![Assistant Secretary of State for Western Hemisphere Affairs Thomas A. Shannon. [U.S. Embassy photo by Vince Alongi]](../08_images/08-176.jpg) Secretario de Estado adjunto
para Asuntos del Hemisferio Occidental, Thomas A. Shannon. |
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“La política de Estados
en las Américas está diseñada para ayudar
a nuestros socios a hacer frente a los desafíos transformacionales
de la próxima generación .... El enfoque de
nuestra política tiene cuatro partes: consolidar la
democracia y los logros democráticos del pasado; promover
la prosperidad y la oportunidad económica; invertir
en el pueblo y proteger la seguridad de los estados democráticos”,
dijo el secretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio
Occidental Thomas A. Shannon ante la Subcomisión del
Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes,
el 5 de marzo.
A continuación una traducción
de las declaraciones del secretario adjunto Shannon:
(comienza el texto)
Con la renuncia de Castro, ¿Qué
hay de nuevo para Cuba y el Hemisferio Occidental?
Thomas A Shannon
Secretario de Estado adjunto
para Asuntos del Hemisferio Occidental
Declaración ante la Subcomisión del Hemisferio
Occidental
de la Cámara de Representantes
Washington DC
5 de marzo de 2008
Señor presidente y miembros de la
comisión:
Gracias por la oportunidad de ofrecerles
una visión general de la política de Estados
Unidos en las Américas. Es una oportunidad importante
para analizar los logros bipartidistas en una región
importante para Estados Unidos y para el bienestar de nuestro
pueblo.
Vivimos en un hemisferio que se caracteriza
por el cambio dinámico y positivo. La democracia,
los mercados libres y la integración económica
han liberado poderosas fuerzas populares. Los gobiernos
elegidos de las Américas trabajan para traducir estas
fuerzas en beneficios palpables para sus pueblos -- como
la ampliación de oportunidades económicas
y la reducción de la pobreza; conexión de
las infraestructuras nacionales, integración de las
redes de electricidad y mercados energéticos y la
colaboración en fuentes alternativas de energía.
Este relato de cambio positivo tiene un tema subyacente:
el diálogo y compromiso entre los países,
y el amplio reconocimiento de que debemos abordar nuestras
diferencias pero apreciar también los temas comunes
que nos unen. De modo que no es una coincidencia que los
éxitos ejemplares de nuestra región sean cada
vez más productos de la cooperación, la colaboración
y un multilateralismo dinámico.
Vemos a las Américas a la vanguardia
del cambio transformacional, político y económico
en el mundo. Es una región que ha completado la etapa
primera y más dramática del cambio político.
Ha cambiado en gran parte pasando de gobiernos autoritarios
a gobiernos elegidos democráticamente. Ha pasado
de economías cerradas a economías abiertas
que dependen del comercio para conectarse con los mercados
globalizados. Es una región que ahora encara la próxima
generación de desafíos transformacionales,
que de algunas manera son más persistentes y más
difíciles de superar. La clave consiste en encontrar
la manera de facultar a la democracia para hacer frente
a los drásticos obstáculos sociales que la
región encara, especialmente la pobreza, la desigualdad
y la marginación. Nuestra comunidad pide una estrategia
renovada y sostenible de participación, y nuestra
política esta diseñada para lograrla.
La política de Estados en las Américas
está diseñada para ayudar a nuestros socios
a hacer frente a los desafíos transformacionales
de la próxima generación y demuestra que al
final de la jornada, la democracia puede cumplir con sus
promesas. El enfoque de nuestra política tiene cuatro
partes:
Primera, consolidar la democracia y los
logros democráticos del pasado. Esto incluye la ampliar
la participación en el sistema democrático
para asegurar que los ciudadanos comunes y corrientes tengan
un papel en el proceso político;
Segunda, promover la prosperidad y la oportunidad
económica en la región;
Tercera, invertir en el pueblo, puesto que
reconocemos que la oportunidad económica sin capacidad
individual para aprovecharla no tiene sentido para el vasto
número de personas pobres y vulnerables de América
Latina y el Caribe; y
Finalmente, proteger la seguridad de los
estados democráticos.
Hemos tomado un enfoque bipartidista para
llevar a la práctica nuestra estrategia, y con la
ayuda del Congreso de Estados Unidos hemos hecho progresos
considerables en la dirección correcta. Hemos renovado
la participación bilateral y multilateral y hemos
reenfocado nuestros recursos para tener un mayor impacto.
Continuamos buscando un enfoque equilibrado para nuestros
programas de ayuda exterior con el fin de adelantar metas
democráticas, económicas, sociales y de seguridad.
Desde 2001, hemos gastado más de 7.500 millones de
dólares en programas de desarrollo, inclusive desarrollo
alternativo financiado de la ACI (ACP), y casi 4.500 millones
de dólares en programas de seguridad, inclusive programas
restantes de la ACI. Si nuestra solicitud de fondos para
el año fiscal 2009 es aprobada, los programas de
desarrollo desde 2001 sobrepasarán 8.500 millones
de dólares y los programas de seguridad alcanzarán
unos 6.700 millones, inclusive 1.000 millones para la Iniciativa
de Mérida, para un total de más de 14.000
millones de dólares.
Consolidar la Democracia
Estados Unidos está comprometido
a fomentar el gobierno democrático y proteger los
derechos y libertades fundamentales en las Américas.
Al trabajar multilateralmente mediante la Organización
de Estados Americanos (OEA) y otras instituciones en el
Sistema Interamericano, ayudamos a nuestros socios en las
Américas a responder los desafios que plantean la
pobreza, la desigualdad y la marginación. Con nuestro
apoyo y financiamiento, la OEA trabaja para fortalecer su
capacidad de ayuda a los gobiernos elegidos de las Américas
a responder a los desafíos de gobierno democrático
y cumplir con los compromisos compartidos de la región
de conformidad con la Carta Democrática Interamericana.
Apoyamos la labor de los que construyen partidos políticos
de bases más amplias que incorporan a las comunidades
que tradicionalmente han sido marginadas. Continuamos también
nuestro apoyo a las Misiones de Observación Electoral
de la OEA y los esfuerzos de profundizar la cooperación
interregional en pro de la democracia entre la OEA y la
Unión africana.
Trabajando bilateralmente, apoyamos a todos
los sectores para fortalecer la democracia de Haití
y promover el desarrollo a largo plazo. Estados Unidos sigue
siendo el donante bilateral más grande de Haití,
ya que la solicitud de ayuda exterior para el año
fiscal 2009 es de más de 245 millones de dólares.
Nuestra ayuda, programada en coordinación estrecha
con el gobierno de Haití y otros donantes internacionales,
se enfoca en el gobierno y el imperio del derecho, las elecciones,
la seguridad, el crecimiento económico y las necesidades
humanitarias críticas. Con inflación reducida,
un PIB que ha aumentado y un cambio desde misiones para
establecer la paz a misiones para mantener la paz, es claro
que los beneficios de la democracia se afianzan.
Nuestra solicitud presupuestaria de 20 millones
de dólares para Cuba para el año fiscal 2009
es compatible con recomendaciones del informe de la segunda
Comisión de Ayuda a una Cuba Libre (CAFC). Desde
la formación de la CAFC, los fondos para apoyo económico
a Cuba subieron a más de 21 millones de dólares
en el año fiscal 2004 y a una suma estimada de 45
millones de dólares en el año fiscal 2008.
Esta ayuda es clave para ayudar a la oposición democrática
y la sociedad civil a promover el diálogo necesario
para una transición exitosa a la democracia. Estados
Unidos reafirma la convicción de que el pueblo cubano
tiene un derecho inalienable de participar en un diálogo
abierto abarcador acerca del futuro de su país, libre
del temor y la represión, y de escoger a sus líderes
en elecciones democráticas. Reiteramos el mensaje
de la secretaria Rice del 24 de febrero de 2008 con respecto
a nuestro apoyo al pueblo cubano en sus esfuerzos para obtener
"los derechos y las libertades fundamentales expresados
en la Declaración Universal de Derechos Humanos de
las Naciones Unidas y la Carta Democrática Interamericana".
Seguimos urgiendo al gobierno cubano que comience una transición
pacífica a la democracia y alentamos a los socios
internacionales a que ayuden al pueblo cubano a producir
un cambio positivo.
Promover prosperidad
Uno de los desafíos más grandes
para las democracias en las Américas es concretar
los beneficios de los mercados libres, el comercio y la
integración económica. Vemos que las cosas
han mejorado ya que el PIB total en América Latina
y el Caribe ha aumentado de 1.700 billones de dólares
en 2002 a 3.400 billones en 2007, y la cantidad de personas
que viven en la pobreza ha disminuido de 44 por ciento en
2002 a casi 35 por ciento en 2007. Con la reducción
exitosa del costo del envío de dinero a la región,
las remesas casi se han duplicado desde 2002 a más
de 60.000 millones de dólares por año, y más
de 75 por ciento proviene de Estados Unidos.
Para ayudar a mantener estos logros a largo
plazo, Estados Unidos ayuda a crear oportunidad económica
en las Américas con nuestra agenda de libre comercio,
que ahora incluye a países que representan dos terceras
partes del producto interno bruto del hemisferio. Con la
conclusión de diez acuerdos de libre comercio, tenemos
una cadena que se extiende por la costa del Pacífico
de las Américas desde Canadá hasta Chile.
Urgimos firmemente al Congreso aprobar los acuerdos de libre
comercio pendientes con Colombia y Panamá para incluir
a dos a aliados estratégica y económicamente
significativos en la red de Acuerdos de Libre Comercio con
Estados Unidos..
Ayudar a América Central y la República
Dominicana a aprovechar los beneficios de su Acuerdo de
Libre Comercio sigue siendo una prioridad importante que
se refleja en nuestra solicitud presupuestaria del año
fiscal 2009 para programas bilaterales y 40 millones de
dólares en programas regionales laborales y ambientales.
La participación en la Cumbre de Cooperación
Económica de Asia y el Pacífico (APEC) de
cuatro socios del hemisferio que hacen hincapié en
el libre comercio, Canadá, Chile, México y
Perú, es otra demostración positiva de la
importancia económica de las Américas en el
mercado mundial. Anticipamos que la participación
de las Américas en la APEC se seguirá ampliando,
puesto que Colombia y Ecuador buscan ser miembros.
La Corporación del Desafío
del Milenio (MCC) ayuda a reforzar nuestros esfuerzos de
eliminar la corrupción, promover transparencia, mejorar
el cuidado de la salud y la educación, y conectar
a personas con los mercados mediante programas complementarios.
La MCC ha firmado pactos por más de 850 millones
de dólares con El Salvador, Honduras y Nicaragua.
Ha firmado también acuerdos de umbral por más
de 77 millones de dólares con Guyana, Paraguay y
Perú. Continuamos enfocando nuestra ayuda exterior
para complementar y apoyar los esfuerzos de la MCC.
Estados Unidos aborda también los
desafíos de costo energético, diversidad y
disponibilidad en el hemisferio mediante el desarrollo de
mercados mundiales y regionales para el etanol y el biodiesel.
La meta es desarrollar una nueva y prometedora fuente de
combustibles locales que promueva la seguridad energética
y el desarrollo sostenible, especialmente en América
Central y el Caribe.
La inversión en los pueblos
Estados Unidos contribuye a liberar el enorme
potencial de los pueblos de las Américas al colaborar
con nuestros socios en la inversión en los pueblos
mediante una mejor educación y formación,
atención de la salud, acceso a capital, infraestructura
económica, y seguridad para sus familias y propiedades.
A través de esfuerzos conjuntos, hemos logrado progreso
en este aspecto.
Desde el año 2001, hemos financiado
más de 7.000 intercambios profesionales, entre estos
los intercambios ciudadanos, el programa de Liderazgo de
Visitantes Internacionales y el programa de Visitantes Voluntarios;
así como a más de 700 participantes en programas
para jóvenes, como por ejemplo el programa College
Horizons (Horizontes universitarios), el programa de Becarios
Martin Luther King Fellows y el programa de Jóvenes
Embajadores. En ese mismo periodo otorgamos fondos para
los más de 7.500 estudiantes, maestros y expertos
de la región, que participaron en el programa Fulbright,
que realizaron sus estudios e investigaciones en Estados
Unidos. Estados Unidos se ha comprometido también
a destinar 75 millones de dólares a la Asociación
para Jóvenes Latinoamericanos, iniciada por el presidente.
La Asociación dará a miles de estudiantes
del hemisferio la oportunidad de aprender inglés,
estudiar en el país de origen y en Estados Unidos,
obtener becas y desarrollar destrezas, a fin de mejorar
su capacidad de obtener empleo.
Además, desde el año 2001
hemos invertido más de 1.500 millones de dólares
de ayuda exterior destinada a programas de la salud [Salud
y Supervivencia Infantil (CSH) y la Iniciativa Mundial de
VIH/SIDA (GHAI)]. Hemos presenciado también las contribuciones
que realizó el personal del buque hospital USNS Comfort
para mejorar la atención de la salud durante su recorrido
de cuatro meses por la región en el que visitó
12 países y trató a casi 100.000 pacientes.
Desde el 2001, el Cuerpo de Paz ha invertido
en la región un promedio de 44 millones de dólares
al año, y ha enviado a más de 2.200 voluntarios
a distintos países del hemisferio con el propósito
de avanzar la paz en el mundo y la amistad.
La protección del estado democrático
En años recientes, hemos colaborado
con nuestros socios del hemisferio para transformar el plan
de seguridad de la región y forjar un consenso en
torno al nexo vital que existe entre la seguridad y la prosperidad.
Hacemos frente a amenazas no tradicionales, como la delincuencia
organizada, el terrorismo, el narcotráfico, las pandillas,
los desastres naturales y las pandemias. Al proteger a los
pueblos de las Américas fortalecemos la democracia,
promovemos la justicia social y creamos un entorno seguro
para que los ciudadanos y los Estados puedan procurar la
prosperidad económica.
La Iniciativa de Mérida impondrá
un nuevo paradigma de cooperación en seguridad regional
con México y América Central. El objetivo
de esta iniciativa es fortalecer las instituciones del Estado
en la región y reforzar la colaboración regional
para romper con el poder y la impunidad de las organizaciones
delictivas que intimidan a las instituciones del Estado,
amenazan la capacidad de los gobiernos de México
y los países centroamericanos de mantener el orden
público y el estado de derecho, y plantean un peligro
a la seguridad de Estados Unidos. Los fondos se distribuyen
entre los tres ámbitos de actividad: 1) antinarcóticos,
antiterrorismo y seguridad fronteriza; 2) seguridad pública
y aplicación de la ley, y 3) consolidación
de instituciones y estado de derecho. La parte centroamericana
de la Iniciativa pretende responder directamente a las necesidades
solicitadas por los gobiernos de esa región en la
inauguración del Diálogo sobre Seguridad entre
EE.UU. y SICA (Sistema de Integración Centro Americano),
que tuvo lugar el año pasado. La Iniciativa de Mérida
es una ampliación esencial de nuestro enfoque regional
para combatir las amenazas del narcotráfico, la delincuencia
transnacional y el terrorismo que socavan la seguridad,
y para aprovechar los éxitos cosechados hasta la
fecha.
La Alianza para la Seguridad y la Prosperidad
de América del Norte (ASPAN), establecida junto con
Canadá y México, ha sido un elemento clave
de nuestra estrategia de seguridad regional. ASPAN incluye
disposiciones dirigidas a coordinar las políticas
fronterizas, promover la facilitación comercial,
animar la colaboración en materia normativa y realizar
preparativos en caso de posibles pandemias en América
del Norte.
También hemos hecho grandes avances
en nuestros esfuerzos para combatir el cultivo y tráfico
ilícito de estupefacientes y para promover el desarrollo
económico y social de Colombia. En el presupuesto
del año fiscal 2009 hemos incluido una solicitud
de casi 543 millones de dólares para continuar brindando
apoyo a Colombia y aprovechar así el progreso logrado
hasta la fecha. Los programas colombianos de aspersión
y erradicación manual, que reciben apoyo del gobierno
de Estados Unidos, siguen deteniendo el rápido incremento
en el cultivo de la hoja de coca, que entre 2001 y 2006
se vio reducido en más del 7 por ciento (de 169.800
hectáreas a 157.200). El estimado de producción
potencial de cocaína en ese mismo periodo disminuyó
un 35 por ciento, de 839 toneladas a 545, lo cual refleja
el impacto de los programas de erradicación en las
tasas de producción de las cosechas. Además,
el gobierno de Colombia calcula que más de 45.000
personas se han desmovilizado desde el 2002 (14.000 en el
marco del programa de deserción individual y más
de 31.000 paramilitares bajo el programa colectivo), y en
enero de 2008 el sistema jurídico colombiano completó
oficialmente su transición a un sistema procesal
acusatorio, parecido al que tiene Estados Unidos. Este nuevo
ordenamiento jurídico ha permitido que se resuelvan
los casos penales nuevos en meses, en lugar de años,
y las tasas de condena han aumentado de menos del tres por
ciento a más del sesenta por ciento. Continuaremos
brindando apoyo a los refugiados y a las personas desplazadas
dentro del país.
En años recientes, Colombia también
ha logrado progresos importantes en la reducción
de la violencia, inclusive la violencia contra los sindicalistas.
Desde el 2002, los secuestros han disminuido en 83 por ciento,
los homicidios en 40 por ciento y los atentados terroristas
en 76 por ciento. Los homicidios de sindicalistas bajaron
un 79 por ciento entre 2002 y 2007, y a fecha de 2007 la
tasa de homicidios de sindicalistas era menos de una cuarta
parte de la tasa de homicidios de la población general.
El número de homicidios de sindicalistas ha disminuido
en el mismo periodo en el que ha aumentado el número
de sindicalistas inscritos en el programa de protección
del Ministerio de Interior y Justicia. Más de 9.400
personas, de las cuales casi una quinta parte son sindicalistas,
han accedido a esta protección. El año pasado,
el programa brindó protección a todos los
sindicalistas que decidieron inscribirse en él.
La Ley de Promoción Comercial Andina
y Erradicación de la Droga (ATPDEA) (ampliada de
la Ley de Preferencia Comercial Andina en 2002) también
ha contribuido de modo significativo a exportar la diversificación
a los países que se benefician de ella y ha fortalecido
las economías legítimas de la región
como alternativa a la producción de estupefacientes.
Colaboramos con el Congreso para aprobar el Acuerdo de Libre
Comercio (ALC) con Colombia y unirnos al ALC de Perú
para establecer relaciones comerciales recíprocas
permanentes con dos de los países que se benefician
de la ATPDEA. Nos preocupan las acciones de los otros dos
países beneficiarios, Bolivia y Ecuador, lo cual
incluye el trato a los inversores estadounidenses. Emplearemos
la prórroga de corto plazo de la ATPDEA que el presidente
autorizó la semana pasada para intentar que el Congreso
y estos gobiernos celebren reuniones para examinar si cumplen
con los requisitos que han de cumplir bajo este programa.
El compromiso bipartidista que tienen Estados
Unidos con nuestra alianza en las Américas se ha
visto reforzado a través del proceso de las Cumbres
de las Américas. Estas cumbres han contribuido a
sentar las bases de los pilares de la política estadounidense
hacia la región: la consolidación de la democracia,
el fomento de la prosperidad, la inversión en los
pueblos para avanzar la justicia social y la protección
del estado democrático, mediante de programas concretos
en estos ámbitos. Estados Unidos aguarda con interés
tomar como bases estos compromisos que hemos contraído
con nuestros socios del hemisferio al comenzar las negociaciones
de la quinta Cumbre de las Américas que se celebrará
en Trinidad y Tobago a principios del 2009. En nuestros
preparativos para esta quinta cumbre, debemos desarrollar,
conjuntamente, objetivos concretos y medibles, y demostrar
a los pueblos de nuestros países cómo el proceso
de cumbres impacta en modo positivo su vida.
El presidente ha reiterado su compromiso
con la promoción de los avances políticos,
económicos y sociales en las Américas a través
de sus 12 visitas a la región, más que cualquier
otro presidente de Estados Unidos. En los dos últimos
años, se han realizado más de 70 visitas a
nivel de gabinete y, desde el 2001, han viajado a la región
más de 100 delegaciones del Congreso. Juntos, a través
de nuestros esfuerzos bipartidistas, hemos vinculado la
democracia con el desarrollo para generar un crecimiento
de base amplia a través de un comercio más
libre, para invertir en el bienestar de personas de todos
los extractos social y para asegurar que la democracia sirve
a todos los ciudadanos de manera más eficaz y justa.
Gracias nuevamente por invitarme a comparecer
aquí hoy. Responderé con mucho gusto a cualquier
pregunta que tengan.
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