Frank E. Baxter, Embajador de los EE.UU. ante Uruguay. |
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"Espero que los uruguayos vean a
la clínica de Santa Catalina como un ejemplo de la
misma buena voluntad y ayuda humanitaria que salvó
a miles de víctimas del tsunami en el 2004. Cuando
se desató el desastre el Presidente Bush se valió
de la excelente capacidad de las Fuerzas Armadas de los Estados
Unidos enviando 16,000 efectivos a la región, un portaaviones,
60 helicópteros y un barco hospital", escribe el embajador
Frank E. Baxter en un artículo publicado en la edición del
8 de febrero del diario La República.
A continuación el texto del artículo
del embajador Baxter:
(comienza el texto)
Estados Unidos: dispuesto a ayudar
por Frank E. Baxter
Embajador de los EE.UU. ante Uruguay
Poco tiempo después de su visita
a Uruguay, en marzo del 2007, el Presidente Bush pronunció
un discurso sobre un nuevo enfoque en la política
exterior de los Estados Unidos. “Nos importa”,
fue su manera de describir la razón por la cual Estados
Unidos envía médicos militares y equipos de
trabajo excepcionalmente calificados para llevar a cabo
tareas de emergencia en el exterior, particularmente en
regiones no afectadas por conflictos bélicos. (Ver
nota relacionada)
La frase del Presidente, simple pero elocuente,
es una muy buena noticia para aquellas comunidades que no
cuentan con recursos necesarios para adquirir material y
equipo médico de última generación
o para construir centros médicos a bajo costo y en
un corto período de tiempo. Cuando el Presidente
Bush dijo que nuestras Fuerzas Armadas “hacen de todo,
desde vacunar gente hasta construir clínicas médicas
nuevas”, reafirmó una tendencia que viene manifestándose
paulatinamente hace algunas décadas y que su gobierno
ha fortalecido: las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos
están movilizadas en la causa por la paz. (Ver nota
relacionada)
El Presidente Bush considera que el Departamento
de Defensa de los Estados Unidos cuenta con valiosos recursos
y experiencia que pueden y deben ser empleados en proyectos
humanitarios. En un discurso pronunciado el año pasado,
el Secretario de Defensa, Robert Gates, destacó el
compromiso asumido por las Fuerzas Armadas de apoyar a civiles
en el exterior a la vez que agradeció a sus soldados
y a su personal “por haber realizado un trabajo admirable
y por hacerse cargo de tareas que, en el pasado, hubieran
sido llevadas a cabo por organizaciones civiles”.
Este nuevo enfoque político refleja
el principio que el Presidente Bush considera debe definir
un gobierno en cualquier país: “la justicia
social comienza con la responsabilidad social”. Para
lograr este objetivo, la administración Bush espera
que trabajemos “con nuestros socios para cambiar antiguas
políticas y cerciorarnos que los gobiernos protejan
a todos sus ciudadanos”.
Nadie puede, haciendo buen uso de razón,
cuestionar la opinión del Presidente Bush de que
los hospitales y clínicas construidos por militares
“son un símbolo del espíritu humanitario
del pueblo estadounidense y de nuestro deseo de ayudar a
aquellos que lo necesitan”. De hecho, la clínica
construida por las fuerzas armadas de Uruguay y los Estados
Unidos, en Santa Catalina, destaca este significativo cambio
de política, a la vez que nuestro permanente deseo
de hacer algo positivo por nuestros amigos.
La clínica de Santa Catalina es el
fruto de una donación de 1 millón de dólares
en fondos y en equipo de los Estados Unidos y del compromiso
del Uruguay de su puesta en marcha. Esta clínica
tendrá capacidad para atender hasta 3.000 pacientes
por mes.
Los uruguayos conocen a su país mejor
que nadie y saben que no hacen falta médicos calificados,
por lo cual, destacados profesionales de este país
conformarán el personal de la clínica. La
clínica de Santa Catalina contará con un ecógrafo
de última generación, camillas ginecológicas
para examinar pacientes, especialmente mujeres embarazadas.
Espero que los uruguayos vean a la clínica
de Santa Catalina como un ejemplo de la misma buena voluntad
y ayuda humanitaria que salvó a miles de víctimas
del tsunami en el 2004. Cuando se desató el desastre
el Presidente Bush se valió de la excelente capacidad
de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos enviando 16,000
efectivos a la región, un portaaviones, 60 helicópteros
y un barco hospital.
Las vidas de cientos de miles de víctimas
del tsunami salvadas en los días posteriores al desastre
demostraron que el Presidente Bush actuó correctamente
y con decisión. Nuestras Fuerzas Armadas construyeron
hospitales de emergencia y suministraron agua potable suficiente
para prevenir brotes de malaria y otras enfermedades fatales
que hubiesen cobrado más vidas.
Los militares estadounidenses actuaron rápidamente
y salvaron muchas víctimas por lo aprendido durante
la construcción de clínicas como la de Santa
Catalina. Una de las mejores maneras de llevar a cabo con
éxito tareas médicas complejas en el exterior,
es a través de la práctica en la construcción
de estas instalaciones, junto a profesionales extranjeros
militares y de la salud en países amigos.
La experiencia me demuestra que los mejores
embajadores procuran dejar un legado positivo en los países
donde cumplen funciones. Veo a las clínicas médicas,
las dentales y otras instalaciones humanitarias como un
ejemplo perdurable de lazos fuertes y en crecimiento. Sinceramente,
espero que nuestros amigos coincidan con este punto de vista.
Estoy muy satisfecho de ver la clínica de Santa Catalina
en funcionamiento y, como amigo de este país, estoy
deseoso de que se construyan muchas más en los años
venideros. Existen más recursos disponibles a la
espera de que el pueblo uruguayo los solicite.
(termina el texto)
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