Felícitas Miranda, una viuda peruana, estableció us negocio de venta de verduras con ayuda de Pro Mujer. |
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Washington – Para mujeres muy
pobres en América Latina, con muy pocas opciones para
mejorar sus circunstancias, la organización Pro Mujer
les ha abierto un nuevo mundo de oportunidades al proporcionarles
pequeños préstamos y otros servicios.
Pro Mujer fue fundada en 1990 por Lynne
Patterson, un maestra estadounidense, y Carmen Velasco,
psicóloga pediatra boliviana, para ayudar a las mujeres
pobres de Bolivia. La organización, sin fines de
lucro, que ahora se ha extendido a Nicaragua, Perú,
México y Argentina, proporciona pequeños préstamos
a mujeres pobres que quieren empezar negocios, a las que
les brindan instrucción financiera y comercial así
como información y servicios de salud.
"Hemos logrado transformar algunas
actitudes locales bastante arraigadas" acerca de la
capacidad de las mujeres y su lugar en el orden social,
dijo Patterson al Servicio Noticioso desde Washington.
“La discriminación y los estereotipos"
a menudo no permiten que las mujeres de América Latina
-- y de otras partes -- logren sus metas, "pero con
apoyo de Pro Mujer, las mujeres realmente prosperan",
anotó. Cuando aprenden a utilizar el crédito
e invertir en sus pequeños negocios propios, las
clientes de Pro Mujer pueden sacar a sus familias y a ellas
mismas de la pobreza, "nuestros servicios tienen buena
acogida en todos los países donde operamos”,
agregó Patterson.
Pro Mujer sirve a unas 180.000 mujeres en
toda la región. La mayoría vive en aldeas
rurales remotas, y cuando Pro Mujer llega a una nueva comunidad
"hacemos un estudio de mercado para averiguar lo que
nuestras clientes necesitan y cuáles son sus problemas”,
manifestó Patterson. "Nuestros voluntarios van
de puerta en puerta y distribuyen volantes, y nosotros anunciamos
en la radio". El grupo también lleva a cabo
sesiones de orientación para las mujeres interesadas.
Las clientes de Pro Mujer se reúnen
una vez por semana en centros ubicados en sus vecindarios
para solicitar y pagar préstamos y recibir instrucción.
Típicamente, las clientes "forman pequeños
grupos" de unas cinco mujeres, y crean un sistema de
apoyo para garantizar una a la otra el pago de los préstamos.
"Es muy importante reunir a un grupo de personas que
confían una en la otra”, dijo Patterson.
"Se establece un banco comunal, que
consiste en 25 a 40 mujeres que se reúnen para recibir
y pagar los préstamos, y nuestra tasa de pago de
los préstamos es muy alta" -- casi 99 por ciento
– “las mujeres tienen que ahorrar también
un porcentaje de sus ingresos”, indicó Patterson.
Las clientes de Pro Mujer "tienen unos 20 millones
de dólares en ahorros en los cinco países
que servimos".
A medida que las mujeres adquieren nuevas
habilidades, mejoran sus capacidad de liderazgo y adquieren
más confianza, dijo Patterson.
“Estuve recientemente en Nicaragua,
en una reunión en un pequeño pueblo, donde
Pro Mujer hizo un préstamo hace algunos años
a una mujer que estableció una panadería.
Cuándo estuve allí, vi que el negocio había
crecido”, recordó. "La mujer, su marido
y su hijo e hija todos trabajaban en la panadería,
y ahora emplean a un panadero. Tienen un horno enorme, y
el negocio prospera, sostiene a la familia entera y financia
la educación de la hija. La hija asiste a la universidad".
Pro Mujer les proporciona a muchas de a
sus clientes asistencia médica, como pruebas de detección
temprana de cáncer uterino, y ofrecen ayuda para
encontrar el tratamiento si los resultados de la prueba
son positivos. La organización administra centros
del cuidado infantil para hijos de miembros de Pro Mujer
en Bolivia, y -- en colaboración con el Ministerio
de Educación de Perú -- las guarderías
infantiles de los pueblos peruanos de Puno, Tacna, Ilo y
Moquegua están disponibles para todos los niños
de la comunidad.
PLANES DE EXPANSIÓN
Pro Mujer espera establecerse en otras partes
de América Latina en el futuro próximo.
"Las primeras damas de Panamá
y Guatemala se han comunicado con nosotros y hay interés
también en Paraguay, Chile y Colombia”, dijo
Patterson. "Creo que Pro Mujer tendría beneficios
en todos y cada uno de los países de América
Latina. Tenemos solicitudes todo el tiempo. En Argentina,
cada senadora quería que fuéramos a su provincia".
Aunque "todavía no tenemos los
recursos para ampliarnos tanto, nuestra meta es crecer de
180.000 a 200.000 clientes hasta medio millón en
los próximos tres a cuatro años”, expresó.
Recientemente, Pro Mujer recibió
el Premio de 2007 del Banco Interamericano de Desarrollo
por Excelencia en micro finanzas. Además, Pro Mujer
ha establecido asociaciones con corporaciones patrocinadoras
como Microsoft, Hewlett-Packard, American International
Group Inc. y Avon, y con varias fundaciones, inclusive la
Fundación Hill & Melinda Gates y la Fundación
Citigroup.
Donantes individuales contribuyen también.
Pro Mujer recibe apoyo del actor Robert Duvall, "que
se enteró de la organización por medio de
su esposa argentina, Luciana”, dijo Patterson. Duvall,
que es quizás mejor conocido para su papel de abogado
de la Mafia Tom Hagen en la película El Padrino,
fue homenajeado en la gala de recaudación de fondos
de Pro Mujer, en Nueva York en 2006.
Para mayor
información visite el sitio de Pro Mujer en Internet.
Lauren Monsen
Redactora del Servicio Noticioso desde Washington
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