La Residencia del Embajador de los Estados Unidos a los cuatro años de su inauguración
El Embajador William
Dawson inauguró la flamante residencia en setiembre de 1942
| Reproducido de la revista uruguaya "Anales" publicada en 1946 |
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Fachada principal de la flamante Residencia. |
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Frente a las praderas del Parque José
Batlle y Ordoñez, calle Lord Ponsomby por medio, tiene
ubicada su magnífica sede la Embajada de los Estados
Unidos de Norte América. La nobleza arquitectónica
del edificio, parece corresponder a la austeridad del espíritu
nacional del gran pueblo del Norte; en el interior, rige el
decoro digno del Estado cuya representación diplomática
tiene allí su sede.
Salas, despachos, alcobas y demás alojamientos, ofrecen agradable ambiente de sobriedad suntuaria. Un educado sentido de buen gusto se hace presente en la selección de obras de arte, muebles y cuantos objetos decoran la espléndida residencia diplomática.
Y en medio a las admirables exterioridades materiales, elementos espirituales de distinción y afectuosidad fluctúa en los ámbitos acogedores de aquella mansión: el Embajador William Dawson y su digna esposa.
Tal es la morada del Embajador estadounidense en Montevideo, cuyos salones, además de la dignidad oficial, tienen un auténtico prestigio mundano.
Perspectiva del Hall principal que permite admirar sus hermosos muebles Hepplewhite y Sharaton de caoba, tapizados en seda de tonos granate. Junto a las paredes, sillones Luis XVI, de nogal, tapizados de seda amarilla dorada. Magníficas arañas de ébano y plata dan carácter a la habitación. Al fondo un bello armario de laca negra y oro aumenta la distinción del ambiente. El piso, de mármol beige claro, está recubierto con una gran alfombra.
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El living-room, como toda la residencia, muestra paredes pintadas en gris perla mate. Sillones Luis XVI, de nogal claro, sofaes, gemelos Adam, de haya patinados de marfil. En la pared del fondo un gabinete de laca rojo oscuro, decorado con dibujos chinos. Sobre la elegante chimenea clásica un paisaje atribuído a Carot. Completa la ornamentación, arañas y apliques holandeses de bronce y alfombra lisa color beige.
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En el gran comedor combinan admirablemente el aparador y la mesa Sheraton con las cómodas sillas Chippendale, tapizadas en cuero marfil. La caoba de los muebles armoniza con el gris perla de los muros, dando la nota de color los suntuosos cortinados, amarillo-dorados, de las ventanas. Biombo litografiado con motivos de caza de la época colonial, junto con la arañas Chippendale de tipo chinesco, negras y plateadas, constituyen un original detalle de la magnífica decoración general. Alfombra tono beige. Platería de precedencia inglesa y americana.
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Biblioteca de la residencia. Los muebles de caoba oscura, tapizados en seda con motivos chinos, sobre fondo verde jade. Los sillones y el sofá tienen el confort y la comodidad requeridos por el lugar, en beige liso y floreado. Araña de bronce plateado, el cortinado de la ventana del mismo tono que el tapiz del sofá. Alfombra beige, lisa. Sobre la estufa de fines del siglo XVIII, un óleo de G. E. Luvis, en la repisa, un trofeo deportivo propiedad de Mr. Dawson. Decoración completada con prácticas mesas auxiliares, de caoba, junto a los elegantes sillones Queen Anne y Chippendale.
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Fuente: ANALES Revista Ilustrada Fundada
en el Año 1915.
Director Fundador: César Alvarez
Aguiar. Número 137 - "Homenaje a los Estados Unidos de Norte
América" II EPOCA, AÑO XXVIII, publicado en 1946.
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