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Shannon analiza las perspectivas del Hemisferio Occidental

Informa a subcomisión de la Cámara de Representantes

Publicado: 10 de marzo de 2008

Assistant Secretary of State for Western Hemisphere Affairs Thomas A. Shannon. [U.S. Embassy photo by Vince Alongi]
Secretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, Thomas A. Shannon.
“La política de Estados en las Américas está diseñada para ayudar a nuestros socios a hacer frente a los desafíos transformacionales de la próxima generación .... El enfoque de nuestra política tiene cuatro partes: consolidar la democracia y los logros democráticos del pasado; promover la prosperidad y la oportunidad económica; invertir en el pueblo y proteger la seguridad de los estados democráticos”, dijo el secretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental Thomas A. Shannon ante la Subcomisión del Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes, el 5 de marzo.

A continuación una traducción de las declaraciones del secretario adjunto Shannon:

(comienza el texto)

Con la renuncia de Castro, ¿Qué hay de nuevo para Cuba y el Hemisferio Occidental?

Thomas A Shannon
Secretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental
Declaración ante la Subcomisión del Hemisferio Occidental
de la Cámara de Representantes
Washington DC
5 de marzo de 2008

Señor presidente y miembros de la comisión:

Gracias por la oportunidad de ofrecerles una visión general de la política de Estados Unidos en las Américas. Es una oportunidad importante para analizar los logros bipartidistas en una región importante para Estados Unidos y para el bienestar de nuestro pueblo.

Vivimos en un hemisferio que se caracteriza por el cambio dinámico y positivo. La democracia, los mercados libres y la integración económica han liberado poderosas fuerzas populares. Los gobiernos elegidos de las Américas trabajan para traducir estas fuerzas en beneficios palpables para sus pueblos -- como la ampliación de oportunidades económicas y la reducción de la pobreza; conexión de las infraestructuras nacionales, integración de las redes de electricidad y mercados energéticos y la colaboración en fuentes alternativas de energía. Este relato de cambio positivo tiene un tema subyacente: el diálogo y compromiso entre los países, y el amplio reconocimiento de que debemos abordar nuestras diferencias pero apreciar también los temas comunes que nos unen. De modo que no es una coincidencia que los éxitos ejemplares de nuestra región sean cada vez más productos de la cooperación, la colaboración y un multilateralismo dinámico.

Vemos a las Américas a la vanguardia del cambio transformacional, político y económico en el mundo. Es una región que ha completado la etapa primera y más dramática del cambio político. Ha cambiado en gran parte pasando de gobiernos autoritarios a gobiernos elegidos democráticamente. Ha pasado de economías cerradas a economías abiertas que dependen del comercio para conectarse con los mercados globalizados. Es una región que ahora encara la próxima generación de desafíos transformacionales, que de algunas manera son más persistentes y más difíciles de superar. La clave consiste en encontrar la manera de facultar a la democracia para hacer frente a los drásticos obstáculos sociales que la región encara, especialmente la pobreza, la desigualdad y la marginación. Nuestra comunidad pide una estrategia renovada y sostenible de participación, y nuestra política esta diseñada para lograrla.

La política de Estados en las Américas está diseñada para ayudar a nuestros socios a hacer frente a los desafíos transformacionales de la próxima generación y demuestra que al final de la jornada, la democracia puede cumplir con sus promesas. El enfoque de nuestra política tiene cuatro partes:

Primera, consolidar la democracia y los logros democráticos del pasado. Esto incluye la ampliar la participación en el sistema democrático para asegurar que los ciudadanos comunes y corrientes tengan un papel en el proceso político;

Segunda, promover la prosperidad y la oportunidad económica en la región;

Tercera, invertir en el pueblo, puesto que reconocemos que la oportunidad económica sin capacidad individual para aprovecharla no tiene sentido para el vasto número de personas pobres y vulnerables de América Latina y el Caribe; y

Finalmente, proteger la seguridad de los estados democráticos.

Hemos tomado un enfoque bipartidista para llevar a la práctica nuestra estrategia, y con la ayuda del Congreso de Estados Unidos hemos hecho progresos considerables en la dirección correcta. Hemos renovado la participación bilateral y multilateral y hemos reenfocado nuestros recursos para tener un mayor impacto. Continuamos buscando un enfoque equilibrado para nuestros programas de ayuda exterior con el fin de adelantar metas democráticas, económicas, sociales y de seguridad. Desde 2001, hemos gastado más de 7.500 millones de dólares en programas de desarrollo, inclusive desarrollo alternativo financiado de la ACI (ACP), y casi 4.500 millones de dólares en programas de seguridad, inclusive programas restantes de la ACI. Si nuestra solicitud de fondos para el año fiscal 2009 es aprobada, los programas de desarrollo desde 2001 sobrepasarán 8.500 millones de dólares y los programas de seguridad alcanzarán unos 6.700 millones, inclusive 1.000 millones para la Iniciativa de Mérida, para un total de más de 14.000 millones de dólares.

Consolidar la Democracia

Estados Unidos está comprometido a fomentar el gobierno democrático y proteger los derechos y libertades fundamentales en las Américas. Al trabajar multilateralmente mediante la Organización de Estados Americanos (OEA) y otras instituciones en el Sistema Interamericano, ayudamos a nuestros socios en las Américas a responder los desafios que plantean la pobreza, la desigualdad y la marginación. Con nuestro apoyo y financiamiento, la OEA trabaja para fortalecer su capacidad de ayuda a los gobiernos elegidos de las Américas a responder a los desafíos de gobierno democrático y cumplir con los compromisos compartidos de la región de conformidad con la Carta Democrática Interamericana. Apoyamos la labor de los que construyen partidos políticos de bases más amplias que incorporan a las comunidades que tradicionalmente han sido marginadas. Continuamos también nuestro apoyo a las Misiones de Observación Electoral de la OEA y los esfuerzos de profundizar la cooperación interregional en pro de la democracia entre la OEA y la Unión africana.

Trabajando bilateralmente, apoyamos a todos los sectores para fortalecer la democracia de Haití y promover el desarrollo a largo plazo. Estados Unidos sigue siendo el donante bilateral más grande de Haití, ya que la solicitud de ayuda exterior para el año fiscal 2009 es de más de 245 millones de dólares. Nuestra ayuda, programada en coordinación estrecha con el gobierno de Haití y otros donantes internacionales, se enfoca en el gobierno y el imperio del derecho, las elecciones, la seguridad, el crecimiento económico y las necesidades humanitarias críticas. Con inflación reducida, un PIB que ha aumentado y un cambio desde misiones para establecer la paz a misiones para mantener la paz, es claro que los beneficios de la democracia se afianzan.

Nuestra solicitud presupuestaria de 20 millones de dólares para Cuba para el año fiscal 2009 es compatible con recomendaciones del informe de la segunda Comisión de Ayuda a una Cuba Libre (CAFC). Desde la formación de la CAFC, los fondos para apoyo económico a Cuba subieron a más de 21 millones de dólares en el año fiscal 2004 y a una suma estimada de 45 millones de dólares en el año fiscal 2008. Esta ayuda es clave para ayudar a la oposición democrática y la sociedad civil a promover el diálogo necesario para una transición exitosa a la democracia. Estados Unidos reafirma la convicción de que el pueblo cubano tiene un derecho inalienable de participar en un diálogo abierto abarcador acerca del futuro de su país, libre del temor y la represión, y de escoger a sus líderes en elecciones democráticas. Reiteramos el mensaje de la secretaria Rice del 24 de febrero de 2008 con respecto a nuestro apoyo al pueblo cubano en sus esfuerzos para obtener "los derechos y las libertades fundamentales expresados en la Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y la Carta Democrática Interamericana". Seguimos urgiendo al gobierno cubano que comience una transición pacífica a la democracia y alentamos a los socios internacionales a que ayuden al pueblo cubano a producir un cambio positivo.

Promover prosperidad

Uno de los desafíos más grandes para las democracias en las Américas es concretar los beneficios de los mercados libres, el comercio y la integración económica. Vemos que las cosas han mejorado ya que el PIB total en América Latina y el Caribe ha aumentado de 1.700 billones de dólares en 2002 a 3.400 billones en 2007, y la cantidad de personas que viven en la pobreza ha disminuido de 44 por ciento en 2002 a casi 35 por ciento en 2007. Con la reducción exitosa del costo del envío de dinero a la región, las remesas casi se han duplicado desde 2002 a más de 60.000 millones de dólares por año, y más de 75 por ciento proviene de Estados Unidos.

Para ayudar a mantener estos logros a largo plazo, Estados Unidos ayuda a crear oportunidad económica en las Américas con nuestra agenda de libre comercio, que ahora incluye a países que representan dos terceras partes del producto interno bruto del hemisferio. Con la conclusión de diez acuerdos de libre comercio, tenemos una cadena que se extiende por la costa del Pacífico de las Américas desde Canadá hasta Chile. Urgimos firmemente al Congreso aprobar los acuerdos de libre comercio pendientes con Colombia y Panamá para incluir a dos a aliados estratégica y económicamente significativos en la red de Acuerdos de Libre Comercio con Estados Unidos..

Ayudar a América Central y la República Dominicana a aprovechar los beneficios de su Acuerdo de Libre Comercio sigue siendo una prioridad importante que se refleja en nuestra solicitud presupuestaria del año fiscal 2009 para programas bilaterales y 40 millones de dólares en programas regionales laborales y ambientales. La participación en la Cumbre de Cooperación Económica de Asia y el Pacífico (APEC) de cuatro socios del hemisferio que hacen hincapié en el libre comercio, Canadá, Chile, México y Perú, es otra demostración positiva de la importancia económica de las Américas en el mercado mundial. Anticipamos que la participación de las Américas en la APEC se seguirá ampliando, puesto que Colombia y Ecuador buscan ser miembros.

La Corporación del Desafío del Milenio (MCC) ayuda a reforzar nuestros esfuerzos de eliminar la corrupción, promover transparencia, mejorar el cuidado de la salud y la educación, y conectar a personas con los mercados mediante programas complementarios. La MCC ha firmado pactos por más de 850 millones de dólares con El Salvador, Honduras y Nicaragua. Ha firmado también acuerdos de umbral por más de 77 millones de dólares con Guyana, Paraguay y Perú. Continuamos enfocando nuestra ayuda exterior para complementar y apoyar los esfuerzos de la MCC.

Estados Unidos aborda también los desafíos de costo energético, diversidad y disponibilidad en el hemisferio mediante el desarrollo de mercados mundiales y regionales para el etanol y el biodiesel. La meta es desarrollar una nueva y prometedora fuente de combustibles locales que promueva la seguridad energética y el desarrollo sostenible, especialmente en América Central y el Caribe.

La inversión en los pueblos

Estados Unidos contribuye a liberar el enorme potencial de los pueblos de las Américas al colaborar con nuestros socios en la inversión en los pueblos mediante una mejor educación y formación, atención de la salud, acceso a capital, infraestructura económica, y seguridad para sus familias y propiedades. A través de esfuerzos conjuntos, hemos logrado progreso en este aspecto.

Desde el año 2001, hemos financiado más de 7.000 intercambios profesionales, entre estos los intercambios ciudadanos, el programa de Liderazgo de Visitantes Internacionales y el programa de Visitantes Voluntarios; así como a más de 700 participantes en programas para jóvenes, como por ejemplo el programa College Horizons (Horizontes universitarios), el programa de Becarios Martin Luther King Fellows y el programa de Jóvenes Embajadores. En ese mismo periodo otorgamos fondos para los más de 7.500 estudiantes, maestros y expertos de la región, que participaron en el programa Fulbright, que realizaron sus estudios e investigaciones en Estados Unidos. Estados Unidos se ha comprometido también a destinar 75 millones de dólares a la Asociación para Jóvenes Latinoamericanos, iniciada por el presidente. La Asociación dará a miles de estudiantes del hemisferio la oportunidad de aprender inglés, estudiar en el país de origen y en Estados Unidos, obtener becas y desarrollar destrezas, a fin de mejorar su capacidad de obtener empleo.

Además, desde el año 2001 hemos invertido más de 1.500 millones de dólares de ayuda exterior destinada a programas de la salud [Salud y Supervivencia Infantil (CSH) y la Iniciativa Mundial de VIH/SIDA (GHAI)]. Hemos presenciado también las contribuciones que realizó el personal del buque hospital USNS Comfort para mejorar la atención de la salud durante su recorrido de cuatro meses por la región en el que visitó 12 países y trató a casi 100.000 pacientes.

Desde el 2001, el Cuerpo de Paz ha invertido en la región un promedio de 44 millones de dólares al año, y ha enviado a más de 2.200 voluntarios a distintos países del hemisferio con el propósito de avanzar la paz en el mundo y la amistad.

La protección del estado democrático

En años recientes, hemos colaborado con nuestros socios del hemisferio para transformar el plan de seguridad de la región y forjar un consenso en torno al nexo vital que existe entre la seguridad y la prosperidad. Hacemos frente a amenazas no tradicionales, como la delincuencia organizada, el terrorismo, el narcotráfico, las pandillas, los desastres naturales y las pandemias. Al proteger a los pueblos de las Américas fortalecemos la democracia, promovemos la justicia social y creamos un entorno seguro para que los ciudadanos y los Estados puedan procurar la prosperidad económica.

La Iniciativa de Mérida impondrá un nuevo paradigma de cooperación en seguridad regional con México y América Central. El objetivo de esta iniciativa es fortalecer las instituciones del Estado en la región y reforzar la colaboración regional para romper con el poder y la impunidad de las organizaciones delictivas que intimidan a las instituciones del Estado, amenazan la capacidad de los gobiernos de México y los países centroamericanos de mantener el orden público y el estado de derecho, y plantean un peligro a la seguridad de Estados Unidos. Los fondos se distribuyen entre los tres ámbitos de actividad: 1) antinarcóticos, antiterrorismo y seguridad fronteriza; 2) seguridad pública y aplicación de la ley, y 3) consolidación de instituciones y estado de derecho. La parte centroamericana de la Iniciativa pretende responder directamente a las necesidades solicitadas por los gobiernos de esa región en la inauguración del Diálogo sobre Seguridad entre EE.UU. y SICA (Sistema de Integración Centro Americano), que tuvo lugar el año pasado. La Iniciativa de Mérida es una ampliación esencial de nuestro enfoque regional para combatir las amenazas del narcotráfico, la delincuencia transnacional y el terrorismo que socavan la seguridad, y para aprovechar los éxitos cosechados hasta la fecha.

La Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN), establecida junto con Canadá y México, ha sido un elemento clave de nuestra estrategia de seguridad regional. ASPAN incluye disposiciones dirigidas a coordinar las políticas fronterizas, promover la facilitación comercial, animar la colaboración en materia normativa y realizar preparativos en caso de posibles pandemias en América del Norte.

También hemos hecho grandes avances en nuestros esfuerzos para combatir el cultivo y tráfico ilícito de estupefacientes y para promover el desarrollo económico y social de Colombia. En el presupuesto del año fiscal 2009 hemos incluido una solicitud de casi 543 millones de dólares para continuar brindando apoyo a Colombia y aprovechar así el progreso logrado hasta la fecha. Los programas colombianos de aspersión y erradicación manual, que reciben apoyo del gobierno de Estados Unidos, siguen deteniendo el rápido incremento en el cultivo de la hoja de coca, que entre 2001 y 2006 se vio reducido en más del 7 por ciento (de 169.800 hectáreas a 157.200). El estimado de producción potencial de cocaína en ese mismo periodo disminuyó un 35 por ciento, de 839 toneladas a 545, lo cual refleja el impacto de los programas de erradicación en las tasas de producción de las cosechas. Además, el gobierno de Colombia calcula que más de 45.000 personas se han desmovilizado desde el 2002 (14.000 en el marco del programa de deserción individual y más de 31.000 paramilitares bajo el programa colectivo), y en enero de 2008 el sistema jurídico colombiano completó oficialmente su transición a un sistema procesal acusatorio, parecido al que tiene Estados Unidos. Este nuevo ordenamiento jurídico ha permitido que se resuelvan los casos penales nuevos en meses, en lugar de años, y las tasas de condena han aumentado de menos del tres por ciento a más del sesenta por ciento. Continuaremos brindando apoyo a los refugiados y a las personas desplazadas dentro del país.

En años recientes, Colombia también ha logrado progresos importantes en la reducción de la violencia, inclusive la violencia contra los sindicalistas. Desde el 2002, los secuestros han disminuido en 83 por ciento, los homicidios en 40 por ciento y los atentados terroristas en 76 por ciento. Los homicidios de sindicalistas bajaron un 79 por ciento entre 2002 y 2007, y a fecha de 2007 la tasa de homicidios de sindicalistas era menos de una cuarta parte de la tasa de homicidios de la población general. El número de homicidios de sindicalistas ha disminuido en el mismo periodo en el que ha aumentado el número de sindicalistas inscritos en el programa de protección del Ministerio de Interior y Justicia. Más de 9.400 personas, de las cuales casi una quinta parte son sindicalistas, han accedido a esta protección. El año pasado, el programa brindó protección a todos los sindicalistas que decidieron inscribirse en él.

La Ley de Promoción Comercial Andina y Erradicación de la Droga (ATPDEA) (ampliada de la Ley de Preferencia Comercial Andina en 2002) también ha contribuido de modo significativo a exportar la diversificación a los países que se benefician de ella y ha fortalecido las economías legítimas de la región como alternativa a la producción de estupefacientes. Colaboramos con el Congreso para aprobar el Acuerdo de Libre Comercio (ALC) con Colombia y unirnos al ALC de Perú para establecer relaciones comerciales recíprocas permanentes con dos de los países que se benefician de la ATPDEA. Nos preocupan las acciones de los otros dos países beneficiarios, Bolivia y Ecuador, lo cual incluye el trato a los inversores estadounidenses. Emplearemos la prórroga de corto plazo de la ATPDEA que el presidente autorizó la semana pasada para intentar que el Congreso y estos gobiernos celebren reuniones para examinar si cumplen con los requisitos que han de cumplir bajo este programa.

El compromiso bipartidista que tienen Estados Unidos con nuestra alianza en las Américas se ha visto reforzado a través del proceso de las Cumbres de las Américas. Estas cumbres han contribuido a sentar las bases de los pilares de la política estadounidense hacia la región: la consolidación de la democracia, el fomento de la prosperidad, la inversión en los pueblos para avanzar la justicia social y la protección del estado democrático, mediante de programas concretos en estos ámbitos. Estados Unidos aguarda con interés tomar como bases estos compromisos que hemos contraído con nuestros socios del hemisferio al comenzar las negociaciones de la quinta Cumbre de las Américas que se celebrará en Trinidad y Tobago a principios del 2009. En nuestros preparativos para esta quinta cumbre, debemos desarrollar, conjuntamente, objetivos concretos y medibles, y demostrar a los pueblos de nuestros países cómo el proceso de cumbres impacta en modo positivo su vida.

El presidente ha reiterado su compromiso con la promoción de los avances políticos, económicos y sociales en las Américas a través de sus 12 visitas a la región, más que cualquier otro presidente de Estados Unidos. En los dos últimos años, se han realizado más de 70 visitas a nivel de gabinete y, desde el 2001, han viajado a la región más de 100 delegaciones del Congreso. Juntos, a través de nuestros esfuerzos bipartidistas, hemos vinculado la democracia con el desarrollo para generar un crecimiento de base amplia a través de un comercio más libre, para invertir en el bienestar de personas de todos los extractos social y para asegurar que la democracia sirve a todos los ciudadanos de manera más eficaz y justa.

Gracias nuevamente por invitarme a comparecer aquí hoy. Responderé con mucho gusto a cualquier pregunta que tengan.


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