Washington – La interdependencia entre
los pueblos y los gobiernos y el rápido movimiento
internacional de información, dinero, tecnología,
y personas son los principales motores del cambio hoy día.
“Esto se suele denominar globalización, y,
desde luego, está transformando nuestro mundo de
dos formas importantes”, dijo la secretaria de Estado
Condoleezza Rice.
La globalización faculta a los países
que pueden aprovechar sus beneficios y al mismo tiempo revela
las debilidades de muchos otros y su incapacidad de gobernar
con efectividad, comentó Rice: “La globalización
no desplaza la importancia de la geopolítica, como
muchos han asumido en la década pasada, sino que
la está modificando”.
El panorama de la política internacional
se está descentralizando al haber más países
que buscan realizar sus intereses, dijo.
“Quizá nuestro mayor desafío
de política exterior, ahora y en las próximas
décadas, resulte del hecho de que muchos estados
son simplemente demasiado débiles, demasiado corruptos
o son gobernados muy deficientemente como para llevar a
cabo la realización de responsabilidades básicas
de la soberanía tales como la vigilancia policial
de su territorio, gobernar justamente, ayudar a su pueblo
a realizar su potencial y prevenir las amenazas dentro de
sus países provenientes de la desestabilización
de sus vecinos y en última instancia, del sistema
internacional”, declaró Rice en un discurso
que pronunció recientemente en la Universidad de
Georgetown sobre la naturaleza emergente de la diplomacia
transformacional de Estados Unidos.
El desafío para Estados Unidos, dijo
Rice, es crear una política exterior y una estrategia
nacional de seguridad que se centre en trabajar con aliados
internacionales para construir y sostener un mundo de estados
democráticos bien gobernados. Exige que los países
respondan a las necesidades de sus pueblos, reduzcan la
pobreza ampliamente extendida y se comporten de modo responsable
en el sistema mundial.
La superación de los desafíos
del siglo XXI no se logrará con poder militar o ningún
otro medio por sí mismo, sino que exigirá
la integración completa de la defensa, la diplomacia,
la asistencia al desarrollo, los esfuerzos de promoción
de la democracia, el libre comercio y el trabajo del sector
privado y la sociedad, comentó Rice.
“Estados Unidos tiene intereses nacionales
y hemos utilizado nuestro poder para hacer que estos avancen,
pero lo que siempre ha distinguido a nuestro país
es que somos personas a las que nos unen ideales universales,
y que con ellos nos presentamos ante el mundo en nuestra
convicción de que todos los seres humanos nacen libres,
iguales en dignidad, que merecen la justicia, la protección
del derecho y que los gobiernos más responsables
son aquellos que respetan los derechos de su pueblo”,
indicó Rice.
Mucho se perdió durante la década
de 1990 cuando Estados Unidos trató de aprovechar
los dividendos de la paz después de la Guerra Fría.
Desde 2001, sin embargo, Estados Unidos ha comenzado el
esfuerzo a largo plazo de reconstruir y transformar la diplomacia
estadounidense para reflejar el mundo altamente dinámico
del nuevo siglo.
“Para cumplir su mandato, la diplomacia
transformacional exige un gobierno dirigido por civiles
que afronte en su totalidad los desafíos de nuestro
tiempo”, comentó Rice.
Consideren, dijo, el enfoque adoptado en
cuanto a Colombia.
“Hace varios años, Colombia
estaba a punto de convertirse en un estado fallido. Los
rebeldes estaban ganando la guerra, miles huían de
sus hogares, y el gobierno perdía el control, literalmente,
físico, de partes del país”, expresó
Rice.
La administración Clinton comenzó
una estrategia para ayudar a Colombia a recuperar el control
y la administración Bush sostuvo y amplió
el plan, con una estrategia integral para ayudar a Colombia,
agregó.
“Nuestros diplomáticos han
liderado un equipo de trabajo respecto a ese país
integrado por nuestras agencias de aplicación de
la ley, nuestro ejército, nuestros profesionales
de desarrollo y nuestros negociadores de comercio. Hemos
ayudado también a nuestros aliados democráticos
en Colombia a recuperar su país y mejorar la vida
de su pueblo”, indicó Rice. “Esfuerzos
de este tipo son los cimientos del progreso del futuro”.
El éxito de los esfuerzos de Estados
Unidos en el mundo será determinado por el progreso
que los países hagan en cambiar de la guerra a la
paz, del despotismo a la democracia, de la pobreza y la
desigualdad a la prosperidad y la justicia social, dijo
Rice. Se requiere una postura diplomática que refleje
el panorama de la política internacional en el siglo
XXI.
Merle D. Kellerhals Jr.
/ Redactor del Servicio Noticioso desde Washington
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