En un discurso que pronunció el 3
de diciembre en la organización Heritage Foundation,
el secretario de Comercio de Estados Unidos, Carlos M. Gutiérrez
se refirió a la relación que existe entre
las relaciones comerciales, la prosperidad y la justicia
social en el Hemisferio Occidental. Al referirse a Colombia,
el secretario mencionó también los vínculos
entre la prosperidad y la seguridad.
Las impresionantes mejoras en la situación
de seguridad en Colombia bajo el liderazgo del presidente
Uribe han fomentado el crecimiento económico. Gutiérrez
reafirmó la firme convicción de Estados Unidos
en el poder la empresa privada y el crecimiento económico
en la promoción de oportunidades y justicia social.
Un mayor comercio favorece el crecimiento
económico, y por lo tanto el secretario Gutiérrez
pidió la aprobación del Acuerdo de Libre Comercio
con Colombia. Al promover este acuerdo y otros acuerdos
de libre comercio, Estados Unidos y los líderes del
Hemisferio Occidental pueden responder efectivamente a quienes
abogan por un sendero distinto hacia la justicia social
en el Hemisferio Occidental.
A continuación una traducción
de las declaraciones del secretario Gutiérrez:
(comienza el texto)
DEPARTAMENTO DE COMERCIO
Secretario de Comercio Carlos M. Gutiérrez
Discurso pronunciado en la organización Heritage
Foundation
Washington, D.C.
Buenos días, gracias por invitarme
a hablar sobre nuestra economía y sobre el importante
papel que desempeña el comercio para mantener la
competitividad de Estados Unidos.
La semana pasada se anunciaron las cifras
revisadas del PIB. Subió hasta el 4,9 por ciento,
una tasa de crecimiento impresionante para una economía
grande y desarrollada como la nuestra.
Uno de los grandes motores del crecimiento
del PIB ha sido el comercio internacional. Las exportaciones
de Estados Unidos durante el año pasado aumentaron
12,7 por ciento hasta llegar a 1,4 billones de dólares,
una marca nunca antes alcanzada. Estamos en camino de superar
esa cifra este año ya que tenemos un crecimiento
constante de dobles dígitos.
Un paso importante que podemos dar para
mantener fuerte la economía de Estados Unidos es
continuar abriendo los mercados globales. La apertura de
los mercados aquí en nuestro hemisferio es estratégicamente
importante, tanto económica como políticamente.
Actualmente Estados Unidos tiene acuerdos
de libre comercio (ALC) con 14 países, de los cuales,
11 de los cuales has sido de aplicación durante la
administración Bush. Siete de esos acuerdos han sido
con América Latina. Como ustedes saben tenemos ALC
pendientes con Perú, Colombia, Panamá y Corea.
Esos cuatro acuerdos abrirían mercados con un PIB
combinado de 1,1 billón de dólares y 126 millones
de consumidores.
Los acuerdos con América Latina,
en particular, ayudarán a aumentar las exportaciones
de Estados Unidos, a crear puestos de trabajo y oportunidades
en la región, y aumentarán la prosperidad
en nuestra región.
Hoy quiero hablar específicamente
sobre Colombia, un pequeño país en nuestro
hemisferio con una reputación trágica de ser
refugio de las drogas y la violencia.
Hoy estoy aquí para decirles que
la imagen que puedan tener de Colombia ya pertenece a los
libros de historia. También quiero decirles por qué
deben prestar atención al futuro de ese país.
He estado en Colombia tres veces en los
últimos tres meses. Cada vez he ido acompañado
por delegaciones legislativas bipartidistas así como
por miembros de la prensa.
Considero que ver es creer. Hasta que no
se ve de primera mano la asombrosa transformación
que ha tenido lugar allí es casi imposible creerlo.
Durante la década de 1990 Colombia
era un país que caía en espiral, estaba fuera
de control. Los 40 años de conflicto entre las fuerzas
gubernamentales y los grupos paramilitares e insurgentes
y los cárteles de la droga llevaron al país
al borde del desastre.
Un reciente informe indicaba que “el
país estaba encadenado a un ciclo negativo de violencia,
con ejércitos guerrilleros y paramilitares atizados
por las ganancias del comercio de la droga que tenían
el equilibrio del poder a su favor...las instituciones democráticas
de Colombia estaban en situación de riesgo”.
(CSIS)
Pero justo cuando estaba al borde de convertirse
en un estado fallido manejado por guerrillas, Colombia se
ha escapado del filo, emergiendo de la cuasi destrucción
y avanzando tremendamente hacia la paz, la prosperidad y
hacia un futuro lleno de esperanza.
¿Y qué es lo que precipitó
este cambio? Un pueblo fuerte, una esperanza firme en el
futuro, y un liderazgo firme bajo la dirección del
presidente electo democráticamente Álvaro
Uribe.
Como señaló un reciente artículo
del diario USA Today: “Con Uribe el Estado se ha recuperado”.
Durante mis viajes me he reunido con trabajadores,
líderes sindicales, paramilitares desmovilizados,
empresarios y funcionarios de gobierno. Me sentí
abrumado ante el giro que Colombia ha dado.
Los cambios ocurridos han transformado al
país, y no son cambios anecdóticos. Hay datos
fríos, reales que respaldan esos cambios.
Permítanme citar algunas cifras:
Los homicidios se redujeron un 40 por ciento
desde el año 2000.
Los secuestros disminuyeron un 76 por ciento;
Los ataques terroristas bajaron un 61 por
ciento;
La producción de la cocaína
ha disminuido en un 27 por ciento y los decomisos con destino
a Estados Unidos han aumentado un 112 por ciento;
Para fines del año 2006 se desmovilizaron
un total de 32.000 ex paramilitares que se han reinsertado
al cauce principal de la sociedad;
Por primera vez la presencia legítima
del Estado cubre las 1099 municipalidades de Colombia.
Como resultado de la reducción de
la violencia y del aumento de la seguridad, la vida de los
colombianos ha mejorado dramáticamente:
A partir del año 2002 la pobreza
se ha reducido en casi un 20 por ciento;
Al mismo tiempo la economía del país
creció un promedio del 5,2 por ciento al año;
La matrícula en las escuelas públicas
aumentó al 92 por ciento, con un aumento del 64 por
ciento de los niños que reciben alimentación
en la escuela desde que el presidente Uribe asumió
el cargo.
Está claro que Colombia es el gran
ejemplo de la relación entre prosperidad y seguridad,
simplemente no se puede tener el uno sin el otro.
Estados Unidos está orgulloso de
ser asociado al éxito de Colombia. Una de las maneras
en las que se logró, fueron los más de 5.500
millones de dólares invertidos en el Plan Colombia.
Esta iniciativa bipartidista, iniciada por el presidente
Clinton, ha impulsado la paz, combatido a la industria de
los narcóticos, reactivado la economía y ha
logrado reforzar la democracia.
Las buenas noticias son que el Plan Colombia
está dando resultados. Hace poco, el diario The Washington
Post dijo que el Plan Colombia “ha tenido un éxito
claro en ayudar al gobierno colombiano a derrotar a los
traficantes de drogas ilícitas, a las guerrillas
izquierdistas y a los insurgentes de derecha”.
En el pasado, los países de América
Latina, copados por movimientos guerrilleros y los cárteles
de la droga reaccionaban imponiendo dictaduras, la ley marcial
y cancelando elecciones.
El presidente Uribe y el pueblo colombiano
han respondido a los desafíos al fortalecer la democracia.
Durante mucho tiempo han sido nuestros amigos y aliados.
Debemos recordar que los ideales democráticos
de libertad y autogobierno no son el único sistema
que se promueve en este hemisferio hoy.
Mientras nosotros intentamos facultar al
individuo, otros buscan oprimir a las personas, las ideas
y el debate. Mientras nosotros alentamos el libre flujo
de la inversión y los negocios, otros buscan procuran
sofocar la libre empresa.
Aunque la inmensa mayoría de nuestros
vecinos regionales avanza por el sendero de la libertad
y el progreso, hay quienes no comparten nuestra idea de
igualdad de oportunidades y justicia social verdadera.
Nuestra ayuda ha sido importante, pero nada
puede sustituir el poder de la empresa privada y el crecimiento
económico para promover oportunidad y justicia social.
Una manera de promover ese crecimiento es
por medio del comercio. Durante 16 años, desde que
nuestro Congreso aprobó por primera vez la Ley de
Preferencia Comercial Andina, los colombianos han tenido
acceso casi libre a nuestro mercado.
Es importante que el Congreso de Estados
Unidos apruebe estos acuerdos rápidamente para darles
a las compañías de Estados Unidos las mismas
preferencias que el Congreso ha dado ya a las empresas colombianas.
Hoy, más del 90 por ciento de las
exportaciones de Colombia entran a Estados Unidos libres
de impuestos. La mayoría de las exportaciones de
Estados Unidos pagan impuestos.
Estados Unidos es ahora el socio comercial
más grande de Colombia, y Colombia es nuestro mercado
más grande en América del Sur para la exportación
de productos agrícolas.
El comercio bilateral entre nuestras naciones
alcanzó16.000 millones de dólares el año
pasado, lo que significa un aumento de más del 70
por ciento desde 2002.
Un ALC hará que el acceso de Colombia
al mercado de Estados Unidos sea permanente y se amplíe
a nuevas áreas de comercio e inversión.
Las razones económicas para este
acuerdo son evidentes. Creemos que la razón de seguridad
y justicia social también está clara.
Pienso que el pueblo y el Congreso de Estados
Unidos deben oír el relato de cómo ha avanzado
Colombia, cuánto potencial hay para el crecimiento,
y cuán frágil es el futuro sin nuestra ayuda.
Creo que no aprobar un ALC con Colombia
sería un enorme error de política exterior.
Peor aún, sería un retroceso en todo lo que
el pueblo colombiano ha logrado y en la inversión
que hemos hecho para su éxito.
Si bien nos complace el fuerte voto bipartidista
en nuestra Cámara de Representantes en cuanto al
ALC con Perú, es urgente que el ALC con Colombia
se aprueba lo más rápido que sea posible.
Una Colombia más fuerte, pacífica
y próspera es de interés no sólo para
Colombia sino que para el hemisferio entero. Un acuerdo
de libre comercio es la herramienta apropiada para lograr
esa meta.
¿Cómo va ayudar a Estados
Unidos o a Colombia el rechazo a la demora de un ALC? Este
no es el momento para que Estados Unidos les vuelva la espalda.
Este es un momento crítico para Colombia,
y es un momento crítico para Estados Unidos.
-- Tenemos que apoyar a las democracias representativas
y la causa de la libertad.
-- Tenemos que cumplir nuestros compromisos
con nuestros vecinos.
-- Tenemos que apoyar a nuestros amigos.
Estados Unidos ha sido un socio importante
al dirigir una nueva era en la que se valora la justicia
social y las oportunidades están al alcance de todos.
Ahora el momento de llevar esa asociación a un nivel
superior.
Debemos ayudar a Colombia a que siga adelante.
El presidente Bush está comprometido a una Colombia
segura y próspera. El presidente Uribe aboga incansablemente
por el progreso de Colombia.
Creo que la importancia de un acuerdo de
libre comercio con Colombia es evidente. Es importante para
nuestro hemisferio, para nuestra estabilidad y para nuestra
economía.
Gracias.
(termina el texto)
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