“Hoy nos reunimos para apoyarles y
con la esperanza en que este Informe sobre Derechos Humanos
muestre los obstáculos que todavía quedan
en sus caminos, de manera que por lo menos puedan llevar
el manto de la justicia, con menos riesgo para ellos y sus
familias. Este documento se ha recopilado y redactado con
el optimismo de que ningún rincón de la Tierra
sea condenado permanentemente a la tiranía",
dijo la secretaria de Estado Condoleezza Rice el 11 de marzo,
al presentar el documento anual denominado Informe por Países
sobre Prácticas de Derechos Humanos.
A continuación una traducción
de la declaración de la secretaria Rice:
(comienza el texto)
Declaración de la secretaria de Estado
Condoleezza Rice
en relación con el Informe por Países sobre
Prácticas de Derechos Humanos 2007, del Departamento
de Estado
11 de marzo de 2008
Washington, D.C.
SECRETARIA RICE: Buenas tardes. Me agrada
sumarme hoy a Jonathan Farrar, secretario adjunto de Estado
en funciones para Democracia, Derechos Humanos y Trabajo
para presentar el Informe por Países sobre Prácticas
de Derechos Humanos 2007.
En todas las regiones del mundo hay hombres
y mujeres que trabajan pacíficamente, con frecuencia
con grandes riesgos para ellos y sus familias, para proteger
los derechos humanos y las libertades fundamentales, cumpliendo
el dictado de sus conciencias y expresando sus criterios
sin temor, para elegir a quienes los gobernarán y
exigir que los líderes rindan cuenta de sus actos,
y para conseguir la justicia igualitaria amparada por la
ley.
Desafortunadamente esas aspiraciones, tan
comunes para nosotros, todavía le son negadas a millones
en todo el mundo, con frecuencia por sus propios gobiernos.
En demasiados países los adalides de los derechos
humanos son denunciados y perseguidos, denostados como traidores
o escogidos para ser objeto de represión, solamente
por insistir en las libertades consagradas por la Declaración
Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
En otros países, incluso en aquellos
que recientemente han iniciado su transición a la
democracia, los derechos humanos no están completamente
garantizados, posiblemente debido a la debilidad de las
instituciones o a la corrupción, que socavan el estado
de derecho, posiblemente a causa de conflictos o de la inseguridad,
que se entromete en la libertad de los individuos, o posiblemente
por la aplastante pobreza y las enfermedades, que pueden
hacer que incluso los ciudadanos más irreprochables
pierdan la esperanza por mejorar sus vidas.
La senda de una nación hacia un futuro
con derechos humanos protegidos por las leyes no es ni fácil
ni directa. A lo largo del camino se encuentran tropiezos
y retrocesos. Incluso en las mejores circunstancias no es
sencillo transformar los ideales democráticos en
instituciones democráticas efectivas, pero, a pesar
de cada desafío, los valerosos defensores de los
derechos humanos perseveran. Ellos son una inspiración
para sus conciudadanos y para todos nosotros. Las elevadas
normas que establecen siguen ofreciendo esperanza a personas
en todo el mundo que trabajan pacíficamente en favor
de su libertad, su dignidad y de sus derechos.
Hoy nos reunimos para apoyarles y con la
esperanza en que este Informe sobre Derechos Humanos muestre
los obstáculos que todavía quedan en sus caminos,
de manera que por lo menos puedan llevar el manto de la
justicia, con menos riesgo para ellos y sus familias. Este
documento se ha recopilado y redactado con el optimismo
de que ningún rincón de la Tierra sea condenado
permanentemente a la tiranía. Como ha dicho el presidente
Bush “la libertad puede ser resistida y la libertad
puede ser postergada, pero la libertad no puede ser negada".
A largo plazo tenemos confianza en que prevalezcan los ciudadanos
que se sacrifican por su dignidad y sus derechos, como hicieron
antes Havel y Mandela y tantos otros como ellos.
El cambio, aunque tomará tiempo,
llegará. Mientras los ciudadanos de todo el mundo
sostengan el valor universal de los derechos humanos, habrá
esperanza; y nosotros, en Estados Unidos, seguimos considerando
que es nuestro deber apoyar a esos valientes hombres y mujeres.
Y es en ese espíritu que me complace presentar este
Informe por Países sobre Prácticas de Derechos
Humanos 2007.
(termina el texto)