Washington –
Después de que el senador por Arizona John McCain
ganara la mayoría de los votos en Texas, Ohio, Rhode
Island y Vermont el 4 de marzo, ha logrado el suficiente
número de delegados para convertirse en el candidato
nominado por el partido Republicano. Según la organización
Green Papers, que se dedica a hacer un seguimiento de los
delegados conseguidos por los candidatos, en la actualidad
cuenta con 1.114 delegados, pero para cuando los delegados
finales de esta competencia estén contabilizados
debería tener más de los 1191 que un republicano
necesita para ganarse la nominación del partido.
McCain no será el candidato oficial
del partido hasta que los delegados oficiales emitan sus
votos en la Convención Nacional Republicana en setiembre.
El ex gobernador de Arkansas Mike Huckabee,
quedó detrás a una distancia considerable
con 247 delegados, y renunció a continuar en la competencia
el 4 de marzo.
En las competencias demócratas del
4 de marzo todavía se están contando delegados,
pero se espera que Hillary Clinton gane sólo algunos
pocos delegados más que Barack Obama. Clinton ganó
el voto popular en las primarias de Texas, Ohio y Rhode
Island, mientras que Obama ganó más votos
en Vermont. Sin embargo puesto que los demócratas
reparten sus delegados de modo proporcional, ninguno de
ellos obtuvo una gran ventaja al ganar el voto popular.
Texas también otorga un tercio de
sus delegados según los resultados de las asambleas
electorales, pero los votos todavía se están
contando. Al 6 de marzo Obama se mantiene a la cabeza con
alrededor de 100 delegados más que Clinton.
EL PROCESO DE NOMINACIÓN
Para llegar a ser designado por el partido
como candidato a presidente, un postulante deberá
tener apoyo de la mayoría de los delegados en la
convención nacional del partido a mediados de 2008.
El voto de los delegados se determina con el resultado de
las asambleas estatales y las primarias. La cantidad de
delegados a la convención por cada estado se divide
de modo proporcional.
La mayoría de los delegados están
comprometidos, o “prometen” votar a favor del
candidato que gane la primaria o la asamblea del estado.
Cada partido en cada estado tiene sus propias pautas para
el funcionamiento de los delegados. Algunos estados dividen
sus delegados proporcionalmente y otros tienen un sistema
de ’todo para el ganador’. Algunos líderes
de los partidos estatales también seleccionan a algunos
delegados que no hayan “prometido” el voto y
que pueden votar a cualquier candidato. Un candidato debe
tener la mayoría de los votos de la convención
para ser el nominado del partido. Si se requieren múltiples
rondas de votación para elegir a un candidato, algo
que no ha ocurrido en los ciclos electorales recientes,
la mayoría de los estados les permiten a los delegados
cambiar su voto tras la primera ronda.
Los demócratas tienen 4.049 delegados,
lo que implica que un candidato debe obtener la mayoría
de 2.025 votos para ganar la nominación. Sin embargo
796 de estos delegados son líderes del partido, los
llamados “superdelegados”, que no están
obligados a votar por un candidato.
El Partido Demócrata ha declarado
que no piensa contar los votos de los 128 delegados comprometidos
de Michigan ni de los 185 delegados comprometidos de Florida
en su convención, porque estos estados violaron las
normas del partido al celebrar sus primarias antes del 5
de febrero. Como resultado de esta norma del partido, los
candidatos demócratas no harán campaña
en estos estados.
Los republicanos elegirán al menos
2.380 delegados, aunque es posible que esa cantidad aumente
si el partido revoca el castigo impuesto a Wyoming, Nuevo
Hampshire, Michigan, Florida y Carolina del Sur por celebrar
sus primarias antes del 5 de febrero. Actualmente esos estados
podrían perder la mitad de sus delegados. Si se atiende
a enero de 2008, un candidato republicano necesitaría
1.191 delegados para ganar la nominación.
Para más información, véase
Las
elecciones en Estados Unidos.
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