
David T. Johnson, secretario de Estado adjunto para Asuntos
Internacionales de Narcóticos y Aplicación
de la Ley. |
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Washington – El gobierno de Estados
Unidos ha publicado su Informe sobre la Estrategia Internacional
de Control de Narcóticos 2008 en el que indica que
el mundo está tomando más conciencia de que
no hay ningún país o sociedad que sea inmune
al daño social, económico y político
causado por el tráfico internacional de drogas.
El secretario de Estado adjunto para Asuntos
Internacionales de Narcóticos y Aplicación
de la Ley David Johnson, expresó que el tráfico
de estupefacientes ya no se ve como un problema mayormente
de los estados consumidores en América del Norte
y Europa.
“Calculamos que alrededor de 530 toneladas
métricas de cocaína entran a Estados Unidos
de contrabando provenientes de América del Sur cada
año y más del 90 por ciento pasan por México.
México también es uno de los mayores proveedores
de heroína, metanfetaminas y marihuana destinados
a los mercados estadounidenses y existen organizaciones
mexicanas de tráfico de estupefacientes que controlan
muchas de las redes de distribución en Estados Unidos”,
explicó Johnson.
Johnson destacó al presidente mexicano
Felipe Calderón por tomar “medidas decisivas
en la lucha contra el tráfico y las organizaciones
delictivas que afectan a ambos lados de nuestra frontera
común”. Indicó también que el
gobierno de Estados Unidos trabaja con México y los
países de América Central para detener el
flujo de drogas hacia Estados Unidos.
El secretario de Estado adjunto dijo que
Colombia continua siendo el principal pías en cuanto
al cultivo de coca y es la fuente del 90 por ciento de la
cocaína que entra a Estados Unidos.
Añadió que Colombia ha realizado
“progresos notables en la lucha contra los traficantes
de drogas y el narcoterrorismo, que hasta hace poco constituían
serias amenazas a la estabilidad de ese país”.
Indicó que en 2007, Colombia, con
ayuda de Estados Unidos, eliminó 219.000 hectáreas
de cultivo de coca. Durante el mismo año, Perú
y Bolivia incrementaron el cultivo de coca ya que las asociaciones
de cultivadores de coca establecieron que la planta tiene
una relación directa con las identidades culturales
y el orgullo nacional de sus países, según
dijo Johnson. “Los traficantes explotan estas asociaciones
para su propio beneficio”, indicó.
Johnson destacó la preocupación
sobre el “rápido crecimiento del tráfico
de cocaína a Europa desde América Latina a
través de países de tránsito en África
Occidental”, y añadió que el asunto
merece gran atención, especialmente por parte de
los estados europeos que son los mercados de estos productos.
El papel de Venezuela está incrementando
en los envíos de cocaína tanto a América
del Norte como a Europa, dijo Johnson.
“Un ambiente permisivo y corrupto
en Venezuela, unido al éxito de la lucha contra los
narcóticos en Colombia, han hecho de Venezuela, una
de las rutas preferidas para el tráfico ilegal de
narcóticos desde Colombia. Mientras que la mayoría
de los narcóticos en transito por Venezuela siguen
destinados a Estados Unidos, cada vez un porcentaje mayor,
que aumenta rápidamente, ha empezado a fluir hacia
África occidental y de ahí a Europa. El movimiento
de drogas ha complicado el problema de la corrupción
en Venezuela, e incrementado el nivel de criminalidad y
violencia en todo el país”, indica el informe.
Afganistán, que produce un 93 por
ciento de la adormidera de opio del mundo, vio crecer la
producción en 2007 en las provincias del suroeste
de Kandahar y Helmand, en donde la insurgencia tiene fuerza,
indicó Johnson. Dijo que hay un nexo creciente entre
la insurgencia y la producción de narcóticos.
En las provincias del centro y norte de Afganistán
que son más pobres pero están más seguras,
la producción de adormidera ha disminuido y en 2007
había 13 provincias en las que no existía
adormidera, destacó.
Las Naciones Unidas pronostican que la producción
de adormidera probablemente disminuirá en una pequeña
cantidad en 2008, lo cual según Johnson es “un
acontecimiento que recibimos con agrado tras años
de crecimiento a nivel de dígitos dobles”.
El secretario de Estado adjunto dijo que
el éxito en la lucha contra el tráfico de
estupefacientes depende de los aliados internacionales.
“Con frecuencia tienen que dar el
difícil paso de enfrentarse a grupos de interés
con fuerte influencia política que ven las cosechas
ilegales de drogas como amenazas al patrimonio cultural
y a veces tienen que arrestar a funcionarios corruptos de
mucha influencia que amenazan la integridad de sus instituciones
gubernamentales. Como hemos hecho en el pasado, Estados
Unidos proporcionará un firme apoyo a aquellos gobiernos
que demuestren un compromiso real para enfrentarse a estos
muy difíciles desafíos”, dijo.
Los dos volúmenes del informe en
pueden leerse en inglés en: http://www.state.gov/p/inl/rls/nrcrpt/2008/.
Phillip Kurata
/ Redactor del Servicio Noticioso desde Washington
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