Washington – Muchos analistas expresan
sorpresa por el rechazo en un referendo respecto a una serie
de cambios constitucionales diseñados para incrementar
la autoridad del presidente venezolano Hugo Chávez
en su país, en lo que resultó en su primera
derrota electoral desde que asumió el poder en 1998.
La propuesta, que habría permitido
una larga serie de enmiendas a la constitución de
1999, como las de abolir los límites al mandato presidencial,
reducir la autonomía del Banco Central de Venezuela,
y permitir la censura de prensa y la suspensión de
las libertades civiles en tiempos de emergencia, fue derrotada
por los votantes el 2 de diciembre.
“Fue una votación estrecha,
51 por ciento, y eso a pesar de que la oposición
no pudo presentarse en la televisión para difundir
sus criterios. Por ello me parece que el análisis
de los expertos políticos será interesante”,
aseveró el 3 de diciembre Dana Perino, portavoz de
la Casa Blanca.
El rechazo a las ambiciones de Chávez
no constituye la primera vez que un gobierno es derrotado
en un referendo en sus pretensiones de ampliar su autoridad.
Aunque el referendo es una forma de democracia directa,
los gobiernos pueden manipular el voto al controlar el momento
y el lenguaje que se usa para explicar las medidas en la
boleta. Pero el rechazo de los votantes acaba de inmediato
con las aspiraciones del gobierno, a menos que éste
recurra a la tiranía absoluta.
En mayo y junio de 2005, los pueblos de
Francia y Holanda derrotaron los esfuerzos para establecer
una constitución única para los miembros de
la Unión Europea, al rechazar la autoridad del Parlamento
Europeo para diseñar el documento, por razones que
iban desde preocupaciones por la soberanía nacional
a los sentimientos contra la globalización.
Luego de esos votos los gobiernos de Dinamarca,
Irlanda y el Reino Unido, cada uno de los cuales apoyaba
la propuesta de una constitución de la Unión
Europea y también se habían comprometido a
realizar referendos, postergaron o frenaron sus preparativos
para una votación.
Otro ejemplo es cuando el ex gobernante
de Chile, Augusto Pinochet, luego de utilizar referendos
para reemplazar la constitución de su país
y prolongar su régimen, se presentó como único
candidato en un referendo realizado en 1988 convocado para
concederle un segundo mandato de ocho años. El 56
por ciento de los chilenos votó por el “No”
en contra del mandato adicional, sellando el final del régimen
de Pinochet y allanando el camino para la transición
del mando militar al mandato democrático.
En Estados Unidos. las boletas de elecciones
con frecuencia incluyen referendos, aunque solamente a nivel
estatal y local. Algunos, como el arquitecto constitucional
James Madison, temían lo que llamó “la
tiranía de la mayoría” que resultaría
del uso de iniciativas al nivel federal.
El sistema para cambiar la Constitución
de Estados Unidos está diseñado para ser complicado
y no permite que la rama ejecutiva tome directamente la
iniciativa. Como lo determina el Artículo 5 de la
Constitución, el presidente depende del Congreso
de Estados Unidos, o de dos tercios de las legislaturas
estatales del país, para solicitar cualquier enmienda
constitucional que el o ella apoye. Luego, para ratificar
la enmienda se necesitaría la aprobación de
tres cuartos de las legislaturas estatales o convenciones
estatales de Estados Unidos.
Stephen Kaufman
/ Redactor del Servicio Noticioso desde Washington
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