca:
(comienza el texto)
LA CASA BLANCA
Para su publicación inmediata
Oficina del Secretario de Prensa
12 de marzo de 2008
10:41 A.M. EDT
EL PRESIDENTE: Gracias. Gracias. Siéntese. Gracias
mi amigo, David. Gracias por volver a invitarme a hablar.
Ésta es una oportunidad de practicar mi español.
(risas). por supuesto, muchas personas dicen que debo dedicarle
más tiempo a practicar mi inglés. (Risas.)
Pero es un gran gusto para m estar con ustedes. (Aplausos.)
Realmente me encanta el espíritu empresarial en
todas las comunidades. Y es evidente en la comunidad latina.
Como saben, tengo la dicha de ser tejano y pude ver con
mis propios ojos, como gobernador, la increíble iniciativa
y empuje de los hispanos que vivían en mi estado.
Y lo mismo sucede en todo el país. Y, entonces, parte
de mi propósito al venir aquí es darles las
gracias por ayudar a otros a alcanzar la meta de ser dueño
de una pequeña empresa; gracias por generar empleo;
gracias por dar un buen ejemplo, y gracias por ser mis amigos.
David, como sabe, he estado en la Cámara Hispana,
creo que es mi tercera vez. pero conozco a muchos de ustedes
personalmente. Y éste quizá sea mi discurso
de despedida como Presidente a la Cámara Hispana,
pero de hecho, no será mi despedida a usted como
amigo. (Aplausos.)
Le agradezco no sólo a David, sino a Augie Martínez.
Les agradezco a los directores de la Cámara Hispana.
Le agradezco a mi viejo amigo, Héctor Barreto, que
está aquí con nosotros. (Aplausos.) Michael
Barrera, gracias a ambos. se lo agradezco, Miguel. (Aplausos.)
Y han venido miembros de mi gabinete porque hoy hablaré
sobre un asunto muy serio, un asunto de mucha relevancia
para el futuro de ustedes y el futuro de este país.
Y, entonces, le doy la bienvenida al secretario de Defensa,
Bob Gates. (Aplausos.) El secretario del Tesoro, Hank Paulson.
(Aplausos.) El secretario de Agricultura, Ed Schafer. (Aplausos.)
El secretario de Comercio, Carlos Gutiérrez. (Aplausos.)
Elaine Chao, la secretaria de Trabajo, está con nosotros.
(Aplausos.) Susan Schwab, la representante comercial de
Estados Unidos, está con nosotros. (Aplausos.) No
se trata de una reunión de gabinete. (Risas.)
Se trata de personas que están aquí para
poner un signo de exclamación en el tema del que
les hablaré hoy. Entonces, les agradezco a todos
por asistir. Les agradezco por su tiempo.
También quiero darle la bienvenida a Carolina Barco,
la embajadora de Colombia. (aplausos). y a los miembros
del cuerpo diplomático que nos acompañan.
Mucho ha cambiado desde que me dirigí a este grupo
por primera vez. Tuve que enfrentar decisiones muy difíciles
sobre el gasto y tuve que hacer negociaciones diplomáticas
muy delicadas. Eso se llama planear una boda. (Risas.) La
boda. (risas). de mi niñita. (Risas.)
Realmente aprecio el hecho de que trabajemos juntos. Simplemente
quiero pasar revista a un par de asuntos que han tenido
un gran impacto. En primer lugar, trabajamos juntos para
iniciar un periodo de crecimiento económico sostenido.
Recuerdo que me reuní con algunos de ustedes inmediatamente
después de los ataques y nos preguntamos si nuestra
economía aguantaría o no un atentado terrorista.
al fin y al cabo, había recesión precisamente
cuando asumí el mando, luego los terroristas atacaron,
luego tuvimos escándalos empresariales.
Y muchas personas se preguntaban si esta economía
era lo suficientemente resistente como para aguantar esas
presiones. Y resulta que sí lo es. Y deseo agradecerles
muchísimo por apoyar el plan de recortes tributarios
que tuvieron un efecto positivo en las pequeñas empresas
de todo Estados Unidos durante ese periodo. Pienso que cuando
la gente analice en retrospectiva esta época en la
historia de nuestra economía, reconocerá que
los recortes tributarios surten efecto. Han tenido un impacto.
Y eso es lo que estamos volviendo a hacer. Hemos ingresado
a un periodo difícil. Tengo confianza en la economía
de Estados Unidos a largo plazo. S que es resistente. Sé
que somos emprendedores. Sé que resistiremos estos
tiempos. Deseo darles las gracias por apoyar el paquete
de estímulo económico que aprobamos, que otorga
grandes incentivos a las pequeñas empresas para que
se expandan, y pone dinero en los bolsillos de las personas
que lo han ganado.
El secretario Paulson me ha asegurado -es un hombre eficiente-
que los cheques serán enviados por correo la segunda
semana de mayo. Lo otro que quiero asegurarles es que si
el Congreso trata de aumentar los impuestos, yo lo vetaré.
No necesitamos aumentos tributarios. (Aplausos.)
Agradezco su firme respaldo a la Ley para que Ningún
Niño se Quede Atrás (No Child Left Behind).
Concordamos que un sistema que simplemente promueve a niños
sin evaluarlos es inexcusable. Ustedes se dieron cuenta
temprano de que a muchos niños latinos se les negaba,
ya saben, la gran promesa de Estados Unidos porque no recibían
la buena educación que esperamos. Y, entonces, le
hicimos frente a este asunto de darse por vencidos demasiado
pronto con los niños. Exigimos responsabilidad. Gastamos
más dinero, pero a cambio del dinero adicional, esperamos
que las escuelas evalúen y esperamos que las escuelas
corrijan los problemas temprano, antes de que sea demasiado
tarde.
No Child Left Behind está surtiendo efecto. Evaluamos
al cuarto grado. los hispanos en el cuarto grado han alcanzado
un nuevo récord en lo que respecta a lectura y matemáticas.
Entonces, en vez de debilitar No Child Left Behind, el Congreso
de Estados Unidos debe reforzar No Child Left Behind por
el bien de todos nuestros niños. Y deseo darles las
gracias por su apoyo. (Aplausos.)
El proceso de otorgar contratos federales está abierto
a más pequeñas empresas y empresas propiedad
de personas que pertenecen a grupos minoritarios, gracias
a Steve y Héctor, que han estado administrando la
Dirección de Pequeñas Empresas (Small Business
Administration o SBA). Y continuaremos la práctica
de asegurarnos de que exista equidad cuando se trata de
otorgar contratos federales.
Agradezco su apoyo con respecto a la ley de inmigración.
(Aplausos.) Lamento que. ¿saben?, me decepciona que
el Congreso haya perdido una buena oportunidad de hacer
valer nuestros valores y nuestras leyes a la vez. Y confío
que llegará el día en que un Presidente promulgue
un proyecto de ley de inmigración que refuerce nuestras
fronteras, respete nuestras leyes y trate a la gente con
dignidad. (Aplausos.)
Y ahora deseo hablar del comercio con ustedes. Es un tema
delicado en Estados Unidos, y es un tema importante. Como
líderes empresariales, comprenden que derrumbar las
barreras al comercio y la inversión crea oportunidades
para nuestros trabajadores. para los trabajadores y empleados
y empleadores y consumidores estadounidenses. El comercio
contribuye a nuestra prosperidad, pero igualmente importante,
contribuye a la prosperidad de nuestros socios comerciales.
Queremos que a la gente interesada en nuestros bienes y
servicios le vaya bien económicamente. Creemos que
el mundo se beneficia cuando la prosperidad es abundante
en todo el mundo.
El comercio también tiene un propósito estratégico
más extenso. Cuando suscribimos tratados de libre
comercio, reforzamos compromisos con la democracia y la
transparencia y el imperio de la ley. Al promover un futuro
de libertad y progreso y esperanza, creamos una alternativa
a la visión de los terroristas y extremistas que
medran en sociedades atrapadas en la pobreza y desesperanza.
En otras palabras, el comercio ayuda a las democracias a
florecer; ayuda a aumentar la prosperidad. Y eso nos ayuda
con nuestros intereses de seguridad nacional.
Mi gobierno considera que la expansión del comercio
es una importante prioridad. Cuando asumí mi mandato,
Estados Unidos tenía en vigor tratados de libre comercio
con sólo tres países. ¿Verdad que es
interesante? Sólo tres países. Hoy en día,
tenemos en vigor acuerdos con 14, y el Congreso recientemente
aprobó otro con Perú. Tres pactos adicionales
se encuentran en el cronograma del Congreso este año:
con Colombia, Panamá y Corea del Sur. Los tres son
importantes, y el acuerdo con Colombia es especialmente
urgente.
Durante más de un año, mi gobierno ha trabajado
con ambos partidos en el Congreso a fin de encontrar una
vía para lograr la aprobación de este acuerdo.
Continuamos listos a negociar una solución que cuente
con el respaldo de ambos partidos. Pero se está acabando
el tiempo, y no debemos permitir que el retraso se convierta
en inacción. El tratado con Colombia es fundamental
para los intereses económicos y de seguridad nacional
de Estados Unidos en este momento, y es demasiado importante
para que lo demore la política. Es necesario un voto
sobre Colombia este año. (Aplausos.)
Y eso significa que los miembros del Congreso deben estar
listos para proceder con el acuerdo cuando regresen del
receso de Pascua. Miembros de ambos partidos deben trabajar
con este gobierno para llevar al plenario la propuesta que
implementa el tratado con Colombia y lograr su aprobación,
y deben terminar la labor y remitir un proyecto de ley a
mi despacho.
Y les diré por qué: porque este pacto con
Colombia promoverá nuestros intereses económicos
y de seguridad nacional de las siguientes maneras: Colombia
es uno de nuestros aliados más leales en el Hemisferio
Occidental. Bajo el liderazgo del Presidente Uribe, Colombia
ha sido un socio firme y eficaz en la lucha contra las drogas
y el crimen y el terrorismo. Colombia también ha
afianzado su democracia, reformado su economía. Se
ha pronunciado en contra de la corriente anti-estadounidense.
Este gobierno ha tomado decisiones difíciles que
merecen la admiración y gratitud de Estados Unidos.
(Aplausos.)
Estas acciones han requerido valentía y conllevan
costos. En estos momentos, Colombia está bajo el
ataque de una red terrorista conocida como las FARC, cuyo
propósito es derrocar a la democracia en Colombia
e imponer una visión marxista en el país.
Las FARC pretenden alcanzar este objetivo con bombas, secuestros
y asesinatos, gran parte de ello financiado por el narcotráfico.
Desde el 2003. desde el 2003. los ataques por las FARC han
matado o lesionado a más de 1,500 civiles. El verano
pasado las FARC ejecutaron a 11 legisladores colombianos
tras tenerlos secuestrados cinco años. Y las FARC
continúan usando campamentos en la selva para detener
a cientos de víctimas secuestradas, entre ellas tres
ciudadanos de Estados Unidos.
El Presidente Uribe ha librado una campaña enérgica
contra los terroristas de las FARC, que no respetan la soberanía
nacional ni las fronteras. Este mes, tropas colombianas
mataron a uno de los líderes de más alto rango
de las FARC. un hombre a quien se cree responsable por el
tráfico de cocaína y el asesinato de cientos
de personas.
Y la respuesta a toda esta acción revela los desafíos
que enfrenta Colombia. El Presidente de Venezuela alabó
al líder terrorista como un "buen revolucionario",
y movilizó sus tropas a la frontera con Colombia.
Éste es el más reciente paso en el preocupante
patrón de provocación de parte del régimen
de Caracas. También ha propuesto que se reconozca
a los terroristas de las FARC como un ejército legítimo,
y altos funcionarios del régimen se han reunido con
líderes de las FARC en Venezuela.
Mientras trata de aumentar su influencia en América
Latina, el régimen afirma promover la justicia social.
Lo cierto es que su plan no es más que promesas vanas
y sed de poder. Ha despilfarrado la riqueza derivada de
su petróleo en un esfuerzo por promover su visión
hostil contra Estados Unidos. Y ha dejado que sus propios
ciudadanos padezcan escasez de alimentos mientras amenaza
a sus vecinos.
Hay mucho en juego en Sudamérica. Como lo demuestra
el reciente impasse en los Andes, la región enfrenta
una opción cada vez más lúgubre: aceptar
silenciosamente la visión de los terroristas y demagogos,
o apoyar activamente a líderes democráticos
como el Presidente Uribe. Yo he tomado una decisión.
Respaldo a un líder valiente que cree en la libertad
y la paz. (Aplausos.) Y creo que cuando el pueblo estadounidense
escuche los hechos, tomará una decisión y
respaldará a una persona que ama la libertad.
Y no hay señal más clara de nuestro apoyo
que un tratado de libre comercio. Este acuerdo ayudaría
al Presidente Uribe a mostrarle a su pueblo que la democracia
trae beneficios tangibles. Este tratado ayudaría
a generar empleos nuevos en Colombia, lo cual dificultaría
reclutar a gente para la violencia y el terrorismo y el
narcotráfico. El tratado le indicaría a la
región que el compromiso de Estados Unidos con el
libre mercado y la libertad del pueblo es inquebrantable.
Y ahora le toca al Congreso decidir. decidir si este acuerdo
entrará en vigor. La gente en todo el hemisferio
está observando. Están esperando a ver lo
que hará el Congreso. Algunos miembros del Congreso
han expresado inquietud sobre la situación en Colombia.
Una y otra vez, el Presidente Uribe ha respondido decisivamente.
Ha respondido a inquietudes sobre la violencia desmovilizando
a decenas de miles de combatientes paramilitares. Ha respondido
a inquietudes sobre ataques contra sindicalistas aumentando
los fondos para procesos judiciales, estableciendo una unidad
de fiscales independientes y creando un programa especial
para proteger a los activistas laborales. Ha respondido
a las inquietudes sobre estándares laborales y ambientales
modificando el tratado de libre comercio para incluir protecciones
que se encuentran entre las más rigurosas en la historia
de acuerdos de este tipo.
Como lo expresó uno de los miembros demócratas
de la Cámara de Representantes, es imposible ir a
Colombia y no quedarse impresionado por los logros que han
alcanzado. Damas y caballeros, si esto no es suficiente
para merecer el respaldo de Estados Unidos, entonces, nada
lo es. Si el Congreso rechazase el acuerdo con Colombia,
confirmaríamos lo que dicen nuestros antagonistas
en América Latina: que no se puede confiar en que
Estados Unidos respalde a sus amigos. Perjudicaríamos
nuestra influencia en la región y disminuiríamos
la probabilidad de que otros países cooperen con
nosotros en el futuro. Traicionaríamos a uno de nuestros
amigos más leales en nuestra propia región.
En las palabras del Primer Ministro Stephen Harper de Canadá,
"Si Estados Unidos le vuelve la espalda a sus amigos
en Colombia, esto provocará mucho más daño
a nuestra causa que el daño que algún dictador
latinoamericano pudiera aspirar a lograr". El Congreso
debe escuchar esas sabias palabras al considerar esta importante
propuesta legislativa. Los miembros de ambos partidos deben
unirse, los miembros de ambos partidos deben demostrar que
apoyan la libertad en nuestro hemisferio y los miembros
de ambos partidos deben probar. aprobar el Tratado de Libre
Comercio con Colombia. (Aplausos.)
Estos beneficios estratégicos no son el único
motivo por el cual el Congreso debe aprobar nuestro tratado
de libre comercio con Colombia. El acuerdo también
producirá beneficios económicos para ambos
países. Hoy en día, prácticamente todas
las importaciones de Colombia ingresan a Estados Unidos
libres de aranceles, pero las exportaciones de Estados Unidos
a Colombia enfrentan aranceles de hasta 35 por ciento. Ahora
piensen en lo que eso significa: Los productos provenientes
de Colombia ingresan a nuestro país prácticamente
libres de aranceles, sin embargo, los productos que van
de Estados Unidos a Colombia son gravados.
Ahora, ¿no tiene sentido aprobar un acuerdo que
dice que los colombianos nos tratarán de la manera
en que nosotros los tratamos? Si usted es agricultor o está
interesado en exportar equipo de construcción o aeronaves
o repuestos para autos, o equipo médico y científico,
sus productos ahora ingresarán a Colombia libres
de aranceles, lo que significa que tiene más probabilidades
de poder vender sus productos en Colombia. Y si está
trabajando para una de esas empresas, significa que tiene
mayores probabilidades de retener su puesto.
Me cuesta comprender una mentalidad que no reconoce que
hacer que se trate a Estados Unidos equitativamente no [sic]
es de interés para nosotros. Es de interés
para nosotros. Cada día que pasa sin que el Congreso
apruebe este acuerdo es un día más que nuestras
empresas, grandes y pequeñas, se vuelven menos competitivas.
Es una oportunidad perdida.
Este acuerdo es especialmente importante durante un periodo
difícil para nuestra economía. Oigan, el año
pasado, más de 40 por ciento del crecimiento se debió
a las exportaciones. ¿No tiene sentido abrir mercados,
continuar haciendo que nuestra economía crezca con
exportaciones buenas? Yo creo que sí, y ésta
es una oportunidad para que el Congreso de Estados Unidos
envíe un mensaje claro de que están preocupados,
como yo lo estoy, sobre el estado de nuestra economía.
Ellos, como yo, quieren brindarles oportunidades a nuestros
productores y nuestros trabajadores para que puedan encontrar
nuevos y más amplios mercados para los bienes y servicios
de Estados Unidos.
Este acuerdo también beneficiará a Colombia.
Les dará a los exportadores colombianos la certeza
que proviene del acceso permanente. Esto ayudará
a estimular la inversión y crecimiento económico,
y más altos estándares de vida para las familias
en Colombia. Y le dejará en claro al pueblo colombiano
que somos socios en la prosperidad y somos socios en la
paz. (Aplausos.)
Pronto será el momento para que los miembros puedan
votar, aprobar o rechazar este tratado. Mi gobierno se ha
comprometido a trabajar mucho a favor de este acuerdo en
el plenario del Congreso. Creo firmemente que es de interés
para nosotros que se apruebe. No es de interés político
para nosotros. deberíamos simplemente poner de lado
la política y concentrarnos en lo que es mejor para
Estados Unidos de Norteamérica. Y lo que es mejor
para nuestro país es que se apruebe este acuerdo
pronto. (Aplausos.)
El Congreso también debe aprobar los otros dos pactos
comerciales en su orden del día después de
aprobar éste. El Congreso debe aprobar el acuerdo
comercial con Panamá, que le abrirá acceso
a Estados Unidos a una de las economías de más
rápido crecimiento en Centroamérica y apoyará
a un socio democrático clave. El Congreso también
debe aprobar el tratado de libre comercio con Corea del
Sur, que tiene el potencial de aumentar las exportaciones
de Estados Unidos en más de $10,000 millones, a la
vez que afianza a un aliado clave.
Al proseguir el Congreso con estos acuerdos, continuaremos
presionando a favor de una Rueda de Doha exitosa y con metas
ambiciosas en la OMC. Estamos listos a asumir una función
de liderazgo para asegurarnos de que Doha tenga un final
exitoso. Comprendemos la función de Estados Unidos.
No vamos a eludir nuestro deber de liderazgo. Pero tampoco
vamos a hacer concesiones unilaterales. Queremos que las
negociaciones sean resultado de. como resultado de aportes
significativos por todos. Así se logra una rueda
exitosa.
Y, entonces, desafiamos a nuestros socios comerciales a
ayudar a forjar un acuerdo que abra el flujo comercial mundial
y cree nuevas oportunidades tanto para los países
desarrollados como los países en desarrollo. Nuestra
opinión es que ya no es hora de debatir en Doha.
Es hora de que los líderes comiencen a tomar decisiones
difíciles que permitan que estas negociaciones prosigan.
Miren, sé que a muchas personas les preocupa el
comercio. Hay vecinos que se preocupan de que sus vecinos
pierdan el trabajo. La gente dice, bueno, el intercambio
comercial hace que perdamos empleos. Y lo entiendo plenamente.
A veces el intercambio comercial hace que la gente pierda
el trabajo; a veces el hecho de que la tecnología
no avanza tan rápidamente o la productividad de los
trabajadores no es tan buena como debería ser ha
causado que la gente pierda el empleo.
Pero de todos modos, existe esa inquietud. Y, entonces,
mi pregunta al pueblo estadounidense es, ¿cuál
es la mejor forma de responder? Una opción es dejar
de comerciar, levantar barreras, tratar de aislarnos del
mundo. El costo de una política aislacionista y una
política proteccionista superaría con mucho
cualquier posible beneficio. Cerrar nuestros mercados aumentaría
los precios para las familias estadounidenses, lo que haría
más difícil que la gente venda sus productos
en nuestro país; les negaría a las familias
opciones a las que están acostumbradas. Queremos
que nuestros consumidores tengan opciones cuando vayan a
los mercados. Mientras más opciones haya, mejor para
el consumidor. Mientras más competencia haya por
un producto, es menos probable que el precio aumente.
Los demás países tomarían represalias,
por cierto, si ven que Estados Unidos levanta barreras.
Y eso haría que los puestos de trabajo se vayan al
extranjero más rápidamente. Perjudicaría
a millones de estadounidenses que van a trabajar todas las
mañanas, que trabajan para empresas que dependen
de las exportaciones o empresas que dependen del capital
extranjero como su base de operaciones.
¿Saben? Hay quienes han propuesto "suspender"
el comercio. Aparentemente eso es popular en ese grupo de
intereses especiales. ¿Saben? Hablan de "suspender"
el comercio. es una palabra que llama la atención.
En el siglo XXI, suspender el comercio sería suspender
el crecimiento, suspender el empleo y suspender los buenos
resultados. Y retirarse y no aprovechar las oportunidades
que ofrece la economía mundial sería un error
irresponsable que nuestro país no puede darse el
lujo de cometer.
Y hay una respuesta mejor. y una de ellas demuestra fe
en los trabajadores estadounidenses. En vez de tratar de
tomar una postura en contra del crecimiento del comercio
mundial, en vez de otorgarles a otros pueblos acceso a mercados
que nosotros podríamos tener, en vez de desperdiciar
la oportunidad, ¿por qué no ayudar a educar
a la gente? ¿Por qué no proporcionamos oportunidades
educativas para que los trabajadores cuenten con las destrezas
necesarias para ocupar los puestos bien remunerados del
siglo XXI? (Aplausos.)
Una razón por la que mencioné No Child Left
Behind, es que este programa debe comenzar temprano, y así
es. Estamos fijando altos estándares y evaluando,
y corrigiendo problemas temprano, antes de que sea demasiado
tarde. Pero podemos hacer más. Hemos proporcionado
más de $1,000 millones a programas nuevos a fin de
educar y preparar a los trabajadores para los puestos del
siglo XXI. Ayer la secretaria Chao anunció subvenciones
por más de $100 millones para capacitación
a nivel comunitario. En otras palabras, estamos encauzando
el dinero a ayudar a la gente a aprender las destrezas necesarias
para ocupar los puestos disponibles en Estados Unidos. Y
cuando un trabajador tiene educación, es un trabajador
más productivo, lo que significa que le pagan más
dinero. Eso es lo que se logra.
Estas subvenciones apoyan los programas de instituciones
comunitarias de enseñanza superior -soy un gran partidario
de las instituciones comunitarias- que proporcionan capacitación
para puestos en campos de alta demanda. Y ésa es
nuestra estrategia. Ahora, la palabra que escucharán
asociada con eso es asistencia para ajuste ocupacional.
Ése es otro programa dirigido a ayudar a la gente
a aprender las destrezas necesarias para encontrar trabajo.
Lo apoyamos. Apoyamos la reforma y reautorización
de este vital programa como componente clave de la política
comercial. Y estoy deseoso de trabajar con el Congreso para
firmar un buen proyecto de ley que pueda promulgar.
Estos acuerdos de los que les he hablado merecen el apoyo
de ambos partidos. Hoy deseo hacer un llamado directo a
los miembros del Partido Demócrata. Desde Franklin
Roosevelt hasta John F. Kennedy y Bill Clinton, los demócratas
tienen una larga trayectoria de apoyo al comercio. Abrir
mercados ha sido parte de la historia y una piedra angular
de la política demócrata. El Presidente Clinton
dijo, cuando promulgó la ley para implementar el
NAFTA hace 14 años, "Estamos al borde de la
expansión económica mundial suscitada por
el hecho de que Estados Unidos en este momento crucial decidió
que competiríamos y no nos retiraríamos".
Respaldo firmemente estas palabras enérgicas, estas
palabras resueltas, estas palabras optimistas sobre la capacidad
de Estados Unidos para competir en el mundo. Gracias en
parte a la apertura de mercados que el Presidente puso en
marcha, el comercio entre Estados Unidos, México
y Canadá ha aumentado más del triple desde
1993.
Sé que se critica mucho al NAFTA, pero les diré
lo siguiente: crecí en Texas, recuerdo cómo
era la frontera. Y le pediría a la gente que vaya
a la frontera ahora y vea los beneficios, los beneficios
mutuos que brinda el comercio a la gente que, a ambos lados
de la frontera, creció durante muchos años
en la miseria. Quizá haya algunos del sur de Texas
presentes hoy aquí, y si tienen edad suficiente,
saben exactamente de lo que estoy hablando.
La transformación ha sido asombrosa porque ambos
lados se han beneficiado. Ambos lados están gozando
de los frutos del comercio, como también Canadá.
La economía de los tres países, por cierto,
desde que se suscribió el acuerdo, ha crecido más
de 50 por ciento. Se han generado más de 25 millones
de empleos nuevos en Estados Unidos. La tasa de desempleo
es más baja que en décadas previas. Los trabajadores,
agricultores, empresarios han visto mejoras reales en su
vida cotidiana, entre ellos muchas empresas propiedad de
hispanos a ambos lados de la frontera.
Oigan, el NAFTA ha funcionado. La gente no debería
retroceder con respecto al NAFTA. Ha sido positivo para
muchas personas. Y si les preocupa que la gente entre a
nuestro país para encontrar trabajo, no hay mejor
manera de ayudar a alguien a permanecer en su país
que promoviendo la prosperidad en su vecindario. Estoy convencido
de que la mayoría de gente no quiere entrar clandestinamente
a Estados Unidos a trabajar. Estoy convencido de que la
mayoría de gente preferiría tener un trabajo
cerca de su. cerca de donde vive. Y el comercio ayuda a
aumentar la prosperidad. Es de beneficio mutuo para Canadá,
Estados Unidos y América. digo, México.
Ahora, miren, comprendo que apoyar tratados de libre comercio
no es fácil en términos políticos.
Hay muchos grupos de intereses especiales que están
dispuestos a gastar mucho dinero para hacerle la vida imposible
a alguien cuando se trata de apoyar tratados de libre comercio.
Pero considero que el liderazgo requiere que la gente se
ponga por encima de esta retórica vana, hueca. Si
estamos comprometidos con la diplomacia multilateral, no
podemos apoyar la retirada unilateral de acuerdos comerciales.
(Aplausos.) Si les preocupa. si les preocupa la imagen de
Estados Unidos en el mundo, no tiene sentido decepcionar
a las naciones que más cuentan con nosotros. Si les
interesa sacar a países en desarrollo de la pobreza,
no se les puede negar el acceso al mayor motor de crecimiento
económico del mundo. Si realmente sienten optimismo
sobre el futuro de nuestro país, no hay motivo para
aislar a nuestra nación de las oportunidades del
mundo.
Agradezco sus esfuerzos en esta materia. Creo firmemente
que el comercio es de interés nacional para nosotros.
Sé que les interesa personalmente si son empresarios.
Por supuesto, a medida que ustedes prosperen, la gente tendrá
mayores probabilidades de encontrar trabajo. Al fin y al
cabo, 70 por ciento de los nuevos puestos de trabajo en
Estados Unidos son creados por dueños de pequeñas
empresas, como los aquí presentes.
Creo que el Congreso hará lo correcto. Al fin y
al cabo, tendrán que tener en cuenta los hechos.
Tendrán que considerar las consecuencias de rechazar
un acuerdo comercial con nuestro leal aliado. Tendrán
que considerar seriamente las consecuencias de enviar el
mensaje equivocado a los falsos populistas en la región.
Tendrán que examinar de manera simple y lógica
la forma en que esto puede beneficiar a nuestros agricultores
y dueños de pequeñas empresas y empleadores.
Gracias por ayudarnos a trabajar en este asunto. Gracias
por darme la oportunidad de venir a hablar con ustedes.
Que Dios los bendiga, y que Dios bendiga a nuestro país.
(Aplausos.)
(termina el texto)