“…
matar era tan fácil como beber agua. Mi mente no
sólo había cambiado la primera vez que lo
hice, sino que había dejado de grabar remordimientos,
o al menos eso parecía….”
-- Ishmael Beah, de su libro A Long Way Gone: Memoirs
of a Boy Soldier (Un largo camino: Recuerdos de un
niño soldado)
Niños soldados en el Congo. | |
|
UNICEF calcula que casi 300.000 niños
menores de 18 años son explotados en más de
30 conflictos armados en todo el mundo.
La mayoría de estos niños
soldados son testigos de terribles atrocidades, muchos han
tomado parte en ellas. Al finalizar estos conflictos, ¿pueden
volver estos niños a formar parte de una sociedad
normal?
UNICEF calcula que casi 300.000 niños
menores de 18 años son explotados en más de
30 conflictos armados en todo el mundo.
La mayoría de estos niños
soldados son testigos de terribles atrocidades, muchos han
tomado parte en ellas. Al finalizar estos conflictos, ¿pueden
volver estos niños a formar parte de una sociedad
normal?
Los expertos prácticos dicen que
sí.
John Williamson ha estudiado lo que les
ocurre a los niños soldados que sobrevivieron la
lucha durante los 12 años de guerra de Sierra Leona.
En un estudio que finalizó en 2006, halló
que “la mayoría de los niños que fueron
desmovilizados parecen desenvolverse tan bien como otros
niños de su comunidad”.
Williamson trabaja con la Agencia de Estados
Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) donde es
asesor técnico principal para el Fondo de Niños
y Huérfanos Desplazados (DCOF). Observó la
situación de 4.674 niños soldados desmovilizados
entre mayo de 2001 y enero de 2002.
Gracias al acuerdo de paz de Lomé,
que proporciona pautas para el desarme de los niños
soldados, su desmovilización y reintegración
en la sociedad cotidiana, los niños recibieron asistencia
para la reunificación familiar. Los niños
soldados pudieron elegir entre recibir una educación
escolar o laboral. La mayoría de las donaciones para
apoyar estos programas provienen de USAID/DCOF.
SENSIBILIZACIÓN COMUNITARIA
Puesto que muchas comunidades temían
y odiaban a los niños soldados que iban a regresar,
se hizo necesario un cuidadoso trabajo de sensibilización.
Organizaciones no gubernamentales (ONG) trabajaron con líderes
comunitarios, centrándose en el perdón y la
aceptación de los niños que habían
sido forzados a hacer el papel de soldados.
Williamson se percató de que ceremonias
tradicionales de limpieza y sanación, así
como apoyo religioso también parecieron incrementar
la aceptación y confianza de la comunidad en los
niños. Además, estas ceremonias ayudaban a
los mismos niños a sentirse más aceptables
para la sociedad cotidiana.
Williamson escribió en su estudio
que “asegurar las oportunidades de los niños
para que puedan volver a estudiar o reciban capacitación
laboral fue un factor esencial en el éxito de la
reintegración. Ello no sólo ayudó a
los niños a establecer su nueva identidad, sino que
aumentó su aceptación por parte de la familia,
los miembros de la comunidad, y sus iguales”.
Williamson dijo al Servicio Noticioso desde
Washington que parecerse “a todos los demás”
es importante para los antiguos niños soldados. También
añadió que “las ONG y UNICEF consideran
firmemente que es contraproducente hasta cierto punto centrarse
en un niño porque este fuera un antiguo niño
soldado. El objetivo de la integración es que los
jóvenes ocupen un lugar en la comunidad comparable
al de otros de su misma edad”.
“Pienso que hay un consenso entre
los que se ocupan de esta materia en que una vez que los
antiguos niños soldados reciben las mismas oportunidades
que otros jóvenes en su comunidad, no hay que tener
programas que se centren exclusivamente en ellos”,
declaró al Servicio Noticioso.
EL PANORAMA GENERAL
Lloyd Feinberg, que administra el DCOF,
indicó que centrar programas de ayuda en antiguos
niños soldados puede tener consecuencias no intencionadas.
USAID, dijo al Servicio Noticioso, ha intentado
firmemente centrar los programas en todos los niños
afectados por el conflicto.
“A veces, cuando uno se centra en
los antiguos niños soldados, corre el riesgo de estigmatizarlos
o glorificarlos, todos los demás dicen, ? quizás
deberíamos habernos hechos niños soldados
porque mira cuanto dinero les dan para ayudarles y a nosotros
no nos dan nada’”.
Feinberg dice que es importante prestar
atención a un contexto más amplio de la sociedad
que sufre el conflicto y fuerza a los niños a ser
soldados.
“Tiene que ver con todo el asunto
del desarrollo económico,” dijo. “No
hay arreglos rápidos. Uno no puede agarrar a un niño,
darle seis semanas o seis meses de cursos y ponerle a trabajar
porque en la mayoría de los casos no hay un mercado
que demande los empleos”.
“Pienso que todo el mundo se da cuenta
de que la mayoría de la población que aparece
como potenciales candidatos para los grupos armados son
niños sin oportunidades de empleo. Buscamos la manera
de identificar comunidades vulnerables para poder hacer
una obra a largo plazo, identificando la forma de apoyar
estrategias de desarrollo económico, políticas
y programas de modo que realmente aumenten la capacidad
de obtener ingresos para las familias, y no sólo
miramos al aumento del producto interno bruto”, explicó
Feinberg.
Por ejemplo, USAID financia los programas
STRIVE (Éxito por medio del Esfuerzo de Incentivos
y la Visión) que se centran en estrategias para incrementar
la capacidad económica y el estatus de familias vulnerables
y sus niños. USAID estudia modos de afinar estos
proyectos, dijo Feinberg, se observan algunos de los programas
de desarrollo económico más amplios y que
se han puesto en práctica durante más tiempo,
y se estudia el modo en que estos han beneficiado a niños
afectados por conflictos.
Jane Morse
/ Redactora del Servicio Noticioso desde Washington
###