“Mientras que los ciudadanos del mundo
propugnen los valores universales de los derechos humanos,
hay esperanza, y seguimos creyendo que es el deber de los
gobiernos responsables del mundo apoyar a estos valientes
hombres y mujeres”, dijo la secretaria Rice en el
prefacio del informe anual sobre las prácticas de
derechos humanos, del Departamento de Estado.
A continuación una traducción
del Prefacio del informe anual:
(comienza el texto)
Informe Anual por Países sobre Prácticas de
Derechos Humanos 2007
Departamento de Estado de Estados Unidos
Difundido por la Oficina de Democracia, Derechos Humanos
y Trabajo
11 de marzo de 2008
Prefacio
Como dijo una vez el presidente Bush: “la
libertad puede ser resistida, puede ser postergada, pero
no puede ser negada". En el largo plazo, prevalecerán
los ciudadanos que se sacrifiquen por su dignidad y sus
derechos, al igual que hicieron los Havel y los Mandela
antes que ellos. Al igual que esas figuras señeras,
muchos de los defensores de los derechos humanos hoy en
día son objeto de denuncia y acoso, se les acusa
de ser traidores, y son objeto también de la represión
de sus propios gobiernos, simplemente por insistir en las
libertades consagradas en la Declaración de los Derechos
Humanos de las Naciones Unidas. Estos patriotas impacientes
sirven de inspiración para sus conciudadanos, y los
elevados criterios que exigen siguen siendo la esperanza
de personas de todo el mundo que trabajan pacíficamente
en defensa de su libertad, su dignidad y sus derechos.
Estos valores son el don esencial de todo
ser humano y la manera más segura de protegerlos
y preservarlos es mediante la gobernabilidad eficaz, legítima
y democrática. No cabe duda de que para ninguna nación
el camino hacia la democracia ha estado allanado o ha sido
directo. En el camino se encuentran baches y tropiezos.
Incluso en la mejor de las circunstancias no es sencillo
transformar los ideales democráticos en instituciones
democráticas eficaces. La transición a la
democracia puede ser difícil y el progreso puede
fallar debido a la inestabilidad e inseguridad, la pobreza
abrumadora y la enfermedad. Los gobiernos afectados por
la corrupción o sin recursos adecuados pueden no
estar a la altura de cumplir las elevadas esperanzas de
sus pueblos, lo que les hace perder la esperanza en una
vida mejor. Los líderes que no están suficientemente
comprometidos con las reformas pueden revertir a los hábitos
autoritarios o seguir desvíos desastrosos que se
apartan del estado de derecho. Otros gobiernos ni siquiera
han tomado el primer paso para garantizar los derechos de
sus ciudadanos.
Los informes por países que siguen
a continuación documentan plenamente estos desafíos
a los derechos humanos, y muchos otros. No obstante, está
recopilado y redactado con la confianza de que ningún
rincón de la Tierra está permanentemente condenado
a la tiranía. El cambio puede tomar tiempo, pero
ocurrirá. Mientras que los ciudadanos del mundo propugnen
los valores universales de los derechos humanos, hay esperanza,
y seguimos creyendo que es el deber de los gobiernos responsables
del mundo apoyar a estos valientes hombres y mujeres.
En ese espíritu presento al Congreso
de Estados Unidos el texto (en inglés) del
Informe Anual por Países sobre Prácticas
de Derechos Humanos 2007 del Departamento de Estado.
Condoleezza Rice
Secretaria de Estado
(termina el texto)